Política

“Aquí una crisis se tapa con otras crisis”

Hablar con Héctor Rosada-Granados se convierte en una auténtica cátedra acerca de la historia reciente de Guatemala. Antes de comenzar con las preguntas de coyuntura, el académico, especialista en varias áreas, repasó cómo el país llegó a este punto de crisis permanentes y que ni militares ni civiles pudieron con el control.

Por Geovanni Contreras

Héctor Rosada muestra una parte de su amplia colección de caballos de madera, bronce y otros materiales, la cual exhibe en varias partes de su apartamento.
Héctor Rosada muestra una parte de su amplia colección de caballos de madera, bronce y otros materiales, la cual exhibe en varias partes de su apartamento.

¿En qué momento se arruinó Guatemala?

Perdieron el control los militares, y los civiles nunca lo tuvieron. ¿Por qué estamos como estamos? Por eso, porque los civiles nunca tuvieron capacidad de manejar lo político, nunca. Es más, no la tienen.

¿Qué tenemos ahorita? tenemos a un presidente que no sabe qué es lo que tiene que hacer, y lo que hace lo hace mal. Porque una cosa es no saber qué tengo que hacer, y otra cosa es hacer algo y hacerlo mal. Es complicadísimo.

Jimmy Morales decía que representaba el cambio. ¿Ya lo demostró?

No. Yo creo que Jimmy es el ejemplo claro del outsider, no pertenece a. Él no era del grupo político. El presidente está en manos de personas que, primero, no son grandes políticos, y segundo, no son estadistas.

Jefe de la Cicig @Ivan_Velasquez_

Por qué será que algunas personas, cuando hablo de estructuras criminales que se resisten a desaparecer, se sienten aludidas y reaccionan?

Nosotros no tenemos estadistas en la Presidencia. Yo diría que desde Jacobo Árbenz. El estadista tiene que saber manejar el Estado, y saber manejar el Estado significa que entienda lo que es el Estado y que entienda que la base fundamental del Estado es el pueblo que articuló ese Estado.

No estoy diciendo que lo que pasó en las jornadas de abril del 2015 haya generado a Jimmy. No. Quien generó las protestas del 2015 fue un tal Otto Pérez Molina y una Roxana Baldetti, el colmo de la corrupción, el colmo de la impunidad, hasta que la gente se aburrió.

Si el actual presidente no tiene claro qué hacer y lo que hace lo hace mal, ¿quién lo estará asesorando mal?

El problema está no tanto en quién asesora, el problema está en quién escucha, porque uno perfectamente puede sentirse solo y puede que esa situación o esa captación de soledad lo conlleve a buscar que alguien aconseje.

Uno es el culpable de a quién llama para que lo aconseje, y si uno llama a un pícaro para que lo aconseje lo va a convertir a uno en pícaro también.

Ahí sí que tiene que ser la posición del individuo que asume el mando y que tiene que entender cuál es el alcance de las decisiones que tiene que tomar o, lo peor, cuál es el alcance de las decisiones que no va a tomar.

¿Por eso el presidente ha dado más señales que los anteriores de que es mucho peso la Presidencia?

Ah, sí, sí. Uno debe tener alguien que maneje bien las finanzas públicas, los cuerpos de seguridad, todo lo que es la política social; eso es lo indispensable.

Lo que yo veo ahorita es alguien que lo abruma la modalidad diversa de la cosa pública, porque la cosa pública marea.

Vida de intelectual

• Es guatemalteco, investigador social y analista político.

• Estudió Derecho en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) entre 1961 y 1965.

• Obtuvo la Licenciatura en Sociología, en la Universidad del Valle, en 1977.

• Fue el primer politólogo graduado en la Universidad Rafael Landívar, en 1979.

• En la Usac también obtuvo una Licenciatura en Antropología, 1984, y una maestría en Docencia Universitaria, en 1987.

• Tiene un diplomado en Antropología y Sociología de la Política por la Universidad de París.

• El doctorado en Ciencia Social con especialización en Sociología Militar lo obtuvo en la Universidad de Utre, Países Bajos.

• Fue el primer secretario de la Paz de la Presidencia y representó al Gobierno de Guatemala en las negociaciones de paz de 1993 a 1996.

• Autor de varios libros, consultor internacional en temas de seguridad y justicia y conocedor del Ejército de Guatemala.

En medio de una crisis por la tragedia en el Hogar Seguro…

Cuando hay una crisis, que aquí en el país sobran las crisis, y una crisis se tapa con otras. ¿Por qué demonios tiene él que dar la cara como la han dado otros? No. No tiene que hacerlo. Él —presidente Jimmy Morales— debe tener una especie de consejo de Estado de gente que no gane dinero con él, de gente que no quiera tener una ventaja, no. Alguien que con toda la seriedad del caso y que conozca el momento le pueda aconsejar: “Mire, presidente, no haga eso”.

El fenómeno de ahorita es ese, que el que está gobernando está solo.

¿Qué puede decir del Congreso este año?

Da liporia. Yo supongo que ustedes saben qué es liporia, es vergüenza ajena. A mí me daría vergüenza estar metido en ese Congreso. Este Congreso ejemplifica claramente el proceso acumulado de deterioro que ha tenido el Organismo Legislativo de este país, pero ese deterioro es parecido al que ha tenido el Organismo Ejecutivo y el Organismo Judicial y la Corte de Constitucionalidad. Es un deterioro institucional del Estado; ese es el problema. Nadie le ha querido entrar a eso.

¿Cómo ve la situación del Organismo Judicial?

El problema del Judicial es el problema del eje o de la viga maestra del Estado, porque la viga maestra del Estado viene siendo el ancla que ubica al Estado en una posición que le garantiza al ciudadano que sus derechos van a ser respetados.

Me da cólera cuando esa Corte de Constitucionalidad hace lo que le da la gana; no es posible. Lo mismo los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Cuando yo estaba en el tercer año de Derecho, era el primer día de clase de Derecho Constitucional, y entró el maestro y nos dijo: “Caballeros, quiero que tengan presente que en materia constitucional, la ley dice lo que el legislador dice que dice”. Ese es el problema, si usted pone a un idiota de legislador va a tener una ley idiota, y si pone un corrupto va a tener una ley corrupta.

¿Por qué el Ministerio Público está funcionando?

Porque ya hay espacios pequeños que le permiten funcionar. Porque hubo una Claudia que se las jugó y que pudo dejar el espacio y de ahí una Thelma que lo está llevando bien, y hay un Iván Velásquez que está apoyando, o sea, hay quienes saben qué es lo que tienen que hacer; no es fácil hacerlo, pero lo están haciendo.

¿Cree que la Cicig ha dado resultados y debería seguir?

¡Vaya si no! ¡Por supuesto que sí! El día que se vaya la Cicig me temo que se va este país. No sé qué va a pasar. Vamos a volver a caer en otra crisis peor.

¿De dónde vienen los ataques a la Cicig?

“Hay una cosa que sí me atrevo a decirla: Jimmy Morales no termina este período, es lo primero... Va a haber un proceso de destitución violenta del Congreso”.

¡Ah… del Mariscal Zavala! Tienen 24 horas para estar ahí descansando, pueden pensar lo que les dé la gana. Tienen todo el tiempo disponible para articular un operativo que les permita llevar adelante su venganza. No les importa lo que pase, quieren cobrársela.

¿Quieren venganza?

Por supuesto. Es venganza lo que quieren, porque fueron tan estúpidos que ni siquiera pudieron manejar un país y ahora quieren reponerse ellos de cuánto les cobraron por lo que hicieron.

¿Cómo ve el desempeño del sector privado en estos tiempos?

Ese es un problema histórico. En un principio fueron los mandos militares que venían manejando la invasión y la conquista, un Hernán Cortés, un Pedro de Alvarado, los que venían manejando esto.

Discriminaron al indígena, generaron una actitud ante ellos. Por un lado era el racismo, y posteriormente, cuando fue necesario, el genocidio, y lo han puesto en práctica cuando quieren. O sea, aquí ha habido genocidios pero al por mayor, aunque Otto Pérez Molina diga que no, ese es problema de él. Si ni eso entendió es problema de él. Esos mandos son los que deciden cómo piensa este país. Esa es la élite de este país.

¿Se vio eso en las reformas constitucionales y el reconocimiento de las jurisdicciones indígenas?

Por supuesto. Fueron más listas las autoridades indígenas cuando dijeron que lo retiraban para no favorecer que haya una segunda decisión que afecte al país; fueron muchísimo más hábiles ellos que esta élite.

Esta élite, de alguna manera, fue acumulando para tener una posibilidad del manejo político. Ellos históricamente han representado en este país un bloque de capital conservador. Han sido los dueños del dinero, son los responsables de que aquí haya muy poca gente con muchísimo dinero y muchísima gente con muchísima pobreza.

Cuando cayó el primer empresario y la ley lo alcanzó, entonces es una visión distinta, o lo de la SAT. Entonces ellos —empresariado— ahorita están viendo qué es lo que no hay que hacer.

Yo no digo que ellos van a soltar el poder, no, pero ya no lo van a hacer tan mal como sus abuelos, padres, tíos y hermanos mayores. Ya ellos están manejando… solo les falta una cosa, manejar el poder político. Eso todavía no lo están manejando.

¿Cuál es el panorama para los próximos dos años?

“Es venganza lo que quieren —reos del Mariscal Zavala—, porque fueron tan estúpidos que ni siquiera pudieron manejar un país y ahora quieren reponerse”.

Hay una cosa que sí me atrevo a decirla: Jimmy Morales no termina este período, es lo primero. Otra cosa, va a haber un proceso de destitución violenta del Congreso, y ante esa lección va a haber un proceso de sustitución o de cambio o de refundación del Organismo Judicial, y que se va a llevar de cola a la CC. Todo está dado como para eso, para hacerlo en dos años.

Lo malo es que van a caer a los espacios partidarios, que son la misma porquería que hemos tenido durante años. La creación de un nuevo espacio partidario yo diría que es necesaria. Yo he estado con partidos, y son una porquería todos.