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03/02/13 - 00:00 Internacionales

Migrantes exigen consenso

La creciente presión que enfrentan demócratas y republicanos, para dejar de lado sus marcadas diferencias, genera esperanza de que lleguen este año a un consenso y aprueben la primera reforma migratoria desde 1986 en EE. UU.

POR MIGUEL GONZáLEZ*

Los inmigrantes sin papeles esperan que su incertidumbre termine tras un debate legislativo, en el que probablemente abundarán intensos forcejeos entre los poderes del Estado y los diferentes sectores de la sociedad estadounidense.

Roberto Izurieta, director de la cátedra latinoamericana en la facultad de postgrado de Ciencias Políticas en la Universidad George Washington, cree que la reforma migratoria será aprobada principalmente porque “hay una disposición de los sectores más representativos de la sociedad para lograr una solución.

Izurieta dice que hay “muchas evidencias en los últimos meses” de que el liderazgo tradicional del Partido Republicano ha comenzado a recobrar el control en la toma de decisiones, reemplazando a la facción más radical del Tea Party, lo cual podría traducirse en más votos republicanos a favor de la reforma migratoria.

El reto del Partido Republicano en la última elección presidencial es el mismo que tiene en esta reforma migratoria: debe controlar a su base extrema y no al revés, explica Izurieta. “Si los republicanos no se han dado cuenta de que estas posiciones les han minado su base electoral al punto de que la ecuación electoral es casi imposible, entonces no tienen derecho a ser líderes”, agrega.

El presidente Barack Obama relanzó este semana su propuesta para una reforma migratoria, la cual concedería a los indocumentados la opción de naturalizarse siempre que se sometan a revisiones de seguridad nacional y prontuario policial, paguen impuestos y una multa, esperen que se hayan atendido todas las solicitudes presentadas previamente por los inmigrantes legales y aprendan inglés.

El planteamiento de Obama coincide mayormente con el presentado el lunes último por ocho senadores, aunque la principal discrepancia es que los senadores buscan condicionar la opción de la naturalización a mejorar la seguridad en la frontera, así como la supervisión para que los portadores de visas no excedan su estadía en territorio estadounidense.

Voluntad política

Las coincidencias entre ambas propuestas marcan un giro importante en la voluntad exhibida en Washington DC para abordar la reforma migratoria, un tema que había permanecido estancado durante años.

Audrey Singer, investigadora sobre política migratoria en el centro de estudios Brookings Institution, expresa no ser optimista sobre el avance de la propuesta de los ocho senadores, sino más bien se declaró“esperanzada de que encuentren algo más para ponerse de acuerdo”.

“Hay muchas indicaciones que intentarán aprobarla en la Casa Blanca y el Congreso. El presidente no está bromeando esta vez, y no está dispuesto a esperar”, refiere Singer.

Obama resultó reelecto el 6 de noviembre último para un segundo mandato de cuatro años al haber recibido el 70% del voto hispano, pese a que incumplió su promesa de lograr una reforma migratoria durante su primera gestión y deportó a un promedio anual sin precedentes de 400 mil personas.

Dirigentes republicanos han expresado su inclinación a abordar una reforma migratoria como una manera de acercarse a los hispanos, el segmento demográfico de mayor crecimiento en Estados Unidos y que sufre de manera especial las deportaciones y otros rigores asociados a la inmigración ilegal.

Obama dijo durante su discurso que si el Congreso es incapaz de avanzar en un período prudente, enviará un proyecto de ley basado en su propuesta e insistirá en que lo sometan a votación de inmediato.

Los senadores republicanos que elaboraron la propuesta argumentan que cualquier reforma migratoria debe ir acompañada de un incremento en la seguridad fronteriza.

No negociable

Laura Lichter, abogada en Denver y presidenta de la Asociación de Abogados de Inmigración de Estados Unidos, está consciente de que cualquier proceso legislativo conlleva una negociación, pero señala que algunos conceptos como “una vía justa a la naturalización y un sistema migratorio justo no pueden ser negociados. Hay cosas que no podemos negociar sin comprometer nuestros valores”.

La comunidad latina debe tener claro que hasta el momento solo se trata de propuestas y que “ninguna ley ha cambiado”, señala Lichter.

Singer expone que otra presión adicional para que el Congreso actúe en el 2013 son las elecciones legislativas de medio término previstas para el año próximo. “Mientras más nos alejemos de las elecciones presidenciales del 2012 y nos acerquemos a las del 2014, disminuyen las probabilidades de aprobar algo grande”, enfatiza.

Condicionar la naturalización a la seguridad fronteriza puede convertirse en una gran discrepancia entre la Casa Blanca y los legisladores.

Estados Unidos, con una población de alrededor de 315 millones de habitantes, cuenta con 40.4 millones de inmigrantes, 11.1 millones de ellos indocumentados, según el centro de estudios Pew.

Casi el 85% de los indocumentados provienen de México y Centroamérica. Del total de personas sin papeles, dos tercios son mexicanos (59%, 6.8 millones), seguidos de salvadoreños (6%, 660 mil), guatemaltecos (5%, 520 mil) y hondureños (3%, 380 mil). Las personas de América del Sur alcanzan los 800 mil.

Propuestas migratorias

Plan del presidente Barak Obama y del Senado

Camino a la ciudadanía: el Senado propone abrir una vía a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes que se encuentran ya en EE. UU. sin permiso, pero hasta que se completen varias medidas reforzadas de seguridad fronteriza. Obama propone  un “estatus legal provisional” sin importar si se completan las medidas de seguridad fronteriza. Deben verificar sus antecedentes, pagar multas, sanciones y saber inglés.

Seguridad fronteriza: Senado:     incorporar aviones no tripulados, equipo de vigilancia y más agentes en los cruces fronterizos y en sus inmediaciones.       Obama:     mejorar la infraestructura en los cruces fronterizos.         

Inmigrantes jóvenes: Senado:    la gente a quien se haya traído en su niñez a Estados Unidos tendrá una vía más fácil hacia la ciudadanía.

Obama: estas personas podrían agilizar los procedimientos si cursan estudios superiores o prestan servicio por dos años en el Ejército.

Inmigración legal: Senado:     reducir los rezagos en el trámite de visas de familias y trabajadores; permitir que más inmigrantes sin estudios superiores ingresen al país cuando la economía genere empleos que cuando no se crean puestos de trabajo.     Crear un programa de trabajadores agrícolas y permitir que la patronal contrate a inmigrantes si pueden demostrar que no hay trabajadores estadounidenses disponibles para esa tarea.     Obama:     incrementar temporalmente los números anuales de visas.

Trabajadores agrícolas: Senado:   los trabajadores agrícolas que están sin permiso en el país tendrían un camino más despejado a la ciudadanía.

 Obama: estos trabajadores tendrían la misma vía para obtener la ciudadanía.

Empleo: Senado: crear un sistema electrónico infalsificable para requerir que los candidatos a un empleo demuestren su estatus legal e identidad. Imponer multas y sanciones penales  a los patrones que a sabiendas contraten a inmigrantes carentes de permiso. Obama:    crear una cédula de Seguridad Social con medidas para prevenir los fraudes, así como documentos infalsificables para quienes carezcan de esa primera identificación.

Seguridad en el Istmo

La exsecretaria de Estado de EE. UU., Hillary Clinton, pidió que la reforma migratoria que quiere impulsar el Gobierno  se combine con esfuerzos por aumentar la seguridad interna y fronteriza en Centroamérica.

En su último discurso como canciller, el jueves último, Clinton consideró que la reforma migratoria supondrá un enorme beneficio  para las relaciones de Estados Unidos con toda la región, no solo con México.

Esperanza en la región

México y los países centroamericanos, que tienen cerca de 10 millones de sus ciudadanos residiendo en Estados Unidos, reaccionaron  esperanzados al anuncio del presidente Barak Obama de que una reforma migratoria está por fin al alcance en ese país.

“Quiero agradecer a Obama y a los congresistas republicanos y demócratas que impulsan la reforma migratoria”, expresó el presidente de Honduras, Porfirio Lobo.

Camino será difícil

La necesidad de una reforma del sistema migratorio estadounidense  genera un raro consenso en el seno de los partidos Republicano y Demócrata, pero este tema todavía debe eludir obstáculos que en el pasado le resultaron fatales.

Sin embargo, los senadores demócratas —entre ellos, Charles Schumer— y republicanos, promotores de la propuesta,  confían en que esa ley sea votada antes de fin de año.

11.1 millones de inmigrantes indocumentados viven  en Estados Unidos.

85% de los indocumentados provienen de México y Centroamérica.

1 millón de indocumentados tenían menos de  18 años en el 2010.

4.5 millones de niños nacidos en el 2010 tenían padres sin papeles.

Convocan a marcha en la capital de EE. UU.

Una coalición de organizaciones comunitarias convocó en varias  ciudades a una marcha  el 10 de abril en Washington DC a favor de una reforma migratoria integral.

*Información de agencias de noticias AP, EFE, AFP y sitios oficiales en internet


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