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La Muy Noble y Muy Leal

A finales de 1541 se buscaba un lugar apropiado para refundar la capital del reino luego de la destrucción de la ciudad de Santiago en el Valle de Almolonga, por una correntada del Volcán de Agua.

Por Hemeroteca PL

Plaza de Antigua Guatemala, en 1839. (Dibujo: Frederick Catherwood)
Plaza de Antigua Guatemala, en 1839. (Dibujo: Frederick Catherwood)

Se consideró el Valle de Tianguecillo - hoy Chimaltenango -, pero al final fue decisiva la opinión del arquitecto Juan Bautista Antonelli para elegir el valle que los indígenas llamaban Panchoy o Pangán, y los españoles, Del Tuerto, según refiere el cronista Antonio de Fuentes y Guzmán. Desde mayo de 1542 se había hecho cargo del gobierno, en forma interina, Alonso de Maldonado, y el traslado comenzó en noviembre.

La capital fue reasentada oficialmente el 10 de marzo de 1543, cuando el Cabildo celebró allí su primera junta. En junio se ordenó, mediante pregón, que se le llamara Santiago, en honor del evangelizador de España.

Dicha advocación dio lugar a que la celebración de la ciudad fuera el 25 de julio.

Un dato interesante es que varias ciudades fundadas por españoles en el Nuevo Mundo fueron creadas con el nombre real de "Santiago de".

En la fiesta de Corpus Christi fue llevada en solemne procesión la custodia con el Santísimo Sacramento desde Almolonga.

La traza de la ciudad se encargó a Antonelli, y constituye uno de los mejores ejemplos del urbanismo hispanoamericano.

En 1590, el mismo Antonelli la describiría así: “Está fundada en un valle todo cercado de montes muy altos (...) Padece muchos temblores y más en el tiempo de las aguas, que empiezan desde mayo en adelante hasta todo el mes de octubre. Todas las tardes están cubiertos los montes de neblina. Tiene la vista algo melancólica, por tener los dichos montes tan allegados a ella (...)”.

La plaza era un espacio de tierra apisonada —el empedrado no se usó sino hasta en el siglo XVIII— alrededor de la cual es- taban la Catedral —casi siempre en construcción, a causa de los frecuentes terremotos—, y los edificios del poder civil.

Inmediatamente después del traslado se repartieron los solares; aquellos más cercanos a la plaza mayor se adjudicaron a autoridades, conquistadores y primeros pobladores. Los artesanos quedaron en barrios, como San Francisco, La Merced y Santo Domingo. Alrededor del casco urbano se formaron pueblos indígenas, sobre todo tras las Leyes Nuevas de

1542; sin embargo, estos siguieron siendo objeto de explotación. Casi todas las comunidades indígenas del valle tenían que pagar terrazgos —renta para el propietario— a los españoles o a las instituciones religiosas.

Desde esta ciudad se regían los destinos del territorio comprendido desde el Soconusco hasta Costa Rica. El 10 de marzo de 1566, Felipe II emitió la cédula real con el título de Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros, la cual tenía unos 20 mil habitantes en 1600. Eso sí, lo noble no restó fuerza a los terremotos, que fueron constantes.

Se registran como fuertes los sismos de 1565, 1577, 1586, 1607, 1651, 1663, 1677, 1679, 1681, 1683, 1685, 1687, 1689, 1717 y 1751. Finalmente, el 29 de julio de 1773, día de Santa Marta, a las 3 de la tarde se produjo un fuerte movimiento telúrico; después sobrevino el gran terremoto, seguido por continuos temblores y fuertes lluvias que duraron toda la noche.

Fue tal la devastación que se decidió trasladar la ciudad a otro sitio.