Política

Pérez Molina y Baldetti, de nuevo cara a cara

La codicia, el deseo desmedido de tener y consumir, la adicción a los placeres y el amor al dinero dan como resultado el latrocinio. Una tentación a la que presuntamente sucumbieron Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, un ex “matrimonio”  político que se reencontrará el lunes próximo pero ante un juez.

Por Guatemala/EFE

El expresidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti se verán de nuevo, en esta ocasión, en el juzgado de mayor Riesgo B. (Foto Prensa Libre:Hemeroteca PL)
El expresidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti se verán de nuevo, en esta ocasión, en el juzgado de mayor Riesgo B. (Foto Prensa Libre:Hemeroteca PL)

El expresidente y la ex vicepresidenta de Guatemala, ambos en prisión preventiva desde el año pasado, son los protagonistas del escándalo de corrupción aduanera conocido como “La Línea”.

Ese caso provocó la mayor crisis política vivida en el país desde que se instauró la democracia en 1985, con la dimisión de ambos en menos de cuatro meses. Ella el 8 de mayo, él el 2 de septiembre.

Este 28 de marzo, el juez Miguel Ángel Gálvez convocó una audiencia para determinar si existen los suficientes elementos de prueba para llevar a juicio al exbinomio presidencial.

Algunas lenguas afiladas aseguran que los dos eran inseparables, pero la distancia -no se habría visto desde hace 10 meses-, el temor a que ciertas confidencias salgan a luz o el afán de dejar su imagen impoluta son algunos factores por los que se rompió la relación.

“Yo no meto las manos al fuego por nadie” , manifestaba este mismo mes Baldetti. “Ni por Otto Pérez Molina?” , insistía la prensa, pero ella se mostraba rotunda: “Por nadie” .

Atrás queda el esplendor de un tiempo en el que esta política, periodista y maestra de profesión, se convirtió en la primera mujer vicepresidenta de Guatemala entre 2012 y 2015, período en el que ella y Pérez Molina eran uña y carne.

La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala  (CICIG) y el Ministerio Público  (MP-Fiscalía) son rotundos en sus escritos y acusaciones: ambos son los líderes de la red de corrupción aduanera “La Línea” , que defraudó al menos 3 millones de dólares a un Estado empobrecido en el que el 59,3 por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.

Cuando Baldetti y Pérez Molina, militar retirado, fueron señalados, detenidos, acusados y enviados a prisión preventiva, aquellas promesas de enfrentar con “mano dura”  la criminalidad y la falta de transparencia en la gestión de recursos públicos se convirtieron solo en pavesas de un futuro que nunca llegó a ser.

El descontento fue notorio: la gente salió a la calle para exigir que se continuará desnudando la caja de Pandora de la corrupción.

Cobros ilegales

La trama, de la que ambos obtuvieron la mitad de los beneficios según testigos citados por la acusación, operaba dentro de la Superintendencia de Administración Tributaria  (SAT) y permitió el ingreso, de manera ilegal, de más de 500 contenedores de mercancías.

La investigación, que empezó en mayo de 2014, suma infinidad de pruebas, la mayoría escuchas: 88.920 interceptaciones telefónicas, unos 6.000 correos electrónicos, 200.000 documentos, 100 informes, agendas, folios y más de una veintena de empresas involucradas.

En esas escuchas, los integrantes de la estructura hablaban entre ellos de “la R” , “la dos” , “la señora”  o “la mera, mera” , apelativos atribuidos a Baldetti. A Pérez Molina preferían llamarlo “el uno” , “el mero, mero” , “el presidente”  o “el dueño de la finca” .

Pero la mayor prueba de la Fiscalía tiene nombre y apellidos: Salvador Estuardo González, alias “Eco” , una de las decenas de personas implicadas en la red de corrupción que ahora es testigo del caso, o como establece la ley local, en “colaborador eficaz” .

“Eco”  señala vehementemente a Pérez Molina y Baldetti como líderes de la red, aunque será el juez Gálvez el que determine a partir del próximo lunes si hay indicios suficientes para abrir un juicio oral y público por cohecho pasivo, defraudación aduanera y asociación ilícita.

Tanto Pérez Molina como Baldetti reiteraron, hasta la saciedad, su inocencia. Aún se recuerdan unas declaraciones en las que ella decía: “No he robado ni un centavo, ni uno, del pueblo de Guatemala. Se lo juro por la vida de mi madre que está muerta” .

Aunque la frase es anterior a su presunta implicación en “La Línea” , los guatemaltecos no olvidan, ni perdonan, mientras crece la desconfianza en la clase política.

Y es que la herida de una corrupción profunda y arraigada en Guatemala queda patente en la población, constituida por una sociedad desigual, sin servicios básicos y donde hay niños que se mueren de hambre: el 46 por ciento tiene el “rostro hinchado” .

El juez Gálvez tiene la última palabra. Si habrá o no juicio es una incógnita, ahora bien, el lunes Pérez Molina y Baldetti, si ninguna acción judicial lo retrasa, se volverán a ver las caras otra vez: dos vidas frente a frente.