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20/03/13 - 02:04 Internacionales

Papa Francisco promete servicio humilde

El papa Francisco inauguró ayer su pontificado con un mensaje en favor de la paz y de “la ternura”, y aseguró que servirá con humildad a una Iglesia Católica enfrentada a numerosos desafíos, protegiendo a los más pobres y olvidados.

CIUDAD DEL VATICANO - Ante miles de fieles —entre 150 mil y 200 mil, según el Vaticano— y mandatarios de todo el mundo que se congregaron en la Plaza de San Pedro para la misa, el primer papa latinoamericano fijó en su homilía las líneas de su pontificado.

“El verdadero poder es el servicio, y también el Papa para ejercer el poder  debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto y rico de fe”, afirmó Francisco, que en solo unos días ha dado esperanzas de cambio en una iglesia desacreditada por los escándalos internos.

Quien ahora dirige   la Iglesia,  que tiene mil 200 millones de fieles en todo el mundo, insistió en que el amor  es otra de las claves de ese servicio.

“No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura”, dijo en medio de la ovación del público  el Pontífice que se inspiró en San Francisco de Asís en la elección de su nombre.

El Papa  pidió “respeto por todas las criaturas de Dios”, mencionó a los niños, los ancianos, “quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón”, agregó.

Por una vez desde su elección   el  miércoles recién pasado, Francisco respetó el texto preparado en esta ceremonia solemne, y no improvisó como acostumbraba en las últimas ocasiones.

FOTOGALERÍA - Fieles arropan a Francisco

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Vestido con una sencilla casulla sobre su sotana blanca, instó a proteger “el entorno en que vivimos”, y dirigiéndose especialmente a los responsables de los ámbitos “económico, político y social”, los invitó a no permitir que “los signos de destrucción y de muerte”  guíen el mundo.

Antes de presidir la misa, Francisco rezó ante la tumba de San Pedro, el padre de la Iglesia, situada debajo del altar mayor de la basílica vaticana, acompañado por los patriarcas de las iglesias católicas orientales.

Allí se encontraban el palio  —estola larga— de lana blanca con seis cruces rojas que perteneció a su predecesor,  Benedicto XVI, y el sencillo anillo del Pescador,  de plata dorada, que ha elegido para su pontificado, los cuales  le fueron entregados al principio de la ceremonia.

Mientras los fieles asistían con solemnidad a este momento histórico en el Vaticano, en Buenos Aires, Argentina, la ciudad natal del  Pontífice, la multitud que seguía en directo la ceremonia a través de pantallas gigantes estalló en aplausos y vítores.

La popularidad y la espontaneidad del  papa Francisco quedaron de nuevo demostradas antes de la misa cuando recorrió  en un jeep blanco totalmente descubierto   la Plaza,  inundada de banderas de todos los países, muchas de   Argentina.

El Pontífice saludó sonriente y con cariño a los fieles, besó a niños e incluso se bajó del papamóvil  un momento para acariciar el rostro de un enfermo.

“Con el papa Francisco tendremos una Iglesia más cercana al pueblo y al mundo moderno”, dijo esperanzado el joven sacerdote colombiano Rodrigo Grajales, no muy lejos de donde en una pancarta se leía en italiano: “Ves Francisco, repara mi casa”.

Después de la ceremonia, el Sumo Pontífice, de 76 años, que por momentos parece tener dificultades para caminar, recibió una a una a las 132 delegaciones extranjeras que asistieron a la misa en medio de un estricto dispositivo de seguridad.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, vestida de negro estricto, fue una de las primeras en saludar al hasta hace una semana arzobispo de Buenos Aires, al día siguiente de que, tras numerosas tensiones, ambos protagonizaran un gesto de acercamiento durante un almuerzo en el Vaticano.


Correa llora

El gobernante de Ecuador, Rafael Correa, no pudo contener las lágrimas cuando llegó su turno, mientras que el mandatario de Chile, Sebastián Piñera, y su esposa, Cecilia, llegaron cargados de rosarios, para que los bendijera.

También saludaron personalmente al  Papa los presidentes de Brasil, México, Paraguay, Costa Rica, Honduras y Panamá.

Entre las delegaciones oficiales se encontraba también el controvertido presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, y el ministro de relaciones exteriores de Irán, Ali Akbar Salehi, con el que conversó más tiempo, así como la canciller alemana, Ángela Merkel, quien dijo haber quedado “impresionada por la manera directa y simple con el que habla”  el Papa.

El Pontífice  llamó por teléfono al papa emérito Benedicto XVI, quien después de su histórica renuncia el  28 de febrero recién pasado, siguió la ceremonia por televisión desde su residencia temporal de Castel Gandolfo, cerca de Roma, donde Francisco cumplirá una visita el próximo sábado.


Saluda a compatriotas

Antes de comenzar esta histórica jornada, el Papa envió un mensaje en español a sus compatriotas reunidos en una vigilia en Buenos Aires, Argentina, pidiéndoles que dejen de lado “los odios  y las envidias, y que no teman a Dios, que siempre perdona”.

“Cuidémonos los unos a los otros; cuídense entre ustedes, no se hagan daño, cuiden la vida, la familia, la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos, que no haya odio, que no haya peleas”, dijo Francisco en una llamada telefónica que fue retransmitida por  altavoces.

No se descarta que el Papa  termine por proclamar beatos o mártires de la Iglesia a dos sacerdotes y un laico asesinados durante la dictadura militar  (1976-1983), una respuesta indirecta a  las asociaciones humanitarias de ese país, como Abuelas de Plaza de Mayo, que le reprochan el no haber hablado de los miles de desaparecidos durante esos años negros.

Líderes de las más de 130 delegaciones extranjeras que asistieron a la misa de inauguración de pontificado dijeron que ven en Francisco    un aliado para combatir la pobreza.

Resumen de mensaje

“Queridos hermanos y hermanas: doy gracias al Señor por poder celebrar esta santa misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y patrono de la iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud”.

“Pero la vocación de custodiar no solo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el Libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos”.

“Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen”.

“No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura”.


POR AGENCIAS AFP Y EFE / CIUDAD DEL VATICANO

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