Sololatecas fortalecen textilería

La Asociación Maya de Desarrollo/k’amolon kii’konojel (Asomadek) agrupa a 175 mujeres kaqchikeles, originarias de diferentes comunidades de Sololá, quienes fundaron una textilería que les ha permitido salir adelante, pues sus productos se comercializan a escala nacional e internacional.

Por Édgar René Sáenz / Sololá

La Asomadek agrupa a 175 mujeres caqchiqueles, quienes constituyeron una textilería, en la cabecera de Sololá. (Foto Prensa Libre: Édgar Sáenz)
La Asomadek agrupa a 175 mujeres caqchiqueles, quienes constituyeron una textilería, en la cabecera de Sololá. (Foto Prensa Libre: Édgar Sáenz)

Para conseguir mejores resultados en la producción, las mujeres tecnificaron los procesos, sin dejar por un lado el aspecto tradicional que caracteriza a los textiles de esa región del país.

Irma Roquel, integrante de la junta directiva de la Asociación, relató que la organización surgió en 1997, poco después de la firma de los acuerdos de paz, por iniciativa de siete viudas del conflicto armado que trabajaban en el campo en el  pastoreo de ovejas y tejido de prendas típicas a la orilla de la carretera Interamericana.

Agregó que fue a mediados de ese año que el canadiense Ronald Spector pasó por el lugar y se interesó por la labor de las mujeres;  luego decidió organizarlas y ayudarlas a mejorar su forma de producción, así como a utilizar materiales de mejor calidad como hilos, tintes y diseños, lo que les permitió comenzar a comercializar su piezas en nuevos mercados.

De acuerdo con Roquel, en la actualidad  trabajan la tejeduría, tintorería, sastrería y costurería de textiles típicos con una combinación de colores que se fijan según la exigencia de los clientes, la mayoría extranjeros. Las oficinas y talleres están ubicados en el barrio San Bartolo, zona 2 de la cabecera.



Hetty Friedman observa el trabajo de una   tejedora. (Foto Prensa Libre: Édgar Sáenz)
Hetty Friedman observa el trabajo de una tejedora. (Foto Prensa Libre: Édgar Sáenz)


Proceso

María Ajcalón, gerente de producción, dijo que cuentan con seis tintoreras, tres urdidoras, una madejadora, ocho hilvanadoras, un exprimidor y una devanadora; además de  telares de cintura, que se usan para el proceso de textilería con diseños típicos originales.

Agregó que terminado ese proceso se entrega a cada integrante de la Asociación el material para que confeccionen en su casa toda clase de piezas como chalinas, bolsas, billeteras ponchos, llaveros y bufandas.

“Los productos se envían a clientes de varios países como México, Estados Unidos, Canadá, Suecia, Inglaterra, Francia, Japón, Holanda, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, así como a tiendas especializadas de la capital, Quetzaltenango, Antigua Guatemala, Sacatepéquez y Cobán, Alta Verapaz”, refirió la gerente.

De acuerdo con Ajcalón, la Asomadek cuenta con dos sastres que se encargan de confeccionar algunas piezas de estilos especiales. Añadió que han trabajado por muchos años para que a través del proceso de administración y producción  mejore la calidad de vida de las integrantes.



Integrantes de la asociación tiñen el hilo con diferente color.(Foto Prensa Libre: Édgar Sáenz)
Integrantes de la asociación tiñen el hilo con diferente color.(Foto Prensa Libre: Édgar Sáenz)


Admiración

Hetty Friedman, diseñadora originaria de Boston, Estados Unidos, comentó que el trabajo que hacen las mujeres de la asociación es impresionante, pues son profesionales que asumen compromisos, que cumplen a cabalidad para satisfacer las exigencias de los clientes, principalmente los extranjeros.

“Es admirable cómo las mujeres caqchiqueles trabajan y se esfuerzan para cumplir sus funciones; además, asimilan con rapidez las nuevas técnicas para la mejora de sus productos, por eso son singulares y le muestran al mundo lo que son capaces de lograr. Como diseñadora viajo por muchos países y puedo asegurar que las  tejedoras de Sololá tienen un gran potencial que puede ser aprovechado  en beneficio de la comunidad”, expresó Friedman.