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1917-18: Guatemala devastada por una serie de fuertes temblores

Hace 100 años, la Nueva Guatemala de la Asunción se encontraba en ruinas, una serie de fuertes temblores que iniciaron el 25 de diciembre de 1917 y que finalizaron el 24 de enero de 1918 destruyeron cientos de viviendas, iglesias y edificios históricos.

Por Hemeroteca PL

Daños en el Cementerio General tras los terremotos de 1917-18. (Foto: Hemeroteca PL)
Daños en el Cementerio General tras los terremotos de 1917-18. (Foto: Hemeroteca PL)

Las señoriales calles y avenidas empedradas de la Nueva Guatemala de la Asunción lucían polvorientas. Viejas y modernas construcciones públicas y privadas quedaron reducidas a promontorios de lámina y hierro retorcidos, y millares de fragmentos de teja estaban esparcidos en el suelo.

Pedazos de adobe, ladrillos y repello completaban el espectáculo destructivo ocasionado por los terremotos de finales de 1917 y principios de 1918.

Los aparentemente sólidos edificios públicos no soportaron la fuerza de los movimientos telúricos y sucumbieron destrozados o quedaron con grietas en su estructura. Templos como Catedral, La Merced, La Recolección, San Francisco, La Parroquia Vieja, El Cerro del Carmen, Santa Teresa, Beatas de Belén, San Sebastián y El Santuario de Guadalupe, no soportaron el embate de los sismos.

Graves daños eran observables también en La Concepción, Santa Catalina, Santa Clara, Candelaria, El Carmen, San José, Santo Domingo, Santa Rosa y Belén. La furia también alcanzó la Capilla Evangélica y el Templo Masónico.



Vista del desaparecido Teatro Colón, el cual fue seriamente afectado por el terremoto, a su alrededor las "tembloreras" o champas provisionales. (Foto: Hemeroteca PL)
Vista del desaparecido Teatro Colón, el cual fue seriamente afectado por el terremoto, a su alrededor las "tembloreras" o champas provisionales. (Foto: Hemeroteca PL)


En cuanto a los edificios públicos, las huellas de la naturaleza eran visibles en el Palacio de Gobierno, en la 8a. calle y 6a. avenida, hoy zona 1; la Comandancia de Armas, en la 6a. avenida y 6a. calle; El portal de la municipalidad, el Palacio Presidencial, en la  8a. calle entre 5a. y 6a. avenidas; la  Aduana Central, 10a. calle, entre 12 y  14 avenidas; la Dirección General de  Correos, en la 6a. avenida entre 13 y 14  calles; el Ministerio de Fomento, 6a.  avenida entre 4a. y 5a. calles, y el  Teatro Colón, donde hoy se encuentra el parque del mismo nombre.

Asimismo, quedó con daños severos el museo La Reforma, donde hoy  está el monumento a Los Próceres; la estatua del General Miguel García Granados quedó inclinada; la Academia Militar, conocida luego como Escuela Politécnica, tenía destrozos, al igual  que el castillo de San José, el Hospital  General, el Asilo Estrada Cabrera, en la  avenida La Reforma; la Escuela de  Medicina, el Instituto Nacional de  Vacuna, el Instituto Nacional de  Varones, la Escuela de Indígenas, después Escuela Normal para Varones; la  Escuela Práctica para Varones, y la  Escuela Práctica para Señoritas, en la  2a. Avenida, entre 8a. y 9a. calles, zona 1.



La edición del Diario de Centro América del miércoles 2 de enero de 1918 informaba sobre los primeros temblores ocurridos el 25 de diciembre. (Foto: Hemeroteca PL)
La edición del Diario de Centro América del miércoles 2 de enero de 1918 informaba sobre los primeros temblores ocurridos el 25 de diciembre. (Foto: Hemeroteca PL)


También, la Escuela 21 de Noviembre, la Penitenciaría Central, y  el Mercado Central. La Empresa de  Teléfonos Nacionales, la fuente de Neptuno, en la Avenida de La Reforma; el acueducto de Los Arcos y la Dirección General de Cuentas.

Entre los edificios comerciales más afectados por los movimientos sísmicos figuran El Portal del Comercio, la Estación Central del Ferrocarril, los bancos Colombiano, 7a. avenida y 9a. calle; Internacional, 6a. avenida y 10a. calle; Americano, 7a. avenida y 11 calle. Igualmente, la Empresa Eléctrica, 2a. avenida y 9a. calle; el Club Alemán, el teatro Olimpia, la joyería La Perla, El Cazador, Edificio El Fénix, 8a. calle y 8a avenida; edificio San Marcos, 8a. avenia y 11 calle; Hotel España, Hotel París, Restaurante El Gambrinus y el Hospital Americano.



La plazoleta de Santo Domingo funcionó como asentamiento provisional de muchos vecinos tras el terremoto. (Foto: Hemeroteca PL)
La plazoleta de Santo Domingo funcionó como asentamiento provisional de muchos vecinos tras el terremoto. (Foto: Hemeroteca PL)


La persistencia de los temblores y la destrucción de numerosas viviendas originó el surgimiento de campamentos en el Parque Central, junto al Teatro Colón; además, La Concordia, frente a la estatua a García Granados, junto al castillo de San José, el Cerro del Carmen, y el Llano de Gerona y San Diego, donde hoy está el centro Alida España de Arana.

La paz de los sepulcros la perturbaron los terremotos. Muchos mausoleos y el frente del Cementerio General rodaron por el piso. Todo ello ocurría cuando Guatemala soportaba la mirada impenetrable del presidente Manuel Estrada Cabrera, la delación y el espionaje permanecían institucionalizados y la flagelación y tortura de los reos políticos era diaria moneda de curso legal, acompañado este panorama del servilismo y la adulación sin límites.



El imponente y neoclásico Templo de San Francisco fue duramente golpeado por los movimientos telúricos de 1917-18. (Foto: Hemeroteca PL)
El imponente y neoclásico Templo de San Francisco fue duramente golpeado por los movimientos telúricos de 1917-18. (Foto: Hemeroteca PL)


Cambio total

Desde su traslado al valle de La Ermita, la capital ha tenido cambios en su infraestructura, hábitos y costumbres, y se enfrenta a que sus monumen- tos dejen de ser un atractivo histórico.

Y es que caminar por las viejas calles de la ciudad ya no genera los mismos sentimientos que los abuelos experimentaban. Y no es para menos. Al nacer el siglo XX, la capital contaba con poco más de cien mil habitantes. La séptima avenida había abierto paso hacia las llanuras de los cantones Tívoli, Ciudad Vieja y la Villa de Guadalupe, mientras la población circulaba tranquilamente por el paseo de La Reforma.

Sin embargo, el 25 de diciembre de 1917, un temblor sacudió la capital, alertando a los pobladores ante cualquier emergencia. Dos horas más tarde, sobrevino la catástrofe. Un terremoto hizo mover las aguas de las fuentes y obligó a las campanas a tañer solas en sus torres. Dos fuertes movimientos echaron al suelo las cornisas de algunas elegantes casonas, mientras la gente salía corriendo horrorizada de sus viviendas hacia predios baldíos, parques y campos abiertos.



El Palacio Real, edificio donde se firmó el Acta de la Independencia de Centroamérica fue dañado y posteriormente demolido. (Foto: Hemeroteca PL)
El Palacio Real, edificio donde se firmó el Acta de la Independencia de Centroamérica fue dañado y posteriormente demolido. (Foto: Hemeroteca PL)


La cúpula de la Catedral Metropolitana se vino a pique, los edificios que rodeaban la Plaza Central se derrumbaron, la campana de La Recolección sonó, al desprenderse con todo y campanario, y el fuego consumió varias casas en los viejos barrios de la ciudad.

El Gobierno decretó la Ley Marcial el 26 de diciembre, la cual suspendía las garantías ciudadanas en toda la República. El presidente Manuel Estrada Cabrera se preocupó de que la ayuda oficial llegara a los afectados, mientras algunas familias pudientes viajaban a la Costa Sur para controlar sus fincas, en tanto las fuerzas del orden tomaban precauciones, en espera de mayores desastres.



Interior de una "temblorera", hogar provisional de muchos guatemaltecos después de los terremotos. (Foto: Hemeroteca PL)
Interior de una "temblorera", hogar provisional de muchos guatemaltecos después de los terremotos. (Foto: Hemeroteca PL)


Entre el 26 de diciembre de 1917 y el 24 de enero de 1918, cinco temblores desarmaron la ciudad. Los arcos del Portal del Comercio se vinieron al suelo y otras casas terminaron de caerse. Desaparecieron los palacios Presidencial y de La Reforma, así como el Teatro Colón.

Después de eso hubo casi veinte años de estancamiento social, político, económico y de infraestructura. Y es hasta el gobierno del general Jorge Ubico en que se nota un renovado impulso en la construcción pública: monumentos, plazas y en la red vial interurbana.



El Templo de la Recolección fue destruido por la fuerza de la tierra. (Foto: Hemeroteca PL)
El Templo de la Recolección fue destruido por la fuerza de la tierra. (Foto: Hemeroteca PL)


Así, lo que una vez fue por mucho tiempo Metrópolis del Istmo, hoy es una ciudad moderna que conserva el encanto de su historia y la magia de las tradiciones y costumbres.