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Mujeres emprendedoras de Quiché

El 29 de diciembre de 2002, Prensa Libre publicó una interesante nota relacionada con las mujeres emprendedoras del departamento de Quiché.

Por Hemeroteca PL

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Mujeres Quiché
Las tejedoras posan orgullosas con sus tejidos. (Foto: Carlos Sebastián 2002)
Las tejedoras posan orgullosas con sus tejidos. (Foto: Carlos Sebastián 2002)

Las mujeres de Quiché han dejado el temor y comienzan a abrirse brecha para salir de la pobreza, por medio de una organización productiva. Sus manos son diestras para elaborar multicolores tejidos, fabricar cerámica, cocinar dulces manjares y cultivar hierbas medicinales.

Son alrededor de 100 mujeres (en ese entonces), las que formaban parte del Programa de Desarrollo Rural. Han sido elegidas y designadas como cabeza de familia, por considerarlas más responsables y capacitadas para manejar el dinero.

El fondo invertido ascendía a 185 millones de quetzales, aportado por la Unión Europea, el Gobierno de Guatemala y los propios beneficiarios.

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Vegetales y hierbas medicinales autòctonas existen gracias al cuidado de las mujeres. (Foto: Carlos Sebastián)

“ Los hombres se molestaron cuando se dijo que las mujeres tienen derecho a trabajar y a tener dinero”, relata Tomasa Sol, una de las dirigentes de producción, en referencia a la persistencia del machismo. Pero ahora “nosotras sabemos que podemos salir y que podemos llevar dinero a nuestras casas”, afirma.

Con mucha iniciativa

Durante seis años, las mujeres de Quiché han sido apoyadas por la Unión Europea, UE, para demostrar que con asistencia pueden encabezar iniciativas exitosas.

La conclusión de este programa fue una feria celebrada recientemente en el Club de Leones en Santa Cruz del Quiché.

Más de 90 mujeres participaron en representación de miles de indígenas beneficiados con el plan. Las participantes aseguraban que tenían miedo de los asaltos en los caminos y por eso prefieren trabajar en su hogar.

Una de ellas es Teresa Chávez, de Nebaj, una viuda que debe mantener a sus tres hijos y cuyo único ingreso era la venta de tejidos. Teresa espera que las ferias continuen.

Peculiaridades

Chichicastenango, Chiché, Nebaj, Zacualpa, Sacapulas, Cunén y Chajul son alguno de los municipios donde las mujeres han tomado la batuta. Cada lugar tiene sus peculiaridades, así como su gente y sus productos.

Así, en el caso de Nebaj, la mayor parte de la producción son tejidos de colores sobrios, consistentes y calientes, para soportar el frío.

En Chichicastenango, la afluencia de turistas ha hecho que sus trabajos sean mucho más vistosos y, quizá, d emayor calidad.

Las cubrecamas son mostradas con orgullo por las trabajadoras, quienes las elaboraron con paciencia.

En el caso de Zacapulas, los productos estrella son los dulces artesanales, únicos en el mundo, cuya receta se transmite de madres a hijas, para no perder la tradición. El componente básico es la miel, el resto de la composición es secreto de familia. La cerámica, elaborada con esmero, muestra dibujos de animales o plantas que ocupan el entorno de sus alfareras.

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El entrelazado de las tiras que configuran las cestas requiere de paciencia y originalidad. (Foto: Carlos Sebastián)

Muchos de los monocultivos o plantas medicinales de estas zonas se habrían perdido, si no fuera porque las mujeres velaban por su reproducción. Como apunta una de las organizadoras, si a “ellas no se les pregunta en su idioma si están de acuerdo con la eliminación de sus cultivos tradicionales, los proyectos de desarrollo nunca serán válidos”. El objetivo es que su voz se oiga y se tenga en cuenta.

Autoestima

Tomasa, elegida como líder de su pequeña comitiva, dice que la organización que les ha brindado respaldo es el Centro de Estudios para la Capacitación Familiar, Cefa. Esta organización fue la que se acercó hasta sus comunidades con el programa de capacitación. “Desde que ellos vinieron, podemos hablar; no tenemos miedo a expresarnos, nos sentimos más seguras”, afirmó Tomasa. La feria fue un programa piloto con el objetivo de que las mujeres acudieran por primera vez a vender sus productos fuera de sus comunidades. “Es la primera feria en Guatemala efectuada sólo por mujeres”, según Claudia Barillas, de la Mesa de Género, de la Comisión Europea.

A partir de esa experiencia exitosa, estudian la posibilidad de organizar ferias comercializadoras cada cuatro meses.