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Heredera de la historia

Las paredes de la Academia de Geografía e Historia atesoran documentos que cuentan el pasado del país.

Por Hemeroteca PL

Entrada a la Academia de Geografía e Historia de Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)
Entrada a la Academia de Geografía e Historia de Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)

La Princesa Xuchi, escrita por Pedro Zamora Castellanos, y Etimología del nombre “Guatemala, de J. Antonio Villacorta C., son dos de las investigaciones que, en julio de 1924, aparecieron en las páginas del primer tomo de Anales de la Academia de Geografía e Historia.

Más de ochenta años después, en las páginas del tomo (LXXVII), publicado en diciembre de 2002, aparecen: La escalinata jeroglífica # 2 de Dos Pilas, Petén, realizada por Federico Fahsen Ortega, y Administraciones y rutas postales del reino de Guatemala 1748-1805, de José Manuel López Bernal.

Estas investigaciones, que se encuentran en la revista anual, forman parte del legado cultural que la Academia de Geografía e Historia ofrece al mundo de la investigación social. “La Academia recoge el trabajo de investigadores nacionales y extranjeros”, indica Ana María Urruela, ex presidenta de dicha institución.

Su aporte ha sido reconocido por varias instituciones. Uno de ellos fue el Ministerio de Cultura y Deportes, que la declaró Patrimonio Cultural de la Nación, por su valor histórico y cultural y por su valioso acervo documental, mediante el Acuerdo 01-2005, de fecha 3 de enero de 2005 y publicado en el Diario de Centro América el 18 de enero de 2005.

En 1973, al cumplir 50 años de fundación, le fue otorgada la Orden del Quetzal, en el Grado de Gran Cruz, y la Orden de la Legión de Santiago de los Caballeros de Guatemala.



Documentos que relatan la historia de los países centroamericanos también pueden ser localizados en el edificio de la Academia. (Foto: Hemeroteca PL)
Documentos que relatan la historia de los países centroamericanos también pueden ser localizados en el edificio de la Academia. (Foto: Hemeroteca PL)


Manuscritos

Las paredes de la Academia guardan la historia del país. Manuscritos de la época colonial, como el de Historia Natural del Reino de Guatemala, escrito en Zacapulas, Quiché, por Francisco Ximénez, y muebles utilizados por la Sociedad Económica de Amigos del país, forman parte de los tesoros guardados en esta institución. “Es digna heredera de una rica tradición geográfica e histórica”, indica Gilberto Rodríguez, administrador desde hace 30 años.

La Biblioteca Goathemala, que forma parte de la Academia y que surgió en enero de 1929, reune los trabajos más importantes de historiadores y cronistas de la época colonial. Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala, de Ximénez, e Historia General de las Indias Occidentales y en Particular de la Gobernación de Chiapas y Guatemala, de fray Antonio de Remesal, son algunas de estas obras.

También se pueden encontrar allí ejemplares de Recordación Florida, de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán; La verdadera y notable relación del descubrimiento y conquista de la Nueva España y Guatemala, de Bernal Díaz del Castillo, así como La Crónica de la provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala, de fray Francisco Vásquez.



La Biblioteca Goathemala es visitada por investigadores de las ciencias sociales. (Foto: Hemeroteca PL)
La Biblioteca Goathemala es visitada por investigadores de las ciencias sociales. (Foto: Hemeroteca PL)


Punto de partida

La historia de la Academia se principió a escribir el 10 de mayo de 1923, cuando algunas personalidades de la época, como Antonio Batres Jáuregui, Adrián Recinos y Carlos Wyld Ospina, invitaron a una reunión que se celebraría cinco días más tarde en la sede de la Universidad Nacional. En dicha reunión quedó electa la primera junta directiva y se fundó la institución con el nombre de Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala.

Sin embargo, a partir del 5 de septiembre de 1979, cambió la palabra Sociedad por Academia. “Fue para estar más acorde con sus actividades científicas y culturales”, apunta Rodríguez.

Los amplios conocimientos de sus académicos han permitido que, en varias oportunidades, la Academia asesore a los gobiernos de turno. Uno de los casos más espinosos en los cuales han opinado es el diferendo que el país mantiene con Gran Bretaña por la reivindicación del territorio de Belice.

La riqueza histórica que su edificio alberga la convierte en un centro obligado para los investigadores de las ciencias sociales. Por eso no es raro encontrar en su interior historiadores, antropólogos, lingüistas y sociólogos.



Auditorio de la Academia. (Foto: Hemeroteca PL)
Auditorio de la Academia. (Foto: Hemeroteca PL)


La más antigua

La punta de lanza de la Academia es la revista Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, la cual ha sido publicada durante 77 años.

  • Es considerada como la revista científica especializada más antigua e importante de Guatemala. En sus páginas han escrito connotados historiadores como Antonio Batres Jáuregui, Sylvanus G. Morley, Adrián Recinos, J. Joaquín Pardo, Franz Termer y Karl Sapper.
  • También lo han hecho Antonio Goubaud Carrera, Herbert Spinden, Salvador Falla, David Vela, Ernesto Chinchilla Aguilar, Carmelo Sáenz de Santa María, Manuel Rubio Sánchez y Luis Luján Muñoz.
  • Durante estos años se han publicado más de mil 800 artículos, entre éstos se incluyen discursos, conferencias, homenajes, reproducciones de trabajos agotados, traducciones de trabajos inéditos y una invaluable colección iconográfica.

Galería

Su edificio cuenta con un auditorio en el cual se encuentra una galería con los retratos de los ex presidentes que la han dirigido.

La sección la encabezan Antonio Batres Jáuregui, quien fue su primer presidente, y Guillermo Díaz Romeu, actual presidente.

Algunos personajes conocidos que dirigieron la Academia fueron: Salvador Falla, J. Joaquín Pardo G., Adrián Recinos, David Vela, Luis Luján Muñoz, Adolfo Molina Orantes, Ernesto Viteri Bertrand, Jorge Skinner-Klée, Carlos Alfonso Álvarez-Lobos, Jorge Mario García Laguardia, Ana María Urruela y Jorge Luján Muñoz.

La labor de estos académicos permitió que, en 1985, la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala la declarara Benemérita de la Cultura Nacional. En noviembre de 1995, el Consejo Nacional para la Protección de Antigua Guatemala le concediera la Orden Diego de Porres en Grado de Gran Venera, por sus altos méritos y estudios científicos desarrollados en función del conocimiento, conservación y protección de la ciudad de Antigua Guatemala. En 2005, ha sido reconocida como Patrimonio Cultural de Guatemala.