El mayor deseo del Chavas es que su madre recupere la vista

Mientras muchos niños anhelan ofrecerle un regalo material a su madre en este día, Jaime Noriega, conocido como el Chavas, solo quiere para la suya que algún día recupere la vista, y así pueda disfrutar de nuevo el brillo de las estrellas y la luz del sol.

Por Rigoberto Escobar / Sayaxché

Jaime Noriega acompaña a su mamá, doña Rosa, quienes residen en Sayaxché, Petén. (Foto Prensa Libre: Rigoberto Escobar)
Jaime Noriega acompaña a su mamá, doña Rosa, quienes residen en Sayaxché, Petén. (Foto Prensa Libre: Rigoberto Escobar)

El Chavas es un adolescente de 14 años que vive en la zona urbana de Sayaxché, Petén, y cuya madre, Rosa Choc, 45, perdió la vista cuando tenía tan solo 18, por lo que sus pasos han sido guiados por su hijo, quien la toma de la mano para movilizarse y además ayuda con los gastos de la familia.

El joven tiene una hermana mayor que se llama Rosa, y debido a que su padre falleció hace unos años por enfermedad común, ambos se las ingenian cada día para llevar dinero a su hogar y comprar alimentos.

Luego de ir a la escuela, donde el Chavas cursa sexto primaria, en las tardes ayuda a un repartir  pan, trabajo por el cual recibe entre Q15 a Q30 diarios, depende  dela cantidad de producto que venda.

El adolescente relata que desde que tenía 7 años trabajaba en un supermercado de la localidad, donde llevaba las bolsas de productos que los clientes compraban y a cambio recibía una ayuda económica.

"Mi sueño es que mi madrecita mire otra vez la luz del día, el sol, las estrellas y todas las maravillas de la tierra", dijo el Chavas, quien asegura que su madre es el ser más maravilloso del mundo.



Rosa Choc es guiada por su hijo, el Chavas, para movilizarse en Sayaxché. (Foto Prensa Libre: Rigoberto Escobar)
Rosa Choc es guiada por su hijo, el Chavas, para movilizarse en Sayaxché. (Foto Prensa Libre: Rigoberto Escobar)


Agradecida

A pesar de que Rosa Choc no ha podido ver nunca el rostro de sus hijos, asegura que los ve con los ojos del alma, pues son los hijos más amorosos que pudo haber tenido y está muy orgullosa de ellos.

Choc y su familia no pierden la esperanza de que algún día pueda recuperar la vista y esperan poder reunir recursos para efectuarse exámenes médicos que determinen si su problema tiene algún tipo de tratamiento.