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Monumento al pasado

Uno de los pulmones naturales de la capital es el Hipódromo del Norte, ubicado en la zona 2, el cual cuenta con espacio suficiente para actividades de entretenimiento familiar, lectura, descanso o ejercicio.

Por Hemeroteca PL

El Hipódromo del Norte un lugar para relajarse sin salir de la ciudad. (Foto: Hemeroteca PL)
El Hipódromo del Norte un lugar para relajarse sin salir de la ciudad. (Foto: Hemeroteca PL)

Aunque ya no luce el esplendor de antaño, uno de sus atractivos sigue siendo su ubicación; un paseo gratificante sin salir de la ciudad y en donde se puede apreciar la naturaleza, no le cae mal a nadie.

Durante más de un siglo el Hipódromo ha sido un lugar de cohesión familiar, pese a que su conservación, a cargo de la municipalidad, no ha marchado al paso apresurado como el de su destrucción.

Referente histórico

En este parque caminaron personajes nacionales, como Jorge Ubico, Rafael Carrera y Miguel Ángel Asturias, entre otros; incluso se cuenta que el ex presidente Jacobo Árbenz Guzmán conoció ahí a su esposa, María Cristina Vilanova, durante una feria de agosto cuando él era cadete. José Milla y Vidaurre, en su libro Cuadros de Costumbres, describe escenas de cuando asistió al Hipódromo, acompañando a unas personas de un pueblo, y admiró su belleza.



El Templo de Minerva se ubicaba al final de la Avenida Simeón Cañas, junto al Mapa en Relieve. (Foto: Hemeroteca PL)
El Templo de Minerva se ubicaba al final de la Avenida Simeón Cañas, junto al Mapa en Relieve. (Foto: Hemeroteca PL)


En el Templo a Minerva, construido donde está ahora el estadio de beisbol Enrique Trapo Torrebiarte, se llevaban a cabo las Minervalias en honor a la diosa de la mitología griega. El monumento fue erigido por el dictador Manuel Estrada Cabrera, quien era admirador de esa deidad. La celebración se efectuaba durante la última semana de octubre en donde sobresalían los desfiles escolares.

Para recreo

Los juegos mecánicos, aún divierten a quienes asisten al lugar. El tobogán gigante, que tiene más de 40 años, sigue ahí. También permanece el trencillo pese a sus más de ocho décadas de existencia. Una de las características que hace tan especial al Hipódromo del Norte, es que no importa la edad que se tenga todo el que llega se divierte. Además se puede disfrutar del carrusel, los carritos e incluso montar a caballo.

Las golosinas son parte del folclor; se puede apreciar el colorido de los algodones y las granizadas.

La afluencia de personas aumenta durante el mes de agosto, debido a que en el lugar se instala la feria de Jocotenango, en honor a la Virgen de la Asunción, patrona de la ciudad de Guatemala.

Mapa en Relieve

Monumento histórico, es quizá la obra maestra de este sitio debido a su alto contenido educativo, artístico, histórico y por su trabajo de ingeniería. Fue inaugurado en 1905, durante el próximo mes de octubre cumplirá 110 años. Despierta la admiración de los visitantes nacionales y extranjeros. Esta maravilla de la ingeniería guatemalteca, que abarca más de mil 800 metros cuadrados de construcción, es una reproducción a escala del territorio nacional.



El Mapa en Relieve es uno de los principales atractivos del hipódromo. (Foto: Hemeroteca PL)
El Mapa en Relieve es uno de los principales atractivos del hipódromo. (Foto: Hemeroteca PL)


Se atribuye su construcción  al ingeniero Francisco Vela, como consta en la plaqueta que se encuentra en el ingreso al parque; sin embargo, en la actualidad la familia del ingeniero Claudio Urrutia solicita el reconocimiento a este personaje como el autor de la obra. Se cree que ambos profesionales, junto a una cuadrilla de hombres, recorrieron el país en mula para elaborar la topografía, información que sirvió para construir el plano a escala.

Este mapa ejemplifica la superficie del país, que tiene 108,889 km cuadrados y señala sus límites, las tierras altas de la Sierra de los Cuchumatanes y la Sierra Madre, la cadena de volcanes de la costa del Pacífico, además ubica los ríos, lagos y otros accidentes geográficos.

Evolución

En sus inicios el parque se destinó para llevar a cabo carreras de caballos. Y en septiembre, para ejercicios militares, como parte de los festejos de la Independencia. También se construyó un palco presidencial y unos grandes salones en sus laterales, donde se celebraban zarabandas y bailes sociales.

En el exterior destacaban frondosos cipreses, que constituían un muro natural, el cual, además de ofrecer al público ornato y vital oxígeno, era aprovechado por los jóvenes, quienes trepaban a sus ramas para disfrutar y obtener una mejor vista del evento hípico.

La época de oro de este espacio fue durante la presidencia de Manuel Estrada Cabrera, quien impulsó la celebración de las Fiestas a Minerva. Durante los primeros meses de 1920 surgieron varios movimientos populares que repercutieron en la caída del mandatario y, al mismo tiempo, la actividad sociocultural de este espacio comenzó a mermar, hasta caer en el olvido.