Política

Ley de Alimentación Escolar no regula productos con alto contenido de azúcar, grasa y sal

La Ley de Alimentación Escolar, aprobada el martes recién pasado por el Congreso de la República, levantó muchas expectativas porque supuestamente buscaba asegurar la calidad de la refacción que reciben los estudiantes de entre  6 y 12 años de edad.

Por Javier Lainfiesta / Guatemala

Las tiendas escolares venden  gran cantidad de golosinas y frituras y muy  pocas ofrecen opciones saludables como frutas y ensaladas. (Foto Prensa Libre: C. Hernández)
Las tiendas escolares venden  gran cantidad de golosinas y frituras y muy  pocas ofrecen opciones saludables como frutas y ensaladas. (Foto Prensa Libre: C. Hernández)

Pese a que en su paso por el Legislativo   la ley había perdido fuerza a causa de varias enmiendas presentadas por diputados, finalmente fue aprobada, pero obvió  aspectos como restringir que la refacción contenga alimentos altos en azúcar, grasa y sal.

El decreto sí incluye un incremento del aporte estatal para la refacción a los niños de escuelas públicas, el cual es actualmente de Q1.11 por estudiante y el próximo año  debe ser de Q3, y en el 2019, de Q4, cuyo financiamiento no está claro.

Al principio, el espíritu de la iniciativa era  brindar una dieta más saludable a los niños en edad escolar, para reducir  enfermedades crónicas.

Países como Chile y Perú han aprobado en los últimos años leyes para prevenir el sobrepeso y la malnutrición en los infantes, para lo cual buscan limitar el acceso de los niños  a alimentos considerados poco saludables.

En esos países se prohíbe, por  ejemplo, la venta de productos altos en azúcar, grasa y sodio en las tiendas escolares, así como la publicidad de este tipo de alimentos dirigida a menores de 14 años.    

Aunque   la iniciativa 4944 original  incluía  la limitación de publicidad que induzca al consumo de productos poco saludables,  fue  eliminada  del decreto que fue aprobado, el 16-2017,  y se sustituyó por un punto que quedó  de la siguiente manera: “El Ministerio de Educación podrá regular la disponibilidad de alimentos saludables, bajo la dirección y administración de los centros educativos públicos y privados”.

La recién aprobada normativa  obliga al Ministerio de Educación a crear una comisión nacional de escuelas saludables, la cual deberá crear una base de datos sobre los alimentos que se pueden vender en los establecimientos educativos, tanto públicos como privados.

población sensible

La  alimentación durante la infancia tiene repercusiones para toda la vida, afirma la nutricionista Rosa Mendoza, quien  advierte de que una dieta desbalanceada durante la edad escolar está ligada al desarrollo de afecciones como  diabetes,  hipertensión y otras  en la vida adulta.

“Los niños son una población sensible al consumo de alimentos preparados que, usualmente, tienen un alto contenido calórico, grasas de mala calidad y exceso de sodio”, explica Mendoza.

Los menores pueden padecer sobrepeso o malnutrición al comer en exceso productos como galletas, pasteles, dulces, frituras e incluso algunos tipos de yogures y embutidos que comúnmente se consumen durante el recreo.

“El problema es que los niños reciben clases sentados y todas las calorías que consumieron durante el recreo no son utilizadas por el cuerpo, entonces son convertidas en grasa”, señala la nutricionista.

Ambiente escolar Sano

Los  niños pasan gran cantidad de tiempo en los establecimientos educativos, por lo que en estos  espacios  es donde se puede promover la adopción de estilos de vida saludable, indica Fernanda Kroker-Lobos, investigadora en Nutrición Poblacional del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (Incap).

De acuerdo con Kroker-Lobos, un ambiente alimentario saludable en un centro escolar es aquel que incentiva el consumo de frutas y  verduras, y desincentiva la venta, distribución y publicidad de todo tipo de bebidas o alimentos no saludables.