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Obra de arte de la naturaleza

Bosque tropical, pozas de agua de color turquesa y cascadas impetuosas que desaparecen en el seno de la tierra. Su nombre es Semuc Champey, Alta Verapaz, y su mejor secreto se esconde en lo profundo de la piedra.

Por Revista Domingo y Hemeroteca PL

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Alta Verapaz Semuc Champey
Semuc Champey, Alta Verapaz (Foto: Carlos Sebastián)
Semuc Champey, Alta Verapaz (Foto: Carlos Sebastián)

“Este es el lugar que más me ha gustado de cuantos he visto hasta ahora”, expresa Christopher, un mochilero berlinés que lleva un par de semanas viajando por Centroamérica. “Sí, vale la pena venir”, secunda junto a él otro trotamundos canadiense. Hablan de Semuc Champey y encienden la imaginación de las chicas portuguesas y del grupo de israelíes que apuran su almuerzo para dirigirse a las pozas por las que se han desplazado hasta este rincón del país.

A ojos del viajero, todo el departamento de Alta Verapaz parece una especie de concreción física del paraíso: el clima templado, el aire impregnado del olor dulzón y especiado del cardamomo; el paisaje verde y fértil, cuajado de ríos y saltos de agua que han esculpido en el suelo calizo una sucesión interminable de lomas. Un tapiz de bosques, cafetales, maizales y cuevas. Pero de entre semejante orgía de naturaleza, muchos son los que destacan a Semuc Champey como el paraje más bello de Guatemala.

Aunque tampoco faltan escépticos como Mathias, un joven suizo con muchos kilómetros a sus espaldas, que al hablar de este paraje no duda en puntualizar que “en Suiza hay cascadas mucho más grandes”. Seguro que sí,pero también es seguro que ninguna de ellas cuenta con un puente natural de piedra caliza como el que rompe al río Cahabón en dos brazos. Por debajo de la formación rocosa el caudal principal desaparece bajo tierra, precipitándose en la oscuridad en forma de cascada para reaparecer 300 metros más abajo en una nueva caída de agua. Por encima del puente, el cincel del tiempo ha formado una sucesión de pozas de aguas cristalinas con tonalidades azul turquesa.

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Como "incomparable" es la forma que se describe a Semuc Champey, por su belleza natural. (Foto: Carlos Sebastián)

Semuc Champey, que hace honor a su nombre, significa “Escondido en lo profundo de la piedra”. De modo que los espíritus aventureros, que no se conforman con la belleza de las piscinas superiores, pueden descender por debajo de la formación rocosa allí donde el río ha excavado una cueva a través de la cual el torrente de agua se desparrama en una segunda cascada atronadora.

Es necesario contar con la ayuda de un guía para poder descender hasta esta cueva y disfrutar del soberbio espectáculo orquestado por el agua, pero ¿qué mejor que sentarse bajo un techo de estalactitas para sentir el poder incontestable del caudal del río manando de la oscuridad? Vale la pena detenerse allí un rato y permanecer envuelto en los millones de partículas en los que se rompe el agua, mientras se espían los secretos íntimos de la tierra.

No muy lejos de aquí se encuentran las cuevas de K‘an ba. Una posibilidad de disfrutar de una hermosa gruta dentro de la cual el visitante tendrá que nadar, trepar, escalar y deslizarse por los toboganes naturales que el paso incesante del agua ha ido labrando en la piedra. La diversión está asegurada.

¿Es Semuc Champey el lugar más bello de Guatemala? Una afirmación tan categórica en un país tan pródigo en tesoros naturales resulta un atrevimiento, pero lo cierto es que se trata de un lugar fascinante que engancha a quien lo visita. Y si no, ¿cómo explicarse que en el cercano hostal Las Marías continúe aparcada la roulotte de esa pareja de europeos que está recorriendo el continente americano? Llegaron para pasar un día y... ya llevan aquí una semana.