Comunitario

Hermanos Argueta Gramajo reciben ayuda

Los niños que padecen nefronoptisis tienen garantizado tratamiento durante tres meses más. La Fundación Amor ofreció hacerles dos nuevos mapeos moleculares.

Por Claudia Palma

Cristian y Josué Argueta Gramajo se preparan para recibir tres meses más de medicamentos (Foto Prensa Libre Erick Ávila)
Cristian y Josué Argueta Gramajo se preparan para recibir tres meses más de medicamentos (Foto Prensa Libre Erick Ávila)

La familia Argueta Gramajo trabaja esta semana en esterilizar la habitación de los pequeños Cristian y Josué, diagnosticados con nefronoptisis. Las donaciones que hicieron los lectores de Prensa Libre, después de publicarse su historia, permitieron reunir lo necesario para tres meses más de diálisis.

Ediberto Gramajo, padre de los niños, cuenta por medio de una conversación telefónica, que compraron pintura especial para acondicionar una de las habitaciones en donde colocarán las camas de sus hijos y además instalarán un lavamanos para facilitar los tratamientos.

Al monto recaudado se sumó también el de la venta de camisetas que patrocinó el equipo Municipal a favor de los pequeños y una donación  de los fabricantes, la semana pasada.

La historia de los hermanos Argueta Gramajo conmovió a un abogado, quien perdió a su madre hace pocas semanas, a causa de nefronoptisis.  Este donante anónimo regaló eritropoyetina y medicamentos hipertensivos, un play station y una biblia.   

Los pequeños joyeros continúan ayudando a su madre a fabricar collares y aretes de fantasía y han logrado reunir  Q1,800 de los pedidos entregados.

Se abre una puerta    

Con incontables sacrificios de sus padres, los niños obtuvieron hace cuatro años, en noviembre de 2012, dos mapeos genéticos moleculares renales. La semana pasada la Fundación Amor ofreció encargarse de solicitar nuevos exámenes a México y Estados Unidos.

La Fundación Amor estudiará el caso de los pequeños y verificará las posibilidades de hacer los dos trasplantes en el país o gestionar la ayuda en los hospitales en el extranjero que practiquen este tipo de cirugías.

“Lloramos cuando vimos que se abre un horizonte, fueron claros en decirnos que hay una esperanza. Hemos recibido con gratitud cada ayuda pequeña y grande”, comenta el progenitor de los niños.