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Monseñor Rossell: Huelga o procesiones

En marzo de 1956, en plena Contrarrevolución surgió un conflicto entre los universitarios y el arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano. El religioso los señaló de ofender la religión en las actividades huelgueras.

Por Néstor Galicia

Titular de Prensa Libre del 26 de marzo de 1956. (Foto: Hemeroteca PL)
Titular de Prensa Libre del 26 de marzo de 1956. (Foto: Hemeroteca PL)

Monseñor Rossell condenó las actividades huelgueras ya que las mismas, según el prelado, “parodiaba sacrílegamente la liturgia sagrada y nuestras oraciones, inclusive el Credo y el Padre Nuestro”.

El religioso repudió los actos de una velada universitaria previo a la celebración de la tradicional Huelga de Dolores, actividad de sátira y crítica política que se realiza desde 1896 el día viernes de Dolores. Como es usual en esta actividad ningún personaje de la vida pública nacional se salva de la sátira.

Rossell justificaba su molestia en la premisa de que era ilícito toda burla a los credos religiosos, sobre todo en “tiempos de democracia”.

Por su parte el Comité de Huelga de Dolores de 1956 respondió que en ningún momento ofendieron la religión ni a ninguno de sus símbolos, pero que no permitirían que los “ministros de la religión actuaran con hipocresía” y que la huelga se realizaría “quisieran o no”.

Cabe recordar, que el mismo religioso utilizara la imagen del Cristo Negro para una peregrinación nacional años atrás en una campaña contra el “comunismo ateo” la cual desembocó en la caída del gobierno democrático del coronel Jacobo Árbenz Guzmán en el año 1954.

Detalle de la portada del 24 de marzo de 1956 donde se muestra el caos provocado por una bomba lanzada a una carroza de la Huelga de Dolores. (Foto: Hemeroteca PL)
Detalle de la portada del 24 de marzo de 1956 donde se muestra el caos provocado por una bomba lanzada a una carroza de la Huelga de Dolores. (Foto: Hemeroteca PL)

Advertida feligresía

Prensa Libre destacaba en su edición del 22 de marzo de 1956 la nota informativa que detallaba una advertencia seria a los feligreses católicos.

“Advertimos a todos los católicos que: no les es lícito autorizar con su presencia los actos de representaciones, desfiles, etc. de la llamada huelga de Dolores”.

En esa época la mayoría de guatemaltecos profesaba la fe católica, entre ellos muchos de los universitarios miembros del comité de Huelga, sin embargo el Arzobispo se dirigió a toda la feligresía y amenazó hasta con la “excomunión” si alguien participaba o presenciaba el desfile bufo.

Rossell manifestó que era incoherente el participar en la huelga de Dolores, burlarse de la liturgia y los símbolos católicos y luego participar piadosamente en las procesiones, las cuales se celebran días después de la Huelga, en Semana Santa.

Titular de Prensa Libre del 26 de marzo de 1956. (Foto: Hemeroteca PL)
Titular de Prensa Libre del 26 de marzo de 1956. (Foto: Hemeroteca PL)
Anuncian defensa

Al día siguiente, 23 de marzo trascendía un mitin del “Comité de defensa moral pública” representado por el diputado José García Bauer en el que hacían responsable al Gobierno “por los hechos de sangre que pudieran suceder, si los estudiantes persisten en ofender la religión”, obligando a los católicos a tomar por sus manos la defensa de sus principios religiosos, según manifestaron.

Lanzan bomba

En medio de la tensión la Huelga de Dolores se realizó como estaba programado ese Viernes de Dolores. Sin embargo un incidente empañó el desfile y caldeó los ánimos.

A la altura de la 12 calle entre segunda y cuarta avenidas, tres hombres bien vestidos lanzaron una bomba sobre una carroza, causando una explosión que dejó como resultado más de treinta personas lesionadas y quemadas, tanto estudiantes como espectadores del desfile bufo.

Detalle de la portada de Prensa Libre del 26 de marzo de 1956 donde aparece Monseñor Rossell dirigiéndose a los feligreses sobre el permiso de que salieran las procesiones de semana santa. (Foto: Hemeroteca PL)
Detalle de la portada de Prensa Libre del 26 de marzo de 1956 donde aparece Monseñor Rossell dirigiéndose a los feligreses sobre el permiso de que salieran las procesiones de semana santa. (Foto: Hemeroteca PL)
El estruendo causó pánico entre las cientas de personas que se encontraban en el lugar. A pesar de esto, el atentado no logró su cometido, ya que el desfile continuó a pesar de la emergencia.

Las autoridades judiciales afirmaron que investigarían el origen del siniestro. Sin embargo nunca se esclareció de donde provino el ataque.

Se retracta

El Arzobispo arremetió contra la feligresía y decidió suspender las procesiones de semana santa, cumpliendo con la amenaza de días atrás de sancionar a los que participaran en el desfile bufo.

El día 26 de marzo, se daba a conocer que el Arzobispo Rossell atendía la petición de los feligreses y miembros de todas las hermandades de que extendiera licencia para que las procesiones se realizaran “como de costumbre”.

En una reunión realizada en la Catedral a la que asistieron decenas de personas y periodistas, Rossell manifestó que concedía la licencia para que salieran en forma acostumbrada las procesiones.

Agregó que esperaba que los estudiantes recapacitaran y que el próximo año “si no había huelga decente no habrían procesiones” porque ambas actividades eran incompatibles.

Según la información periodística la actitud de monseñor fue drástica entre la comunidad católica y por ello apelaron la sanción del líder católico.

A pesar de la tensión, las procesiones se realizaron con todo esplendor, en la foto, la procesión del Santo Entierro de La Recolección, muestra como novedad al Cristo de la Penitencia sin su urna. Viernes Santo 29 de marzo de 1956. (Foto: Hemeroteca PL)
A pesar de la tensión, las procesiones se realizaron con todo esplendor, en la foto, la procesión del Santo Entierro de La Recolección, muestra como novedad al Cristo de la Penitencia sin su urna. Viernes Santo 29 de marzo de 1956. (Foto: Hemeroteca PL)

Medidas recientes

El 4 de agosto de 2011 el arzobispo metropolitano Óscar Julio Vian manifestó en una carta que era “poco oportuno” realizar velaciones y procesiones de imagenes de pasión fuera de la época cuaresmal y solicitó a los párrocos, orientar a las hermandades en  la observancia del tiempo litúrgico.

Los devotos vieron con recelo la medida ya que no debía de eliminarse un cortejo que tuviera décadas de tradición, por ejemplo, en septiembre se recuerda a la Virgen de Dolores, en noviembre se dedican actividades a las imágenes del Señor Sepultado por la conmemoración de los fieles difuntos, y en fechas diferentes, algún aniversario de fundación o consagración.

En ese entonces, las hermandades no se pronunciaron positiva o negativamente. La medida fue acatada en algunas iglesias.