Mujeres emprendedoras que aportan al desarrollo comunitario

En medio de la pobreza y la escasa oportunidad de desarrollarse como personas en la provincia, mujeres han organizado varios grupos en los que trabajan artesanías y distintos cultivos que luego procesan para vender con valor agregado,  con lo cual   aportan   al desarrollo de sus comunidades y a la economía familiar.

Por Á. Julajuj, O. Méndez y J. Tizol / Sololá

Mujeres de la asociación Oxlajuj E, de El Tablón, Sololá, recogen semillas de amaranto, con la que manufacturan productos alimenticios. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)
Mujeres de la asociación Oxlajuj E, de El Tablón, Sololá, recogen semillas de amaranto, con la que manufacturan productos alimenticios. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)

En Sololá funciona la Asociación Oxlajuj E, que ha  reunido a 92 mujeres de la aldea El Tablón, donde desde el 2008 cultivan  amaranto, una planta de la que se derivan productos   como leche, cereales, harina y   otros.

Dominga Vásquez, fundadora del proyecto, comentó que en la actualidad cuentan con el equipo necesario para la siembra y manufactura. Además, tiene instalada una panadería, donde distribuyen productos   a base de   harina de amaranto.

Isabel Chuj, integrante de Oxlajuj E, resaltó que, de beneficiarlas a ellas, el proyecto  aporta al desarrollo de la comunidad.





Tejidos típicos

En San Juan La Laguna   funciona, desde 1993, la asociación Bat’z Textiles,  que  elabora tejidos típicos   con hilos teñidos con tintes   artesanales.

Ana Nineth Cholotío, coordinadora de la asociación, manifestó que el proyecto arrancó por iniciativa de entidades cooperantes interesados en la promoción de  prendas de vestir y artesanía elaboradas a base de tejidos típicos.

Destacó que el proceso de teñido y la elaboración de los tejidos es una de las tradiciones más antiguas de la etnia Tz’utujil.

La asociación Bat’z Textiles es una de las 22  agrupaciones de mujeres que se dedican al teñido de hilos y elaboración de prendas  en San Juan La Laguna, con   colores que se extraen de la corteza de árboles, verduras y semillas.

De la chilca se obtiene tinta  amarilla, de la semilla de achiote, naranja; de la corteza blanca del árbol de aguacate, café; de la cáscara rojiza del árbol de aguacate, rosado; del pericón,  mostaza, y de la corteza de campeche, azul y morado.

Entre los productos que manufacturan destacan las bufandas, chalinas, cosmetiqueras, bolsas para dama y caballero; estuches,   billeteras, manteles, servilletas, y otros.

La presencia de la asociación ha beneficiado a  18 mujeres, que ayudan a la  economía y al desarrollo de sus familias.





El sueño Wakami

En el cantón Luisiana, Patulul, Suchitepéquez, se halla  una sede del proyecto   Wakami, donde las mujeres elaboran artesanías de exportación.

Sandra Solares, pioneras de Wakami, expuso que uno de los retos más grandes de esa agrupación en la comunidad es de romper las barreras del machismo y acabar con el estereotipo de que las mujeres solo son domésticas.

María Pacheco, presidenta de Wakami, refirió que la organización, que funciona desde el 2013, tiene presencia en 17 comunidades y ha creado unos 412 empleos en todo el país.  Además, ha generado  ingresos cercanos a los Q10 millones anuales  en exportaciones.