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29/08/10 - 00:00 Internacionales

Forzados a llevar droga

El hallazgo el martes último de los cadáveres de 72 indocumentados en un rancho de San Fernando, en el estado mexicano de Tamaulipas, pone de relieve el lucrativo negocio de la inmigración ilegal, manejado por el crimen organizado y el narcotráfico.

POR MIGUEL GONZáLEZ

Las víctimas de este drama suelen ser personas que huyen de la pobreza en Centro y Sudamérica. Atraviesan México con coyotes (traficantes de personas) y viajan apenas con lo puesto.

El crimen organizado ha descubierto un “negocio rentable” en la utilización forzada de indocumentados, quienes no tienen salida ante la necesidad y la amenaza de morir.

“Lo fuerte no es tanto el dinero de los secuestros al extorsionar a los familiares de los migrantes, que asciende a millones de dólares, sino el trasiego de estupefacientes”, expresó el sacerdote Alejandro Solalinde, que dirige un refugio para migrantes en el municipio de Ixtepec, en el estado de Oaxaca.

La mayoría de los indocumentados secuestrados son de Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Chile, Costa Rica y Perú, declaró Pablo Martínez, portavoz de la organización Sin Fronteras, que defiende los derechos de los indocumentados.

La situación es aterradora si se toma en cuenta que estos crímenes nunca salen a luz, agregó Martínez.

Según testimonios recabados por varias organizaciones civiles, el grupo de crimen organizado que más se menciona como autor de los secuestros de indocumentados es el cartel de los Zetas, uno de los más violentos y poderosos de México.

Les quitan el dinero “de hoy, de ayer y de mañana”, explicó Solalinde. Les roban todo el dinero y objetos de valor que llevan encima en su largo y costoso trayecto hacia Estados Unidos. De ayer, porque al exigir un pago por el rescate acaban con los ahorros de ellos mismos y de los familiares y amigos que el secuestrado pueda tener en su país de origen o en Estados Unidos.

Y de mañana, porque con frecuencia los criminales mantienen las extorsiones durante un tiempo, cobrando mensualmente por una liberación futura que puede llegar a suceder o no.

El otro gran propósito de los secuestros de indocumentados es el reclutamiento forzado para los carteles, porque los obligan a transportar drogas, convertirse en sicarios o ser cómplices del secuestro de sus propios hermanos migrantes.

Relato de sobreviviente

Los 72 migrantes asesinados en Tamaulipas iban en un camión rumbo a Estados Unidos cuando, entre el sábado y el domingo últimos, fueron interceptados por un convoy de los Zetas, según el relato del único sobreviviente, un ecuatoriano.

Uno a uno, los 58 hombres y 14 mujeres, entre ellos menores de edad, fueron maniatados y vendados de los ojos, y luego colocados contra la pared dentro de una bodega del rancho, señalan las primeras investigaciones.

Luego, se les obligó a quedarse con la cabeza agachada, y fueron fusilados con ráfagas de armas de alto poder. Al final, los asesinos remataron con el tiro de gracia a cada una de sus víctimas.

Entre los fusilados estaba el ecuatoriano, que se hizo pasar por muerto. El tiro final le entró, al parecer, por un extremo del cuello y salió por la mandíbula. Esperó ahí, tendido, hasta que los victimarios se fueron y pudo escapar. Él fue el único sobreviviente, que recorrió 22 kilómetros para pedir ayuda a las autoridades mexicanas.

El superviviente narró que los maleantes les ofrecieron trabajo como sicarios, y que ganarían US$1 mil a la quincena. Todos se resistieron y con el rechazo vino la masacre.


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