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Imágenes que ocultan mensajes

En su interior guardan recados que sus autores han querido enviar, descubiertos siglos después.

Por Hemeroteca PL

En el interior de la Virgen de Dolores del Calvario de Antigua fue encontrada una inscripción. (Foto: Hemeroteca PL)
En el interior de la Virgen de Dolores del Calvario de Antigua fue encontrada una inscripción. (Foto: Hemeroteca PL)

Sin ningún movimiento, con la mirada dirigida hacia un punto específico, sus labios no pronuncian palabra. Estás imágenes de madera son los mejores guardianes para custodiar mensajes, que han permanecido dentro de ellas durante siglos.

Fueron talladas para veneración más que para ser apreciadas como obras de arte, lo que ocasionó que el nombre de sus creadores quedara en el anonimato, característica de la escultura guatemalteca, explica el historiador Carlos Mauricio Morán.

“Providencialmente suelen encontrase durante las restauraciones documentos ocultos en compartimientos de ciertas figuras, que eran tallados en la escultura o escritos en papel colocados por los mismos artistas. Eso no pretendía reclamar la autoría, pues se hacían las anotaciones con propósitos devocionales solicitando bendiciones”, agrega Morán.



Imagen del Santo Cristo del Perdón de la Catedral de la Antigua Guatemala, en su interior se localizó un mensaje escrito por Pedro de la Rosa donde pide que se le efectúe una misa. (Foto: Hemeroteca PL)
Imagen del Santo Cristo del Perdón de la Catedral de la Antigua Guatemala, en su interior se localizó un mensaje escrito por Pedro de la Rosa donde pide que se le efectúe una misa. (Foto: Hemeroteca PL)


Los hallazgos

Las imágenes con mensajes se han encontrado en diferentes lugares del país y pertenecen a distintas épocas, así se ha podido conocer un poco de la historia de esas esculturas.

La figura del Santo Cristo del Calvario, popularmente conocido como el Cristo del Hermano Pedro, ya que él era devoto de esta imagen, fue sometida, en 1996, a un proceso de restauración en el Consejo Nacional para la Antigua Guatemala. Entonces, se descubrió que en el vaciado del cuerpo había dos trozos de papel con una caligrafía especial.

Al estudiar e interpretar los documentos se supo que se referían a la época en que fue hecha la imagen, fecha exacta, la obra fue concluida el 8 de febrero de 1657, y el cristo fue puesto a veneración el primer viernes de cuaresma de ese año. También indica quien participó en su elaboración, Pedro de la Rosa, un terciario franciscano que vivió a mediados del siglo XVII.

Lo curioso del escrito es que su autor solicita a quien lo leyera que le encomiende a Dios y efectúe una misa. Sus peticiones fueron cumplidas por quienes realizaron los trabajos de restauración, asegura Enrique Berdúo, cronista de Antigua Guatemala.

“Lo más significativo de todo es que con estos hallazgos coincide la tradición oral y la veracidad documental”, refiere Berdúo.



En el interior del Cristo Crucificado del Calvario de Antigua fue encontrado un texto que hacía referencia a una súplica de misericordia. (Foto: Hemeroteca PL)
En el interior del Cristo Crucificado del Calvario de Antigua fue encontrado un texto que hacía referencia a una súplica de misericordia. (Foto: Hemeroteca PL)


Parte de la historia

Jorge Alberto Carías, restaurador del Instituto de Antropología e Historia (Idahe), comenta que mientras efectúa su trabajo ha encontrado cosas interesantes. “Es una suerte cuando pasa, y uno se pone contento porque es parte de la historia”, afirma. Recuerda que el autor del camarín del Señor de Esquipulas dejó escrito su nombre, pero parece que la escultura fuera quien hablara, pues dice: “Me hizo Francisco de Alba un día viernes”.

En las imágenes de la Virgen de Dolores y del Señor Sepultado, de la Parroquia Inmaculada Concepción de Villa Nueva, se encontraron otros escritos. En el primero, solo decía: “Del Maestro Blas Rodrígues”, sin más información de quién era este personaje, puesto que fue cortado con tijera, lo que demuestra que la escultura ya había sido abierta.

En la otra figura, el mensaje explica una restauración muy antigua que se llevó a cabo. Aparece el nombre del restaurador y quien pagó por ella, escrito en 1700, por lo que la imagen tuvo que haber sido tallada en 1600, explica Carías.

Dos imágenes más en Antigua Guatemala contenían en su interior notas; una es la del Santo Cristo del Perdón, de la Catedral, cuyo texto dice, en una parte: “Señor misericordioso, suplico tengas misericordia de esta ánima prisionera quando de este mundo salga; y en esta vida me des gracia, que por ser necesario para mi intención, este siervo ante ti se humilla, y a todos nosotros deberá ser necesario siempre en esta vida, honrar tu agonía. Amén”.

El hallazgo se hizo en febrero de 1996, por los integrantes del Taller de la Sección de Restauración de Bienes Muebles del Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala.

En la efigie de la Virgen de los Dolores del Calvario se encontró un papel en el pecho, pero no podía retirarse por peligro a dañarla, por lo que se hizo una endoscopia, con lo que se supo el contenido del mensaje, que dice: “Ysola el hermano Juan de San Buena Bentura Medina el Año de 1689...”. El papel fue encontrado el 6 de agosto del 2003, y nunca ha salido de la imagen, asegura el cronista de Antigua.

Cuando los restauradores encuentran documentos en las esculturas, los dejan en el lugar, los escanean, y esas copias son las que se muestran al público.



Mensaje localizado en una imagen de Villa Nueva. (Foto: Hemeroteca PL)
Mensaje localizado en una imagen de Villa Nueva. (Foto: Hemeroteca PL)


Práctica de dar mensajes

El colocar escritos en imágenes religiosas no era común, ya que, como explica Carías, esas obras eran hechas para ser veneradas, utilizadas como medio para llegar a Dios, con fines didácticos, y no para ensalzar al hombre. Por ello, encontrar un documento en una de estas esculturas es una suerte, y casi nunca sucede.

A veces, los artistas cubrían o escondían su nombre. Por ejemplo, en una figura de un Niño Dios que fue restaurada en el Idahe, al caerse el yeso del pañal, apareció la inscripción tallada del nombre del autor. “Los artistas, aunque sea en forma oculta, querían dejar su firma para que su obra no se perdiera en el tiempo o en la historia”, comenta el restaurador. Algunas inscripciones aparecían porque quien solicitaba la imagen pedía que el escultor rubricara la escultura.

Muchas imágenes están talladas en un solo bloque de madera, pero para que tuvieran menos peso les hacían un vaciado, y quedaban con un agujero, allí era donde se colocaban cosas, como documentos, una moneda o una estampa, según Carías.

En los pueblos, cuando se hacen restauraciones, también colocan letreros en la parte baja, a veces, son muy grandes. Un ejemplo de esto se encuentra en el templo de Tamahú, en Alta Verapaz, en la imagen de la Santísima Trinidad, hay tres anotaciones, de 1714, de 1872 y de 1947. Estas inscripciones son como los testamentos de sus autores, para que su legado sea conocido.