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Puente entre olmecas y mayas

En Takalik Abaj se encuentran indicios de las civilizaciones maya y olmeca, es considerada la precursora de las culturas de la región.

Por Hemeroteca PL

Sitio arqueológico Takalik Abaj. (Foto: Hemeroteca PL)
Sitio arqueológico Takalik Abaj. (Foto: Hemeroteca PL)

La ciudad está asentada sobre nueve terrazas, a 600 metros sobre el nivel del mar, es considerada por los expertos como “la cuna de la civilización maya”.

En ese lugar se encuentra la tumba real más antigua del imperio maya. Fue un importante centro económico, lo cual se reflejó en su arquitectura íntimamente relacionada con la observación astronómica.

Su nombre significa “piedra parada” en k’iche’, se deriva del adjetivo tak’alik (parada) y el sustantivo abaj (piedra).

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La buena conservación de la ciudad se debe de una ocupación humana bastante prolongada. Se calcula que empezó a surgir como centro urbano en el período Preclásico Medio (800 a.C) y duró hasta el Clásico Tardío, es decir del 800 a.C al 900 d.C., aunque algunas evidencias denotan actividad hasta el año 1400.

Reportaje de ciudad Takalik Abaj. (Video: Prensa Libre You Tube)

Su desocupación aún sigue siendo un misterio para los investigadores, pero algunos aseguran que la majestuosa ciudad fue conquistada a principios del período Posclásico Temprano —año 1000—, por los k’iche’s.

Grandes astrónomos

La historia de Takalik Abaj puede considerarse como la historia de las observaciones astronómicas, debido a que sus habitantes dedicaron siglos a tratar de explicar la concepción del tiempo y el mundo, basados en estudios de constelaciones como la Osa Mayor y Draco.

La dedicación al estudio del cielo nocturno les permitió replicar en el suelo todo lo que descubrieron con el paso del tiempo; también lo plasmaron en estelas. Es por ello que muchas de las formas son zoomorfas y hacen alusión a serpientes, búhos y cocodrilos.

El trazo principal de Takalik Abaj, conocido como la “línea olmeca”, se encuentra basado en la observación de varias constelaciones. A partir del preclásico tardío e inicios del clásico temprano toman como referencia al sol e inician los estudios sobre el tiempo, ya que esta estrella es menos fluctuante que las constelaciones.