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04/01/12 - 00:00 Internacionales

Política migratoria atraerá voto hispano

Tanto demócratas como republicanos no deben matar las esperanzas de los hispanos, de obtener una reforma migratoria, promesa política de campaña que garantizaría el voto de este sector, que representan el 16 por ciento de la población estadounidense.

Según publicó ayer ElPaís.com, son 50.5 millones de habitantes que van adquiriendo, elección tras elección, un mayor poder de decisión a través de las urnas. Hasta la fecha, el sufragio latino ha sido eminentemente demócrata, ya que en los comicios pasados la comunidad hispana apoyó al presidente Barack Obama en un 67 por ciento, frente al 31% que optó por su contrincante, John McCain.

Según la encuesta más reciente del centro de estudios Pew, en el 2012 sucederá algo similar. Los hispanos republicanos prestan estos días especial atención a las opiniones de los aspirantes sobre los asuntos migratorios más importantes, desde la política fronteriza a las deportaciones.

Rick Perry es el único gobernador de un Estado fronterizo que toma parte en la contienda de primarias republicanas. Su Estado, Texas, es el que comparte más kilómetros de frontera con México. Conocedor de la realidad de esa franja territorial, Perry se opone a la construcción de un muro en ella —ha calificado esa idea de “idiota”—.

El exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, el favorito en las encuestas, tiene en materia de inmigración una postura diametralmente opuesta a la de Perry, porque apoya la construcción de un muro en la frontera con México —serían tres mil km—, y se opone a ofrecerles a los indocumentados ayudas gubernamentales para la educación.

La congresista Michele Bachmann apoya la construcción del muro con México. Es un viejo proyecto, aprobado finalmente durante la presidencia de George W. Bush. Hasta la fecha se han construido 950 km. Además, Bachmann se opone a que se ofrezcan beneficios como escolarización pública a los indocumentados y a sus hijos.

Newt Gingrich, quien fue presidente de la Cámara baja en la década de 1990, apoya que se abra una vía a la legalización de aquellos indocumentados que han pasado suficiente tiempo en EE. UU. —25 años, ha indicado el candidato— y hayan tenido descendencia con ciudadanía estadounidense. Pero apoya que se refuerce la vigilancia policial en la frontera con México.

Ron Paul, el candidato libertario, mantiene una de las posturas más duras respecto del control de la inmigración. Quiere aumentar la vigilancia en la frontera.

Sin beneficios

Rick Santorum señala que se debería hacer, por ley, que el inglés sea el idioma oficial de EE. UU., y defiende la construcción del muro en la frontera con México y se opone a concederles beneficios educativos o sociales a los inmigrantes y sus hijos.

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