Justicia

Incautan armas y explosivos en cárcel el Infiernito

Granadas de fragmentación, armas de fuego, municiones y teléfonos móviles fueron localizados por autoridades en la cárcel El Infiernito, en Escuintla. 

Por Miguel Barrientos y Roni Pocón

Algunas de las armas incautadas durante una requisa en la cárcel del Infiernito, en Escuintla. (Foto Prensa Libre: PNC)
Algunas de las armas incautadas durante una requisa en la cárcel del Infiernito, en Escuintla. (Foto Prensa Libre: PNC)

La Policía Nacional Civil (PNC) informó que se presume que las armas serían utilizadas por los reos para efectuar destrozos en ese centro carcelario, ubicado en Escuintla.

Escondites

Según las autoridades, los reclusos vieron en las tuberías de drenajes del centro carcelario un lugar adecuado para esconder los objetos ilícitos, los cuales estaban envueltos en telas y bolsas plásticas, y amarrados con pitas y lazos, para compactar el bulto.

Lo incautado

  • Una pistola
  • Cuatro granadas de fragmentación
  • 50 teléfonos celulares
  • Tolvas y municiones 

En febrero último, pandilleros causaron daños en el lugar cuando intentaron amotinarse para exigir el ingreso de artículos para uso personal. 

Autoridades localizaron varias granadas de fragmentación que serían utilizadas por los reos para causar daños en el Infiernito. (Foto Prensa Libre: PNC)
Autoridades localizaron varias granadas de fragmentación que serían utilizadas por los reos para causar daños en el Infiernito. (Foto Prensa Libre: PNC)

Muerte de director

El 22 de abril último, el director temporal de la cárcel del Infiernito, José María Pérez Corado, murió baleado en el parque central de la cabecera de Escuintla.

Pérez Corado hablaba por teléfono cuando fue sorprendido por hombres armados, quienes le dispararon varias veces.

Rudy Esquivel, vocero del Sistema Penitenciario (SP), informó que la víctima tenía 16 años de servicio en la institución y que actualmente era director temporal de la referida prisión.

Esquivel añadió que la víctima asumió el cargo cuando se varios pandilleros fueron trasladados hacia ese penal, derivado de acciones para evitar que cometieran delitos desde las cárceles.

Pérez se encontraba de descanso y según las primeras investigaciones, había solicitado seguridad personal, pues temía ser víctima de un atentado.

Según otra hipótesis, el cambio en los protocolos de seguridad habría motivado amenazas en su contra.