Política

“La reforma es buena, el reto es aplicarla”

Luego de que esta semana el Congreso aprobara las reformas a la Ley de Contrataciones del Estado, la diputada Nineth Montenegro y Marvin Flores, analista de Acción Ciudadana, externaron sus opiniones. 

Por Luis Velásquez

Coincidieron en que los cambios no son suficientes, pero representan un gran paso para la fiscalización ciudadana y para que la ley se aplique como se debe. Esto último es un reto de todos los guatemaltecos, coincidieron durante el programa Diálogo Libre.

¿Cómo se le explica al ciudadano de a pie la importancia de la reforma de esta ley?

Montenegro: El producto interno bruto de Guatemala es de Q560 mil millones, de los cuales solo el 10 por ciento es lo que al final logra llegar a la población para las necesidades básicas. Hasta ahora, la compra de bienes y servicios con ese 10 por ciento no se ha hecho en un libre mercado, sino en un monopolio del cual se han aprovechado unos cuantos malos empresarios para sobrevalorar todo eso que es necesario para el país. Esas cosas son las que logramos eliminar. Es revolucionario que en Guatemala exista la subasta inversa.

Flores: Lamentablemente, la reforma a esta ley no es un cambio radical, es una primera generación de reformas. El problema es que los mafiosos siempre buscan la forma de burlar la ley. El tema es seguir con el compromiso en el Congreso, y hacer una segunda y tercera generación de reformas. En cuanto a estos cambios, la forma de hacer que se cumpla la Ley de Contrataciones del Estado es que la gente la conozca.

¿Qué le falta a esta ley por avanzar en cuanto al tema de contrataciones?

Montenegro: Falta crear una superintendencia de compras, agilizar procesos y desburocratizarlos. Sin embargo, hay aspectos muy positivos que van a ayudar inicialmente; por ejemplo, el Registro General de Adquisiciones del Estado. Además, a partir de ahora, si un proveedor incumple, va a salir del listado de proveedores del Estado para siempre.

¿Cómo fueron las negociaciones en el pleno? Parecía que la reforma se estancaba.

Montenegro: Creo que cuando se aprobó la mesa para reformar esta ley nunca se imaginaron que íbamos a llegar a esto. Hicimos mucha presión para que se terminara lo más pronto posible, pero con contenidos. Yo quería que se hiciera este año porque sabía que después iba a ser imposible. Hicimos recordatorios a los diputados de los compromisos éticos que habían asumido con la población.

¿Qué es lo más valioso de los cambios y cuáles son las falencias?

Flores: Todo es valioso porque se ha luchado por estas reformas. Lo más destacado es que los contratistas del Estado no financien campañas políticas, porque ese es el círculo eterno de la corrupción. Sin embargo, ahora lo que sigue es averiguar quién financia campañas. La reforma es muy buena, pero el reto es cómo aplicarla.

¿Con esto las demandas de la sociedad han tenido un logro?

Flores: Hay que cantar victoria cuando tengamos a siete alcaldes en la cárcel. El tema es cómo aplicamos la ley. En este país hay demasiada brecha entre el país legal y el país formal; entre el derecho vigente y el positivo. De nada sirve una ley perfecta si nadie la cumple.

Montenegro: Después de lo que se logró hay que presionar a la Contraloría General de Cuentas y al Ministerio Público, específicamente a la Fiscalía contra la Corrupción, a que cumplan con su función. Si no, le podrían encontrar agujeros a la ley a pesar de ser muy buena. Sobre todo debemos ponerle atención al reglamento, pues llama la atención que el contralor ayudara a hacerlo.

¿De quién es la responsabilidad de velar por que esta normativa se cumpla?

Flores: La responsabilidad es de todos. En la medida en que los ciudadanos nos apropiemos de la cultura de fiscalización, conociendo estas reformas, creo que podemos cambiar.

¿Cuál es la percepción sobre los comentarios de la gente?

Flores: El reto es pasar de la ciudadanía que manifiesta en la Plaza de la Constitución a una ciudadanía más activa, que participe, que diga, que use las leyes. Está bien ir a la plaza, pero hay que ir más allá de eso. Hay que empoderarse. De nada sirve que existan las leyes si no se aplican y si no se exigen.

¿Cuánto podría ahorrarse el Estado con estos cambios?

Montenegro: Cifra exacta no hay, porque es mucho lo que se han robado. Pero sí sabemos que cualquier cosa que se haya comprado en el Estado ha sido sobrevalorada. Yo no hablo de cifras, porque hay otras formas de robarle al Estado; por ejemplo, las estructuras paralelas que se descubrieron en el Ministerio de Salud y en las alcaldías. Tengo la esperanza de que se inicie una nueva discusión para más cambios.