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San Juan del Obispo

La paz y tranquilidad de la época colonial se respira en las calles de la tierra del níspero.

Por Hemeroteca PL

Templo y convento de San Juan del Obispo. (Foto: Hemeroteca PL)
Templo y convento de San Juan del Obispo. (Foto: Hemeroteca PL)

Caminar por las empedradas calles de San Juan del Obispo, Antigua Guatemala, es como retroceder en el tiempo y, de pronto, exhalar el ambiente de los siglos XVI y XVII.

Aquellos años en los que Francisco Marroquín, primer obispo de América, recorrió sus calles para proclamar su fe cristiana.

El centro de esta aldea está dominado por el complejo arquitectónico del Palacio Arzobispal, construido a partir del 1530. En los laterales de este viejo edificio aún se observan vestigios que identifican los inicios de esta comunidad que debe su nombre de “Obispo” al religioso.

El silencio de su parque, contiguo al templo católico, sólo es interrumpido por el canto de un ave o el vaivén de las hojas de los árboles movidas por el viento. Las pequeñas bancas son propicias para dejarse arrastrar por la lectura y tener como fondo el volcán de Agua.

Cerca de la ciudad

San Juan del Obispo está ubicado a, aproximadamente, cinco kilómetros de la ciudad de Antigua Guatemala, y su principal atracción turística es el templo y convento construidos en el siglo XVI por el obispo Marroquín.

En la actualidad, el palacio arzobispal es utilizado como sede por la congregación Hermanas de Bethania.

Cualquier persona que visite es- te edificio se sentirá por unas horas imbuida en la vida colonial. En su interior funciona un museo en el cual se pueden apreciar objetos de arte religioso, así como enseres utilizados por las autoridades de la Iglesia Católica que ocuparon el edificio.

Predominan piezas relacionadas con la vida del obispo Marroquín y de Mariano Rossell Arellano, arzobispo de Guatemala en la mitad del siglo pasado.

Para conocer la historia, en sus paredes cuelgan cédulas que narran las efemérides de este convento que en la actualidad es utilizado como museo (la parte construida en el 1530) y la edificada en el 1730, por las religiosas de Bethania.

Para comprender aún más el legado de esta construcción, las monjas siempre están dispuestas a acompañar los recorridos.



San Juan el Obispo tiene mucho por mostrar al turista nacional y extranjero. (Foto: Hemeroteca PL)
San Juan el Obispo tiene mucho por mostrar al turista nacional y extranjero. (Foto: Hemeroteca PL)


Joya religiosa

El conjunto arquitectónico conserva, en gran parte, su aspecto original, en el cual se observan sus patios rodeados de arquería. El templo es muy sencillo, pero posee valiosas y bellas joyas artísticas, tales como retablos, pinturas e imágenes de gran calidad y antigüedad.

El poblado está marcado por la historia, debido a que, gracias al obispo, fue importante durante la cristianización. La construcción se inició en el 1530 y finalizó en el 1547 y, en la actualidad, alberga, como testimonio de su papel histórico, hermosas piezas religiosas y retablos de estilo barroco.

Esta población es reconocida por la cantidad y calidad de los nísperos que produce, a raíz de lo cual es conocida como la “tierra del níspero”.