Registrarse ¿Por qué registrarse?

Con tu usuario podrás:


- Ingresar al visor de la edición impresa
   de Prensa Libre

- Comentar cada nota publicada
   *ver términos y condiciones de uso
   del portal

- Obtener beneficios y promociones
   para usuarios registrados de
   Prensalibre.com


Olvidó su contraseña?

25/02/13 - 00:00 Internacionales

El Papa vive últimos días de pontificado

Benedicto XVI, que ayer dirigió su último ángelus, formalizará su renuncia al pontificado el 28 de febrero próximo, una decisión inédita en la historia reciente de la Iglesia que cayó como agua fría sobre algunos católicos, aunque para otros abre esperanzas de cambio en esa institución, que afronta escándalos como herencia.

REDACCIóN INTERNACIONAL - CIUDAD DEL VATICANO

El Papa anunció ayer en su último ángelus que se dedicará“a la oración y a la meditación”, aunque precisó con voz entrecortada que eso no significa que abandonará a la Iglesia.

“Dios me pidió dedicarme a la oración y a la meditación”, dijo ante decenas de miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro de Ciudad del Vaticano para su último rezo dominical como pontífice.

“En este momento de mi vida siento que la palabra de Dios está dirigida a mí. El Señor me llama a subir a la montaña, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación”, proclamó emocionado ante unas cien mil personas que le interrumpieron en varias ocasiones con aplausos y gritos de “Gracias, gracias”.

“Pero eso no significa que abandonaré a la Iglesia”, recalcó. “Si Dios me pide esto es precisamente para que pueda seguir sirviendo a la Iglesia con la misma dedicación y amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero de una manera más adecuada a mi edad y a mis fuerzas”, explicó el papa alemán que en el próximo abril cumplirá 86 años.

El Pontífice recibió el cariño de la muchedumbre congregada en la explanada, expresado en pancartas y banderas, como una que rezaba en italiano: “Querido Papa, nos vas a hacer falta”.

El ángelus fue pronunciado desde la ventana de su estudio privado en el palacio apostólico.

La presencia de latinoamericanos, con banderas de sus países, entre ellas Chile y México, resaltaba en la enorme explanada.

“Para nosotros es un gran momento. Queremos ofrecer nuestro respeto y cariño sincero a Benedicto XVI y agradecerle por todo lo que hizo, ya que tuvo que lidiar con temas bastante difíciles pese a la edad, porque no es tan joven y no tiene las fuerzas”, indicó un chileno.

Como suele ser costumbre, Benedicto XVI se dirigió en varios idiomas a los peregrinos, entre ellos en español, y concluyó con un sentido: “Estaremos siempre cerca”.

“Esta bendición es particularmente importante. El Papa es el ícono del espíritu cristiano”, comentó el italiano Gianpaolo, de 33 años, quien viajó desde L’Aquila, centro de Italia, para asistir a ese momento.

El próximo 27 de febrero, el Pontífice celebrará su última audiencia general en la Plaza de San Pedro. Partirá el 28 en helicóptero hacia Castelgandolfo, a 30 kilómetros de Roma, a las 10 —hora de Guatemala—, y a las 13 se hará efectiva su renuncia.

Según fuentes religiosas, perderá la sotana blanca, aunque conservará el título de “Su Santidad Benedicto XVI”, su anillo será destruido y dejará de ser infalible, el don que Cristo dio a los papas en el campo de los dogmas.

Cadena de tumultos

En los últimos días la prensa italiana ha sacado a relucir escándalos y comportamientos poco éticos en la Curia romana que han sacudido los casi ocho años de pontificado de Benedicto XVI.

Según el diario La Repubblica y la revista Panorama, el Papa decidió renunciar al cargo tras haber recibido un informe ultrasecreto de 300 páginas redactado por tres ancianos e intachables cardenales.

En el informe se describen las luchas internas por el poder y el dinero, así como el sistema de “chantajes” internos basados en debilidades sexuales, el llamado lobby gay del Vaticano.

Contrariamente a su costumbre, el Vaticano reaccionó con firmeza y denunció las “informaciones falsas”, “chismes” y “calumnias” publicadas por la Prensa y aseguró que se trata de una maniobra para “condicionar” el cónclave que elegirá al nuevo papa.

La decisión del Papa marca un precedente en la historia de la Iglesia Católica moderna y al mismo tiempo obliga a su sucesor a encarar los retos que la milenaria institución exige, para generar un impulso modernizador y pesar en el mundo globalizado, como representante de mil 200 millones de católicos.

“Es una oportunidad para el cambio, un gesto de ruptura, que obliga a la Iglesia a hacerse un examen de conciencia para volver a comenzar con el pie correcto”, declaró el italiano Paolo Colonnetti, del movimiento católico de los Focolares.

Antes de irse, Benedicto XVI ha pronunciado varios discursos en los que pide una “verdadera renovación de la Iglesia”, lo que ha sido interpretado como su testamento espiritual y político al llamar a sus miembros a superar “hipocresías” y “rivalidades”, que marcaron sus difíciles ocho años de pontificado.

En tres días se abrirá un periodo de transición y negociaciones para la elección de su sucesor.




Conducta inapropiada

El cardenal católico  Keith O’Brien, presidente de la Conferencia Episcopal Escocesa, fue denunciado ante el Vaticano por cuatro religiosos por supuesto “comportamiento inapropiado”  durante años, informa ayer el dominical The Observer.

Convivencia

La renuncia histórica del papa Benedicto XVI y su anunciado retiro del mundo en un convento en los jardines del Vaticano representa una inédita “convivencia”  entre dos figuras prominentes  en la historia reciente de la Iglesia Católica, que genera muchos interrogantes sobre la relación que se establezca entre los dos líderes religiosos.

  El portavoz del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi, explicó que Benedicto XVI se dedicará a la oración y al estudio, y no intervendrá en la labor de su sucesor.

  El veterano vaticanista italiano Marco Politi está convencido de que el papa alemán, que cumplirá en abril 86 años, tendrá una vida “ascética”, mística.

Sin embargo,  no resulta claro el papel de su secretario privado, monseñor Georg Gnswein, quien lo acompañará a su residencia veraniega de Castelgandolfo y al mismo tiempo dirigirá la Casa Pontificia bajo el nuevo papado.

Se trata de “un conflicto de funciones”, dijo Politi, porque el jefe del protocolo conoce “todos los secretos”  de un papa. “Es paradójico que organice la agenda papal y siga siendo el confidente del expapa”, agregó.

El llamado George Clooney de San Pedro, como suele ser apodado por su físico apuesto, deberá al final escoger.

AFP

Posible último tuit

El papa Benedicto XVI, después de su último ángelus al frente de la Iglesia Católica, publicó lo que algunos afirman que será su último tuit, en el que pudo leerse “en este momento particular os pido que recéis por mí y por la Iglesia, confiando como siempre en la providencia de Dios”.

Reformas en la Curia

Si alguna vez se necesitaron pruebas de que el próximo papa debe restructurar urgentemente la Curia, la poderosa burocracia del Vaticano, el escándalo por la filtración de los documentos privados de Benedicto XVI es la primera de todas, cita la periodista Nicole Winfield.

El mayordomo papal Paolo Gabriele robó delicadas cartas internas del Pontífice y se las dio a un periodista, quien las publicó en un libro que causó sensación. El mayordomo admitió haberlo hecho, según dijo, para exhibir “el mal y la corrupción” en el Vaticano que consideraba le ocultaban a Benedicto XVI los que supuestamente le servían.

Si ese pecado  no fuese suficiente, el contenido de las infidencias confirmó que el próximo papa tiene muchas cosas que arreglar. Las cartas y los documentos revelados ponen de manifiesto rencillas, corrupción y amiguismo en los más altos niveles de la Iglesia Católica. Esos trapos sucios van desde la concesión de contratos del Vaticano hasta un complot para destituir al director de un periódico católico por considerarlo homosexual.

    Los católicos podrían pensar que ese desarreglo en el palacio apostólico no incidirá en sus vidas para nada, pero no es así: la Curia toma decisiones en todo, desde el cierre de templos hasta la anulación de matrimonios, así como los castigos a los sacerdotes pederastas. La política papal repercute en las oraciones que los fieles rezan durante la misa, puesto que las traducciones de la misa son decididas por comités en Roma.

 Los donativos de los fieles son depositados en un banco del Vaticano, cuya falta de transparencia financiera suscitó ásperos debates internos.

  Sandro Magister, un analista del Vaticano, comentó que el “desastre” en el gobierno de la sede de la Iglesia empezó a manifestarse en la década de 1980, en los primeros años del pontificado de Juan Pablo II.

AP




Herramientas

Tags

Videos

multimedia

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.