Justicia

Saña de pandillas es un reto para nuevas autoridades

Luego de la toma de posesión de las autoridades de gobierno se ha reportado un incremento de hechos criminales, entre los que resaltan cinco cuerpos desmembrados.

Por Sara S. Melini

El fin de semana fueron hallados cuatro cuerpos desmembrados en diferentes puntos de la capital. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El fin de semana fueron hallados cuatro cuerpos desmembrados en diferentes puntos de la capital. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Según especialistas, la coyuntura permite determinar que el repunte en las estadísticas está ligado de manera directa a la llegada del nuevo gobierno.

El sociólogo Luis Fernando Mack considera que los hechos criminales se pueden considerar como una afrenta directa a las nuevas autoridades.

“Si se observa el nuevo gabinete de gobierno, se establece que este no tiene ni el énfasis ni la experiencia necesaria, aunque entre sus filas se encuentran varios exmilitares y ahora exfiscales. Todo depende de cómo reaccionen ante la provocación”, opina Mack.

Aunque hechos criminales se registran durante todo el año, cada nuevo gobierno hay un repunte que expertos separan de la violencia común.

“La violencia que se está dando en estas fechas no se registró durante los tres años anteriores ni durante los años que no tienen relación a los cambios de gobierno. Esa coincidencia hace posible la hipótesis de una provocación por parte de sectores criminales”, explicó Walter Menchú, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales.

Ambos expertos concuerdan en que el repunte de la violencia en el país pretende enviarle señales y mensajes a las autoridades mediante la exhibición de su poder para dañar a la población.

Daño colateral

El psiquiatra Miguel de León cree que el incremento de hechos violentos, además de causar una reacción del Estado, genera una respuesta negativa entre la población.

“Con los altos niveles de violencia del país, alrededor del 30 por ciento de la población tiene alteraciones en su salud mental. Además, la creciente exposición a los hechos delincuenciales ha provocado una normalización ante los violentos. En el caso de los criminales, ha provocado un desprecio total por la vida”, aseguró De León.

Para el criminalista Emanuel Rivera, los factores descritos por De León dan como resultado una conducta social atípica. “Quienes desmembran a sus víctimas no son personas normales, son desquiciados mentales. Por eso es necesario conocer qué los motiva”, dijo.

El criminalista afirmó que s e debe evaluar no solamente la cantidad de casos, sino las causas. “Existen cuatro posibles hipótesis: pandillas, ritos satánicos, grupos desestabilizadores o justicia por mano propia, pero queda claro que en todos los crímenes conllevan un mensaje”, puntualizó el experto.