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09/02/12 - 14:43 Internacionales

Baltazar Garzón, el juez y la justicia

Cuando un mes de enero de hace 24 años fue nombrado juez central de instrucción, Baltasar Garzón Real subió la archiconocida escalinata de la Audiencia Nacional y comenzó el ascenso a un estratosférico podio judicial del que sólo bajó en mayo del 2010 a golpe de Código Penal.

Según un artículo publicado en el mundo.es. La mera enumeración de las medallas acumuladas tras casi cinco lustros de hiperactividad judicial puede llegar a ser extenuante. Una lista de imprescindibles incluirían la operación Nécora contra el narco gallego, los GAL, Pinochet, Batasuna, el procesamiento de Bin Laden, memoria histórica, 'Gürtel'. Todas las causas labraron una fama que con el 'caso Pinochet' se hizo internacional, pero son las dos últimas las que marcan su situación actual: Baltasar Garzón es hoy un juez doblemente suspendido de sus funciones como presunto transgresor de la ley.

Pese a su polémico perfil, detractores y partidarios encuentran puntos en común: nacido en Torres (Jaén), 1955, casado, tres hijos y sin antecedentes penales, aunque esto último pueda cambiar en breve. A partir de ahí, todo diverge. La multitud de defensores defiende su arrojo contra los capos en los años duros del narco, su visión para ir más allá de los comandos etarras y actuar contra Batasuna, su decisión para continuar con la peligrosa investigación de las cloacas antiterroristas del Estado, su profundo sentido de la Justicia al reclamar el arresto del dictador Pinochet. Una trayectoria, en fin, que justifica sus varias candidaturas al Nobel de la Paz.

Su extraña estancia en EE. UU. le puede costar su tercer banquillo

Desde su nombramiento, Garzón no siempre ha ejercido de juez. Existen dos parones de carácter muy distinto pero de gran relevancia: una incursión explícita en la política de la mano de Felipe González y una peculiar estancia en Nueva York que puso la primera piedra de su caída a golpe de Código Penal. En 1993, se convirtió en la sorpresa de la campaña del PSOE cuando se presentó como 'número dos' de la lista socialista por Madrid.

Luego de las elecciones, fue nombrado delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, pero nada más, así que a los pocos meses dimitió y regresó a la Audiencia. Allí -despechado, según algunos- tiró de cajones y puso en la cuerda floja a sus excompañeros del Gobierno con las investigaciones sobre los GAL.

Tras sobrevivir -y no era nada fácil- al zafarrancho de combate que le montaron los socialistas, volvió a la senda de instructor de éxito y dió luz a los macrosumarios contra ETA y su entorno y estrenándose contra el terrorismo islamista. Tras el 11-S, asombró de nuevo al mundo al procesar a Bin Laden. Y tras el 11-M tuvo durante tiempo al juez Del Olmo vigilándole de reojo, no fuera que le birlara el asunto.

Garzón tenía en mente hacer otro parón. En uno de sus libros, 'Un mundo sin miedo', ponía sin pudor alguno esta pregunta en boca de su hijo: "Papá, ¿no has sentido muchas veces el cansancio y has deseado dejarlo todo?, ¿qué obtienes a cambio de tanta tensión y responsabilidad?". "Se puede tomar distancia temporal y luego volver para continuar la labor, se respondió.

Y eso hizo. En marzo de 2005 comenzó su segundo paréntesis judicial, el de su extraña estancia en EE. UU., que le ha costado la causa penal conocida por los pagos de NY. La que le puede costar un tercer banquillo y la que más le duele, según su propia confesión en el ditirambo cinematográfico 'Escuchando al juez Garzón'.

Un año y meses más tarde,Garzón volvió a su juzgado con más ganas que nunca. Para empezar, puso en orden la causa contra Batasuna -"hay causas que sólo yo puedo coordinar", había advertido en el libro- con un inolvidable autollamamiento a no criminalizar a la izquierda abertzale. Prosiguió desenterrando a Franco tirando de denuncias que también había tenido que desenterrar. Casi literalmente, porque dormían en su cajón hacía tiempo, tal y como habían denunciado al CGPJ los propios denunciantes. Y remató con otro escándalo que se podría considerar el epítome de su carrera. Un caso, 'Gürtel', con garantía de escándalo político y en el que, por supuesto, su competencia estaba en duda.

Así que en el 2010 se encontró con tres causas abiertas en el Supremo, aunque también con una ola de apoyos en la que germinó incluso en una canción que decía "Yo estoy con Garzón / como el mundo entero". Seguro que a alguien sobre cuya vanidad hay un sólido consenso le agradó la canción. No tanto que existiera un grupo llamado 'Los Garzón', al que requirió para que no utilizara su nombre. Con mejor talante que el juez, pasó a llamarse Los Grande-Marlaska, con la frase añadida de 'We don't need another hero'. (No necesitamos otro héroe). Garzón se quedó sin grupo, y este 2012, tras varios años en posiciones destacadas, también se ha quedado fuera de la lista de 500 más influyentes que publica este diario.

Condena desata reacciones de protesta en España

La condena del juez español Baltasar Garzón a 11 años de inhabilitación por haber ordenado escuchas ilegales en una investigación de un caso de corrupción, desató protestas en España de activistas de derechos humanos.

Muchos estaban furiosos con el Tribunal Supremo que consideró que Garzón era culpable de haber ordenado escuchas ilegales en un caso que implica a importantes hombres políticos españoles.

Ninguno de los acusados en ese caso fue condenado.

En cambio el juez de 56 años fue inhabilitado por once años, lo que pone de hecho un fin a su carrera de magistrado.

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, dijo que el gobierno tiene “el más absoluto respeto por las decisiones que adoptan los magistrados en este caso” .

La jefa del gobierno regional de Madrid, Esperanza Aguirre, miembro del Partido Popular  (en el poder) , fue más allá.

Es un día “muy alegre para España y la democracia” , dijo. “Sabe por qué? Porque los fines, y no dudo que los fines de Garzón sean loables, los fines no pueden justificar los medios y ésa es la base del Estado de derecho” , explicó

Unos 500 a 600 manifestantes confluyeron en la Puerta del Sol de Madrid gritando “Verg enza. Garzón, amigo, el pueblo está contigo. Necesitamos más jueces como Garzón” .


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