Quetzaltenango

Condenan a 30 años de prisión a joven por asesinato

El Tribunal Primero de Sentencia Penal de Quetzaltenango condenó a 30 años de cárcel a Luis Eduardo Chan Siquiná, de 22 años, alias “el Pony”, por su participación en el asesinato de un ayudante de bus urbano en el 2014.

Por Alejandra Martínez / Quetzaltenango

Luis Eduardo  Chan Siquiná fue condenado a 30 años de prisión por el delito de asesinato, en Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: Alejandra Martínez)
Luis Eduardo Chan Siquiná fue condenado a 30 años de prisión por el delito de asesinato, en Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: Alejandra Martínez)

Moisés De León, juez presidente del tribunal, dijo que se comprobó la participación de Chan en los hechos que se le atribuyeron, y quedó establecido que el sentenciado llevó a un adolescente de 16 años a la terminal de buses Minerva, en la zona 3 de Xela, para que este cometiera un asesinato.

De León resaltó que Chan actuó como cómplice del ejecutor del crimen, delito que es penado por la ley, ante lo cual lo declararon culpable del ilícito.

El tribunal se basó en el testimonio de “Camilo”, un testigo de nombre supuesto que declaró en anticipo de prueba y detalló la forma en que ocurrieron los hechos el 5 de junio del 2014, cuando el adolescente disparó un arma de fuego contra Marlon Alexánder López Orozco, ayudante de un bus urbano, quien murió.

De acuerdo con la investigación del Ministerio Público (MP), el ataque fue directo contra López, quien fue trasladado a la emergencia del Hospital Regional de Occidente en donde murió. Dos mujeres que viajaban como pasajeras resultaron heridas.

Por este crimen el adolescente implicado en el hecho, apodado como “el Morsa”, fue condenado en marzo último a una pena de 6 años de prisión, por el Juzgado de Adolescentes en Conflicto con la Ley, por ser el responsable del crimen contra López.

Marta Chan, madre del sentenciado, cuestionó la sentencia y la declaración del testigo “Camilo”, ya que ella asegura que ese día su hijo se encontraba en una celebración en su vivienda.

“La Fiscalía emprendió contra mi hijo, pero primero lo procesaron por tener un arma de fuego y nunca encontraron indicios de nada. No es justo que el testimonio de alguien que no se identifica ni da la cara sea la principal prueba para condenar a un inocente”, resaltó Chan.