Hospital se declara en alerta amarilla por falta de equipo y medicamentos

La carencia de insumos y equipo médico obligó a las autoridades del Hospital Nacional de Retalhuleu a declararse en alerta amarilla y temen que se puedan cerrar las consultas externas y emergencias.

Por Jorge Tizol / Retalhuleu

El servicio de lavandería en el Hospital Nacional de Retalhuleu, fue suspendido porque las lavadoras y secadoras sufrieron daños. (Prensa Libre: Jorge Tizol).
El servicio de lavandería en el Hospital Nacional de Retalhuleu, fue suspendido porque las lavadoras y secadoras sufrieron daños. (Prensa Libre: Jorge Tizol).

Además del desabastecimiento, el hospital no cuenta con el servicio de lavandería, pues las dos lavadoras y la secadora se arruinaron hace 20 días, situación que obliga al personal a viajar diariamente al Hospital Regional de Coatepeque, Quetzaltenango, para lavar la ropa de los pacientes.

María Hernández, trabajadora del centro asistencial de Retalhuleu, comentó que en ocasiones los pacientes se han quedado con la misma ropa por varios días, porque en el hospital de Coatepeque hay que hacer turno para esperar que hagan el favor de lavarla.

“Secamos la ropa al aire libre, pero tememos que podría provocar contaminación porque no es lo adecuado, y ya en varias ocasiones se ha solicitado al director que solucione este problema, pero solo nos dice que no hay fondos”, dijo Hernández.

Jorge González, otro trabajador, comentó que en ocasiones las lluvias no permiten que la ropa de los pacientes se seque al aire libre. “Hacemos lo que está en nuestras manos para apoyar, pero si la lavadora y la secada están colapsadas no podemos hacer mayor cosa”, añadió.

Mario de León, director, mencionó que el centro hospitalario se ha declarado en crisis porque no hay insumos ni dinero para reparación de la lavadora ni la secadora, además desde hace 15 días se han suspendido las operaciones electivas.

“Es una grave crisis la que estamos viviendo, pues ya solo se cuenta con 200 dosis de anestesia. Por el momento, solo se están operando emergencias pero existe el temor a que el hospital se cierre”, expresó de León.

De León agregó que como tampoco se cuenta con comida, los familiares de los pacientes se ven obligados a llevar  alimentos, lo que ha contribuido a sobrellevar la emergencia.

Ángel Martínez, gobernador departamental, resaltó que tiene conocimiento del problema y que habría hecho las gestiones con el anterior ministro de Salud, pero debido a los constantes cambios administrativos, volverán a realizar la solicitud a las nuevas autoridades para que le brinden una pronta solución al problema.

“El  nosocomio tiene una deuda millonaria con Energuate, por lo que tememos que también el servicio de energía eléctrica se suspenda y entonces la situación empeoraría”, puntualizó Martínez.