Política

Se avizoran pocas variantes en relación con los EE. UU.

A pesar de que el primer discurso como presidente de los Estados Unidos de Donald Trump fue “combativo y agresivo” y de que su primer decreto presidencial fue en contra del sistema de salud  Obamacare, analistas consideran que las políticas de ese país para Guatemala y Centroamérica  no sufrirán un cambio tan drástico.

Por Carlos Álvarez

Los expertos invitados al foro de análisis al primer discurso de Donald Trump discuten las perspectivas políticas.(Foto Prensa Libre:Érick Ávila)
Los expertos invitados al foro de análisis al primer discurso de Donald Trump discuten las perspectivas políticas.(Foto Prensa Libre:Érick Ávila)

Los participantes del foro de análisis del primer discurso de Trump, organizado por Prensa Libre, Guatevisión y la Cámara de  Industria, consideran que Guatemala no está preparada para enfrentar un aumento en las deportaciones o cambios en políticas económicas.

Eduardo Stein, exvicepresidente y excanciller, opina que “hay una percepción equivocada en algunos sectores de Guatemala de que con la llegada de Trump a la presidencia se liquida una política que se percibe como exclusiva de los demócratas, pero nada más equivocado que eso”.

“La política que ha enfocado la lucha contra la corrupción está ligada a una política que combina los derechos humanos, fortalecimiento institucional y del sistema de justicia en todos los países, y no solamente en Guatemala. Veo equivocado pensar que con la llegada de Trump cambie todo; eso no va a pasar”, aseveró Stein.

El exvicepresidente agregó: “Es importante que se tenga ese entendimiento para conjurar y detener las prácticas de corrupción que han afectado nuestra institucionalidad. En ese sentido es importante que esa asociación con EE. UU. se fortalezca y no creo que la política exterior norteamericana vaya a abandonarnos en ese aspecto”.

El analista político Phillip Chicola destacó que hay que entender la diferencia entre los sistemas políticos estadounidense y guatemalteco.

“Guatemala, y en general los países latinoamericanos, son Estados muy presidencialistas y generalmente las elecciones de Congreso y presidente están ligadas, y los partidos son leales a la figura del presidente, y EE. UU. es muy diferente”, afirmó el experto, quién agregó: “Es un sistema con muchos balances de poderes.

Las dinámicas entre presidente y Congreso no son muy homogéneas; es decir, puede haber mayoría republicana en el Congreso, pero los mismos republicanos le cuestionan al presidente porque los partidos son bastante amplios y hay diferentes grupos”.

“Un punto que hay que tener en cuenta es que, si bien el presidente de EE. UU. es el hombre más poderoso del mundo, está amarrado por una serie de contrapesos y normas a lo interno de su país”, aseveró Chicola.

Destacó que temas migratorios y de la política respecto de Centroamérica necesariamente deben pasar por el Congreso, y el presidente no puede emitir acuerdos donde cambie esas políticas. “Trump puede decir muchas cosas pero está amarrado institucionalmente, y recordemos que los republicanos han tenido mayoría desde 2012, por lo que, en gran medida, las políticas que tenemos van a seguir siendo las mismas”.

Felipe Bosch, presidente de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala, opina que  las políticas del Gobierno de EE. UU. cambian, pero solo en términos generales.

“Los tratados de libre comercio, el plan alianza para la prosperidad, cosas que van tan fuertes, me crean muchas dudas que puedan variar. Estamos en 2017, no en los 40 o 30, y creo que el mundo ha evolucionado y es más difícil hacer grandes cambios”, comentó Bosch, quien destacó que “cuesta creer que las cosas van a cambiar y dicho eso también estará en los funcionarios del Estado mantener las relaciones y trabajar para que esa alianza sea una realidad”.

Visión antinmigrantes

Pedro Pablo Solares, abogado experto en Migración, comentó que el discurso de Trump sí da a entender  que EE. UU.  cerrará filas con los migrantes.

“Es un mensaje claro desde la visión del presidente que Guatemala es un Estado fallido. Creo que esa es más o menos la visión  que tiene de nosotros”, afirmó Solares, quien aseveró que el país no está listo para afrontar un aumento en la cifras de deportados y  si las remesas bajan sería un problema crítico, opinión que comparten  los demás analistas.