Opinión

Presto non tropo

Los “Díaz” de Fagot

Paulo Alvarado

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En su calidad de fagotista principal de la Orquesta Sinfónica Nacional y, adicionalmente, como promotora de iniciativas interesantes en el ámbito de la música de nuestro país, la maestra Telma Díaz ahora lanza una propuesta muy particular: el programa radial “Díaz de Fagot”, en el que juega con su apellido y con el instrumento que aprendió a ejecutar desde jovencita.

A partir de este martes 4 de abril y, en lo sucesivo, cada primer martes del mes, la maestra Díaz conducirá las emisiones, que ya tienen bien especificada la temática de cada programa.

Para comenzar, una descripción del origen del fagot (palabra derivada del francés), también conocido como fagote y en sus inicios como bajón (que se asemeja al inglés bassoon), instrumento de registro grave de la familia de los vientos-madera (que se completa primordialmente con la flauta, el oboe y el clarinete).

Luego, se conversará sobre el fagot en Guatemala, con el maestro Héctor Galicia como primer invitado. Más adelante, el fagot en los períodos clásico, romántico y contemporáneo, respectivamente, con otros invitados. En los siguientes meses se abordará la música nacional para el instrumento, su participación en la obra de teatro Puros Cuentos (en la que también ha intervenido la maestra Díaz), algunas muestras de pasajes solísticos famosos en el repertorio orquestal y, ya para diciembre, este instrumento en la navidad, con el cuarteto de fagotes Allende.

Todos estos programas serán transmitidos por Radio Faro Cultural, los mencionados primeros martes de cada mes, a las 16 horas, con interpretaciones musicales en vivo.

Francamente, se antoja poco tiempo para todo lo que seguramente ambiciona compartir Telmita con el público radioescucha. Vale pensar, por poner un caso, en la comparación que se puede realizar con otros instrumentos de tesitura similar, tales el violonchelo, el clarinete bajo, el trombón y el saxofón barítono.

El rasgo fundamental y distintivo del fagot es que usa una lengüeta doble de caña, es de construcción recta y mide aproximadamente un metro y medio ya ensambladas sus secciones, aunque la longitud total (por estar doblado sobre sí mismo) es de dos metros y medio. Un artefacto que, hoy día, representa una auténtica proeza de fabricación industrial en el campo de la acústica, combinada con la artesanía tradicional que es parte de su estirpe y de su desarrollo a lo largo de varios siglos.

La evolución del fagot lo revela como un heredero natural de instrumentos de sonido más agudo, siempre provistos de doble caña, entre los cuales se cuentan aparatos con nombres tan antiguos, como diversos y curiosos: el aulos, la tibia, la chirimía, la bombarda, la dulzaina y, eventualmente, más profundos, tales cuales el dulcián y el fagote barroco.

El tema, asimismo, nos remite a una preocupación básica de todo estudiante de música: su inserción en un mercado laboral. Sin embargo, para un chico o una chica fagotista, la pregunta se vuelve todavía más compleja, pues su herramienta musical no goza de la demanda que pueden tener los teclados, las cuerdas, las percusiones e, incluso, otros instrumentos de viento, no importa si es en el ámbito de música para amenizar eventos de sociedad, bandas populares, bandas marciales o para conciertos propiamente dichos. Sin duda, una cuestión que es a la misma vez tan fascinante como inquietante.

Básicamente —comenta la maestra Díaz— se trata de hablar un poco sobre la historia del instrumento y poner en evidencia su sonoridad, muy peculiar pero muchos menos difundida que la de un violín o de una trompeta, por ejemplo. Eso sí, el fagot tiene asegurada su carta de ciudadanía en toda orquesta, ya desde la época barroca.

presto_non_troppo@yahoo.com