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Rebeliones que fracasaron

Los primeros movimientos independentistas en el Reino de Guatemala surgieron en las intendencias de El Salvador y Nicaragua, por razones económicas.

Por Hemeroteca PL

Mapa de Centroamérica. (Foto: Hemeroteca PL)
Mapa de Centroamérica. (Foto: Hemeroteca PL)

El tinte de añil o jiquilite es el producto más importante a principios del siglo XIX. Sin embargo, por piratería y por el surgimiento de otros países productores, entre 1798 y 1802 esa cosecha en El Salvador quedó en bodega, sin ser exportada.

Y es que Inglaterra, para dañar económicamente al imperio español, patrocinó ataques de corsarios a embarques y colonias. Para contrarrestarlos, Carlos IV buscó apoyo económico, en dos formas: las “contribuciones patrióticas” y la consolidación de deudas de la Iglesia.

Las primeras eran un impuesto más, y la segunda consistía en que la Iglesia cobrara de inmediato lo que había prestado a los productores de añil, a través de sus cofradías, capellanías, conventos y monasterios. Los añileros tuvieron que prestar o rematar sus cosechas. Más de medio millón de pesos salió de la Intendencia de San Salvador de esta forma.

Por si fuera poco, una plaga de saltamontes destruyó las cosechas de 1802 y 1803. Además, el añil de la India y Venezuela entraron a competir. Esta crisis provocó que muchos productores perdieran sus propiedades, las cuales pasaron a manos de sus acreedores en Guatemala. Así, la poderosa familia Aycinena terminó siendo propietaria de grandes haciendas en San Salvador.



Ilustración de la Plaza Mayor de Guatemala en la época independentista. (Foto: Hemeroteca PL)
Ilustración de la Plaza Mayor de Guatemala en la época independentista. (Foto: Hemeroteca PL)


Los criollos y la gente salvadoreña y nicaragüense estaban cansados de la marginación, el desprecio, las deudas y la quiebra económica. En 1811, un grupo de criollos se empezó a reunir en San Salvador, en la casa de los hermanos Nicolás, Vicente y Manuel Aguilar.

A esas citas asistían el sacerdote José Matías Delgado, Bernardo y Manuel José Arce, Juan Manuel Rodríguez y Pedro Pablo Castillo. Sin embargo, espías del capitán general, José de Bustamante y Guerra, descubrieron la correspondencia que sostenían los hermanos Aguilar con los patriotas nicaragüenses, lo que concluyó en el arresto de Manuel Aguilar en Guatemala.

En tales circunstancias, el 5 de noviembre de 1811 se inició una revuelta guiada por Matías Delgado, quien tocó las campanas para llamar a la insurrección. La situación todavía no era adecuada para un movimiento de independencia, y no todos lo apoyaron. Prematuro y sin el apoyo de otros territorios del Reino, terminó en fracaso: fue sofocado por las autoridades. Pero ese mismo año estallaron rebeliones en León, Granada y Rivas, en Nicaragua. No conformes con el fracaso, los salvadoreños se levantaron en armas, en enero de 1814, encabezados por Pedro Castillo.

Lamentablemente, la traición y división, incluso entre familias, acabaron con estas primeras luchas, aunque algo era cierto: la llama de la libertad empezaba a encenderse.

Otros alzamientos

Hubo otros intentos de independencia: En 1808, al escritor Simón Bergaño y Villegas se le siguió un proceso judicial en Guatemala por ser sospechoso de insurrección. El 1 y 2 de enero de 1812, hubo un levantamiento en Tegucigalpa, Honduras, encabezado por Julián Romero y fray José Antonio Rojas.

El 23 de febrero de ese año se registró una sublevación en Chiquimula, en la que participaron presbíteros, militares y civiles.