Alcanza sueño al instalar dos negocios

Carlos Raúl Pich Cuc, de 40 años, originario de Sololá, viajó a Canadá en 1997 con la esperanza de fundar su propio negocio, sueño que hizo realidad en el 2007, cuando regresó al país y fundó una fábrica de tostadas y un restaurante.

Por Édgar René Sáenz

Carlos  Pich  muestra su negocio de tostadas y tacos, ubicado en el barrio El Calvario, Sololá.
Carlos Pich muestra su negocio de tostadas y tacos, ubicado en el barrio El Calvario, Sololá.

En Canadá, Pich trabajó en una granja de apicultura durante dos años, y luego se trasladó a Colorado, EE. UU., para trabajar como ayudante de carpintería, en donde conoció a la mexicana Rocío Ivonne Landa, con quien se casó tres años después.

La dedicación que Pich puso en su trabajo lo llevó a adquirir conocimientos para construir casas de madera, propias de esa región estadounidense, por lo que con el paso del tiempo fundó su propia empresa con la cual prestó servicio a 26 compañías dedicadas a esa actividad.

De acuerdo con Pich, su deseo de retornar a Guatemala siempre estuvo latente, por lo que en el 2007 decide regresar junto a sus esposa y sus dos hijos, Ana Paola y Joshua Isaac, con quienes fundó una fábrica de tostadas y tacos, en el barrio El Calvario, zona 2 de la cabecera de Sololá, en la que producen un promedio de 75 mil tostadas a la semana, las cuales distribuyen en restaurantes, tiendas y centros comerciales de la región.

Pich y su familia también son propietarios del restaurante El Gran Mirador, ubicado en la entrada al área urbana de la cabecera de Sololá, en el cual preparan platillos típicos de la región, y que es visitado por turistas nacionales y extranjeros, porque, además, tiene vista al Lago de Atitlán y a los volcanes Atitlán, Tolimán y San Pedro.

Momentos difíciles

Pich recuerda los momentos difíciles que tuvo que vivir para alcanzar el éxito, pues en EE. UU. se enfrentó a varias limitantes, entre estas el idioma, cultura y costumbres distintas, y la nostalgia que le generaba el hecho de estar lejos de su pueblo, amigos y parientes.

Uno de los acontecimientos que quedaron grabados en la memoria de Pich fue cuando sus jefes en Colorado le indicaron que ya estaba preparado para hacerse cargo de su propia empresa, pues de ahí surgió la iniciativa para retornar al país.

Apoyo familiar

Su esposa, Rocío Landa, aseguró que siempre tuvo claro que el esfuerzo de los dos tendría que verse reflejado en resultados que beneficiaran a su familia, pero además, que su emprendimiento sirviera para contribuir al desarrollo de otras personas de su comunidad.

La historia de éxito de Carlos Raúl Pich Cuc y su familia se traduce en la generación de siete plazas de trabajo, lo que, además, les da satisfacción, porque gracias al esfuerzo que hicieron durante años en Canadá y EE. UU. ahora contribuyen con el desarrollo económico y turístico de Sololá.