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2002: Guatemala desbordada por Juan Pablo II

Recordamos la tercera visita de Juan Pablo II a Guatemala, un 29 de julio de 2002 la cual tenía como propósito la canonización del Beato Hermano Pedro, religioso español que realizó su obra en Guatemala en el Siglo XVII.

Por Hemeroteca PL

El Papa Juan Pablo durante su tercera visita en 2002. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
El Papa Juan Pablo durante su tercera visita en 2002. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

El viento sacudía sus escasos cabellos blancos, sus pasos eran lentos, su voz entrecortada pero firme para pronunciar su discurso en el cual bendijo especialmente "a los pobres, indígenas, campesinos, enfermos y marginados". "Tendré la dicha de proclamar Santo al Hermano Pedro de San José de Betancur, que fue expresión del amor de Dios a su pueblo. Esta celebración ha de ser un verdadero momento de gracia y renovación para Guatemala", dijo el Pontífice, luego de haber arribado a las 14:20 horas a la Fuerza Aérea Guatemalteca, FAG.

Después de más de media hora de espera dentro del avión "Mensajero de Esperanza", el Obispo de Roma bajó en el puente especial que se le preparó y, acompañado del presidente Alfonso Portillo y de la primera dama de la Nación, usó el andador para acercarse a la tarima donde presenció el acto protocolario de bienvenida.



El Papa Juan Pablo descendió del avión llamado "Mensajero de Esperanza", procedente de Canadá. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
El Papa Juan Pablo descendió del avión llamado "Mensajero de Esperanza", procedente de Canadá. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)


El Papa se veía cansado y con dificultad para caminar. Para escuchar el himno nacional, que fue cantado en cinco idiomas mayas por el coro intercultural, el Santo Padre necesitó apoyarse en una silla. Durante su discurso, expresó su alegría por esta tercera visita a Guatemala y resaltó la importancia de proclamar santo al Hermano Pedro. "El ejemplo de su vida y su mensaje son un valioso aporte a la construcción de una sociedad que se abre ahora a los desafíos del tercer milenio", indicó el Sumo Pontífice.

"Deseo fervientemente que el noble pueblo guatemalteco, sediento de Dios y de los valores espirituales, ansioso de paz y de reconciliación tanto en su seno como en los pueblos vecinos y hermanos, de solidaridad y justicia, pueda vivir y disfrutar de la dignidad que le corresponde", expresó. El Papa participó por alrededor de 45 minutos en la ceremonia de bienvenida. Por momentos utilizaba su mano para recostar la cabeza, mientras en las afueras de la Fuerza Aérea miles de devotos contaban los minutos para verlo durante su traslado a la Nunciatura Apostólica, en donde pernoctó.



El Papa Juan Pablo durante la ceremonia de bienvenida en la Fuerza Aérea Guatemalteca. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
El Papa Juan Pablo durante la ceremonia de bienvenida en la Fuerza Aérea Guatemalteca. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)


Recorrido de júbilo

Al grito de "Juan Pablo II te quiere todo el mundo", cientos de miles de católicos se volcaron a las calles para dar la bienvenida al Papa a su llegada a Guatemala. Gritos, porras, cantos y hasta lágrimas, eran parte del ambiente generado por los fieles para dar la bienvenida a la máxima autoridad de la Iglesia Católica, que llegó al país para canonizar al Hermano Pedro de Betancur.

El "papamóvil", un Ford blanco modelo 1996, fue conducido por el guatemalteco Enrique Padilla, y escoltado por siete vehículos de seguridad.  El Santo Padre quien lucía animado, saludó a a sus fieles, y por momentos observó las alfombras que tapizaron la ruta de asfalto que recorrió el papamóvil desde la FAG hasta la Nunciatura, donde el Sumo Pontífice pasó la noche.



Jóvenes venidos de todas partes del país esperaron por horas para ver el Papamóvil con el Papa Juan Pablo II. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Jóvenes venidos de todas partes del país esperaron por horas para ver el Papamóvil con el Papa Juan Pablo II. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)


Cuatro salvadoreños de la Parroquia Cristo Redentor, del vecino país, ondearon su bandera al paso del Papa. "Era pecado no venir a verlo", dijo Silvia Landaverde, quien espera, por fe, entrar al Hipódromo, porque no pudo inscribirse en ninguna de las columnas que tendrán libre acceso.

Sitios como El Obelisco, se colmaron de fieles desde la mañana para esperar ansiosos a que el Papa apareciera.  Los cantos y gritos de "¡se siente, se siente, el Papa está presente!" amenizaron esa espera. De pronto, corrió la voz: ¡El Papa ya llegó!, ¡El Papa está aquí!. En las plazas y aceras no había espacio para más: padres que sostenían a sus pequeños en hombros, madres que sujetaban las manos de los niños, ancianos que dejaron por un lado los achaques de la edad para salir a saludar al Papa Juan Pablo II. A su paso, el papamóvil dejó una estela de emociones. Lágrimas que brotaban al ver el cansancio y la devoción del Papa peregrino.



Un instante para ver al Papa bastó para los feligreses que emocionados lo vitoreaban en las calles de la ciudad capital. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Un instante para ver al Papa bastó para los feligreses que emocionados lo vitoreaban en las calles de la ciudad capital. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)


"Nos escogió una vez más", expresó César Miranda, un hombre de 56 años que no pudo contener el llanto. "El Papa es capaz de conmover al hombre más duro, él irradia un sentimiento que no se puede explicar con palabras".

Color y tradición

El colorido espectáculo de las alfombras típicas de la Semana Santa guatemalteca reapareció en arterias de la capital, para dar la bienvenida al Papa Juan Pablo II. Desde horas de la madrugada, familias completas de feligreses, estudiantes y diferentes grupos se dieron a la tarea de elaborar lo que más tarde se convertiría en cinco kilómetros de serrín multicolor, pétalos de flores o fresco pino. La devoción y la fe eran visibles en los centenares de personas que elaboraron las alfombras por donde pasaría el papamóvil.

Con cantos, guitarras y bandas musicales, la laboriosa tarea se hizo más amena. "Una de las cosas más bonitas de las visitas papales es la fraternidad y la alegría que nos une a todos", indicó María Ramírez.



Miles de católicos se volcaron a las calles a recibir al Papa Juan Pablo II en 2002. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Miles de católicos se volcaron a las calles a recibir al Papa Juan Pablo II en 2002. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)


Las formas geométricas, las figuras abstractas, las imágenes del Hermano Pedro o de Juan Pablo II, además de flores naturales, telas, citas bíblicas y rosarios fueron sólo un ejemplo de la imaginación que se observó en las zonas 9, 10, 13 y 14. La variedad no sólo estaba en los materiales y en los motivos de las alfombras. En la actividad intervinieron niños, jóvenes escolares, religiosos, turistas, padres de familia y pensionados del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social. Desde lejos se lograba reconocer a los visitantes de Tenerife, España, que llevaban pañuelos amarillos.

Vigilia

Mientras el Papa descansaba en la Nunciatura Apostólica, en el Estadio Nacional Mateo Flores se llevaba a cabo la Vigilia Nacional de la Juventud. Oraciones, alabanzas, vivas a Juan Pablo II y al Hermano Pedro corearon millares de jòvenes.  Durante la actividad se desarrollaron desfiles de los grupos de las diferentes diócesis, cantos y prédicas.

Miles de jóvenes guatemaltecos, centroamericanos y además de otras nacionalidades como franceses, panameños participaron en la vigilia. En otras partes de la ciudad se iban formando las columnas que ingresarían al día siguiente al Hipódromo del Sur donde se realizaría la fastuosa y multitudinaria ceremonia de canonización del santo más querido de Guatemala: el Hermano Pedro.

Preparativos para la visita de Juan Pablo II en julio de 2002. (Video: Youtube)