Pacientes anhelan recuperar la salud en esta Navidad

La mayoría de familias guatemaltecas se reúnen en Navidad  para compartir,  cenar e intercambiar regalos,  mientras  los  niños y  las personas mayores que se encuentran en hospitales,  orfanatorios y  asilos  viven esta noche  de manera  distinta.

Por Corresponsales / Provincia

Adultos mayores del asilo La Misericordia expresan sus sueños a Sor Carmen López, encargada del lugar. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Adultos mayores del asilo La Misericordia expresan sus sueños a Sor Carmen López, encargada del lugar. (Foto Prensa Libre: María José Longo)

Sonia Espinoza, de 13 años, quien desde hace un mes se encuentra  en el Hospital Nacional de Mazatenango, Suchitepéquez, dijo   que aunque   pase esta Navidad alejada de su  familia, su corazón está lleno de alegría  y anhelos.  “Mi deseo es poder recuperar   mi salud y seguir estudiando para graduarme”, añadió Espinoza.

Para los  350 pacientes que se hallan internos en el Hospital Regional de Occidente   (HRO), las fiestas de fin de año representan  momentos de nostalgia y recuerdos.  “Aunque es triste estar en este lugar y no poder compartir con los seres queridos,  trato de pasármela  bien con otros   pacientes,   enfermeras y médicos, quienes organizan posadas y nos dan comida y juguetes”, relató  un paciente de  Pediatría.

Héctor Guzmán, 13, es uno de los 87 niños que pasarán la Nochebuena sin sus padres  en  las  casas hogar de      Aldeas Infantiles SOS,  en     Retalhuleu.

“Mi anhelo es que mis padres me busquen  y pasen las fiestas a mi lado y con las personas que me han cuidado”, expresó el menor, quien desde el 2003 fue llevado  al albergue luego de que delegados de la Procuraduría General de la Nación lo rescataron cuando dormía en la calle con sus padres, alcohólicos.

“Nos esforzamos porque los niños pasen bien las fiestas y   olviden por un momento    la razón por la  que se encuentran en este lugar”, indicó Lily Valladares, directora del orfanatorio.

Viven en asilos

Baltazar Chanchavac, 80, originario del cantón Xatinap Primero, Santa Cruz del Quiché, y  quien tiene 11 años de vivir en el asilo  Sor Herminia,  zona 4 de Quiché, dijo que la armonía y el amor de la familia son lo más importante en esta fecha.

“Estoy agradecido con las encargadas de este lugar porque nos atienden bien y    brindan el amor que    nuestros parientes no nos dan”, añadió Baltazar.

Francisco Ruiz, 67, uno de los 15  abuelos  que se encuentran en el hogar  La Misericordia, en la ciudad de  Quetzaltenango, afirmó: “Se trata de atesorar el verdadero significado de Navidad  y conservar la sonrisa”.   Resaltó   que su     deseo es tener salud y que  en el país haya paz y justicia social.

Nostalgia

Marcy Lux, administradora del asilo   San Vicente de Paúl en Mazatenango, Suchitepéquez, aseguró  que los ancianos que permanecen en ese refugio anhelan recuperar su salud.  “Las fiestas de fin de año  las  vivimos con mucha nostalgia”, añadió.

Rubén Miranda, 63, originario del caserío Oratorio,  San Pedro  Sacatepéquez, San Marcos, contó que desde hace cinco años  sus parientes  lo abandonaron y que desde entonces  vive  en las calles.  “Desde que mis hijos me dejaron solo no le encuentro sentido a las fiestas de fin de año, por lo que  paso mis días normalmente. Siempre buscando la manera de subsistir”, puntualizó.

Con información de    A. Marroquín, O. Cardona,  M. Popá, R. Miranda, W. Obando, M. Longo y O. Figueroa.