Se cumple un año de sismo que causó destrucción

Este martes se cumple un año del terremoto del 7 julio que causó destrucción en el altiplano del país, en especial en San Marcos, departamento que en esa ocasión aún se recuperaba del movimiento telúrico del 7 de noviembre 2012, el cual causó muerte y desolación.

Por La Redacción / San Marcos

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Vecinos afectados por sismo el sismo  construyeron una vivienda con láminas en el área urbana de San Pedro Sacatepéquez, San Marcos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Vecinos afectados por sismo el sismo construyeron una vivienda con láminas en el área urbana de San Pedro Sacatepéquez, San Marcos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El 7 de julio del año pasado, la situación empeoró en ese departamento, ya que pobladores aún estaban a medias con el plan de reconstrucción por el terremoto del 2012, que fue de 7.2 grados en escala de Richter.

En tanto que el sismo violento del 7 julio del año anterior, causó estragos en viviendas e infraestructura pública. En esa ocasión, 524 casas resultaron con daños por el movimiento telúrico de 6.4 grados Richter.

Según recuento de autoridades, 53 mil 339 personas resultaron afectadas en el occidente del país, además, de un muerto y 113 heridos.

Los departamentos afectados por el sismo del 7 de julio fueron Alta Verapaz, El Progreso, Huehuetenango, Quetzaltenango, Quiché, San Marcos, Sololá, Suchitepéquez y Totonicapán.

Daños en escuelas

También 134 escuelas fueron dañadas, 95 de las cuales se encuentran en San Marcos, 23 en Suchitepéquez, ocho en Retalhuleu, tres en Totonicapán, dos en Huehuetenango, igual número en Quetzaltenango y una en Sololá.

El Ministro de Cultura y Deportes informó que el sismo también dañó edificios patrimoniales de San Marcos, sobre todo porque algunos no habían sido restaurados desde el terremoto del 7 de noviembre del 2012, como el Palacio Maya.

Temor

El sismo, dejó sin nada a muchos pobladores de San Marcos, quienes no podían creer lo que vivían, ya que los agobió la duda, incertidumbre ante el futuro y frustración ante la pérdida material.

El temblor y las constantes réplicas aumentaron la zozobra en algunos habitanes, quienes todavía no se reponían de las secuelas psicológicas del terremoto de noviembre del 2012.