Opinión

EDITORIAL

Vergonzoso fraude desde altas esferas

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El Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) dieron ayer un nuevo golpe contra la corrupción, al capturar a 14 personas sindicadas de haber montado la burda farsa para supuestamente sanear el Lago de Amatitlán, aunque la verdadera intención, como se sospechó de inmediato y se confirma ahora, era defraudar al Estado mediante un contrato por más de Q137 millones.

Entre los detenidos está Uri Roitman, supuesto inventor y vendedor de una pócima mágica y prodigiosa, pues hasta ahora ningún país ha registrado el rescate de un cuerpo acuático gracias a verter fórmulas sin atender las causas del problema.

Lo más relevante del asunto es que ayer el jefe de la Cicig, Iván Velásquez, afirmó que la cabecilla de esta nueva estructura es la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, quien dirigía las operaciones junto con gente que se prestó para montar ese grotesco espectáculo, cuya finalidad era robar el dinero, como ocurrió en numerosas ocasiones.

De hecho, está por cumplirse un año de que la exmandataria, acompañada de un séquito de burócratas, recorriera las contaminadas aguas lacustres para afirmar que no solo estaba surtiendo efecto la supuesta fórmula, sino que muy pronto iba a ser posible pescar de nuevo las tradicionales mojarras en el Lago de Amatitlán.

El show mediático desató la indignación generalizada y por eso varios sectores pasaron del escepticismo a la acción hasta que la comunidad de científicos de Guatemala se pronunció de manera valiente y enfática para rechazar la pretensión vicepresidencial, a todas luces contraproducente y fraudulenta.

Ese 23 de marzo del 2015, cuando Roxana Baldetti afirmó que el agua de Amatitlán no olía mal, comenzó el despeñadero político en el que caería la malhadada administración del Partido Patriota. Si bien ella y el expresidente Otto Pérez Molina no fueron capturados inicialmente por este caso, sí se les llevó a prisión por otro fraude, en la Superintendencia de Administración Tributaria, por el cual aún se encuentran encarcelados.

El nuevo proceso por corrupción que se abre contra 14 personas deja clara, una vez más, la evidencia del verdadero alcance de lo que se pretendía hacer en el último tramo del régimen patriotista: el saqueo descarado, en este caso bajo el disfraz de un esfuerzo ecológico que ha sido largamente añorado por los amatitlanecos y por todos los visitantes del Lago, pero obviamente requiere una transformación de la mentalidad de las autoridades locales y de la cultura de los vecinos revertir esa situación.

La lección que se desprende con los hechos comentados debe ser clara para los funcionarios en cualquier cargo de la administración pública: ya pasó la época de los timos políticos. Ocurre lo mismo con las estrategias de esconder acciones oscuras por medio de la participación de la parentela, y el engaño de saludar con sombrero de transparencia y luego quieran volver a las mismas andadas. No debe haber más ruta para el avance del país que el de la honestidad, y este tipo de acciones van en la dirección correcta.