Política

Perfil definido del guatemalteco

¿El guatemalteco destacó este año por ser valiente, porque se hartó de la corrupción o porque por fin despertó del temor a la represión de la guerra? Cuatro sociólogos responden a esta pregunta, definen el perfil y enumeran las cualidades del personaje del 2015.

Por Geovanni Contreras Corzantes

Tres coinciden en que se perdió el miedo y la gente sintió que era el momento de actuar, y uno afirma que las manifestaciones no llegaron a nada si se quería conseguir un cambio definitivo en el país.

Edelberto Torres-Rivas calificó las manifestaciones como creaciones originales, sin violencia y con orden, pero señaló que la mayor parte de participantes fueron ladinos y población urbana de clase media.

“Lo que ocurrió aquí fue que personalidades que ya existían despertaron, se hicieron conscientes de la situación y actuaron. Lo que destacó fue ese actuar nuevo del ciudadano guatemalteco”, explicó el sociólogo.

“Ahí está el secreto, en su capacidad de moverse en espacios que no había definido y que, en consecuencia, innova y crea”, añadió.

Los dos resultados del movimiento social, de acuerdo con Torres-Rivas, son que los guatemaltecos y guatemaltecas perdieron el miedo, y que ya hay confianza en cada quien de que, eventualmente, se puede triunfar.

“Estaban acostumbrados a los fracasos y tristezas, pero ahora el guatemalteco es más alegre”, dijo el experto.

En cuanto a la actitud por asumir frente al gobierno de Jimmy Morales, Torres-Rivas considera que el ciudadano debería comportarse, en el sentido de que se debe ayudar o rechazar eventualmente, pero de entrada no se puede criticar o aplaudir, sino estar expectante.

Más características

A criterio de Luis Fernando Mack, este año se vio a un guatemalteco inconforme, que no tuvo miedo a expresar su opinión y que buscó las mejores formas para manifestarse en favor de un ideal y demanda para procurar mejoras en la calidad de vida.

“Se miraba la indignación de los ciudadanos, porque cuánto dinero, cuántas muertes y cuántas personas habían sufrido por la corrupción”, precisó.

Mack definió una segunda característica en la sed de conocimiento y de informarse para tener la mejor opinión.

Contó que, en las manifestaciones en la Plaza de la Constitución, se podía escuchar a la gente hablar de que “tal persona dijo esto y esta otra dijo estas cosas”, como muestra de conocimiento de lo que sucedía en el país.

Mack opina que es difícil saber cómo será el 2016, que podría siempre haber un grupo de personas que se concentre en la Plaza de la Constitución, pero no en la misma cantidad, porque la mayoría se podría guardar para un momento crítico.

“De abril a septiembre, el guatemalteco había visto que por muchos años se había caído en la práctica de corrupción. Eso no necesariamente va a pasar ahora, porque esa concentración de indignación bajó bastante, pero eso no significa que no volverá a aparecer”, dijo.

Se pedia bastante

Un giro constituye la opinión de Héctor Rosada Granados, quien aseguró que lo de este año se trató “de un fenómeno de cansancio ciudadano que se expresó en protesta, que a su vez logró generar una propuesta, pero que la gente pensó que la protesta iba a madurar en la consecución de esa propuesta, lo que no fue así”.

“Lo que se estaba pidiendo era bastante, al margen de lo que era posible lograr. No era fácil que, sacando a los corruptos, fuera a haber un cambio estructural, o al menos significativo para el país”, expresó.

Agregó que desde abril se encontraba a gente que gritaba, protestaba, pero cuestionó “qué es lo orgánico” que había dentro de esa multitud.

Rosada Granados reconoció que una de las características de los manifestantes es que era gente joven, pero no había una estructura que permitiera que esa expresión juvenil tuviera un propósito “más coherente” y “más realista”.

Calificó de “inédito” el hecho de que padres de familia llegaran con sus hijos a la Plaza de la Constitución. “Posiblemente ellos sí tenían su propio proyecto, no llegar a viejos sin dar una muestra de protesta ciudadana”, estima el sociólogo.

Rosada Granados insistió: “Realmente, ¿qué era lo importante? No se dijo. Unos dijeron que reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, otros, que no se efectuaran las elecciones, pero no se sabía por qué. No vi el factor equilibrio. Todo eso no nos llevó a nada”.

Además, destacó la elección de Jimmy Morales como algo “nuevo” de todo el movimiento ciudadano, por tener un perfil distinto, aunque él se haya apoyado en un partido que “tiene que ver” con militares de la contrainsurgencia —Frente de Convergencia Nacional—.

Valentía y perseverancia

Para Manuel Rivera, sociólogo del Instituto de Problemas Nacionales, de la Universidad de San Carlos, la ciudadanía expuso la agresión de las autoridades al tener la valentía para decirlo y manifestar, y poner un “basta ya” a todo el saqueo que lleva mucho tiempo.

“Se tuvo un nivel de perseverancia al manifestar en las 19 convocatorias que hubo, algunas de menor calibre, pero siempre se tuvo la presencia”, agregó.

Rivera hizo ver que la población joven protestó por cosas que otras generaciones habían callado por temor y amenaza que prevalecían en el pasado.

“Una cualidad general de la gente es que, a pesar de la adversidad, es luchadora”, añadió.