Registrarse ¿Por qué registrarse?

Con tu usuario podrás:


- Ingresar al visor de la edición impresa
   de Prensa Libre

- Comentar cada nota publicada
   *ver términos y condiciones de uso
   del portal

- Obtener beneficios y promociones
   para usuarios registrados de
   Prensalibre.com


Olvidó su contraseña?

28/03/10 - 00:00 Internacionales

Técnica del bonsái chino es utilizada en frutales

San Martín Jilotepeque Los árboles frutales sembrados en macetas, a los que se les aplica técnicas de bonsái, despiertan el interés de los chimaltecos, ya que permite decorar salas, corredores y el jardín.

POR FERNANDO MAGZUL

El vecino de El Tejar Julio Mutzutz comentó que no solo les permite ornamentar la vivienda, sino también obtienen frutos de toda clase para consumir. “Tengo árboles de ciruela y manzana, guayaba”, afirmó.

Explicó que les aplican ciertas técnicas de bonsái, para que no sean tan diminutos, pues a diferencia de los clásicos ejemplos de este arte chino —en donde plantas y arbustos no pasan de los 20 centímetros—, a los árboles frutales se les deja crecer a un promedio de metro y medio de altura.

Mutzutz agregó que cuando madura la fruta de uno o varios árboles en su casa, toda la familia se reúne para participar y celebrar la cosecha, puesto que le dedican varios meses de cuidado.

Las frutas también aromatizan las viviendas.

El residente Roberto Martín consideró que el cultivo de estos árboles requiere mucha dedicación, pues si se descuidan, se mueren con facilidad.

“Se le debe podar las ramas y la raíz, para lo que necesitan paciencia y conocimiento”, aseguró.

Martín añadió que algunos tipos, como la granada, guayaba o naranja, necesitan bastante sol.

Recomendó que se respete el ciclo lunar, para efectuar la poda de tallos y raíz. Además, la maceta debe tener combinación de broza —abono orgánico—, tierra y arena blanca que se usa en la elaboración de block, para que guarde humedad.

Comercialización

Juan José Balán, originario de San Martín Jilotepeque, es un cultivador de este tipo de árboles enanos, que vende en mercados de este departamento.

Desde niño, un miembro de su familia le enseñó a valorar la naturaleza mediante el cultivo de flores, en el patio de su casa, y años después le atrajo la practica de bonsái, por lo que aprendió a podar las raíces de árboles.

Balán se dio cuenta de que un árbol maderero, como el roble, tardaba muchos años para desarrollarse, por lo que empezó a experimentar con frutales, que no tardan demasiado para producir. “Aprendí que los naranjales, mandarinales y limonares, ya sean podados o injertados, dan buenos resultados”, afirmó.

Explicó que la ventaja de las plantas injertadas es que pueden ser sembradas en el jardín, sin que pierdan su tamaño, mientras que los bonsái deben ser podados.

José Balán tiene un puesto de venta en el mercado de San Martín Jilotepeque, donde vende estos árboles enanos, los jueves y domingos, a precios que oscilan entre Q15 y Q100.

Esteban Gálvez, de San Martín, refirió que es admirable cómo la gente desarrolla ingenio y talento para ganarse la vida.

El poblador Francisco Alonso mencionó que cuando alguien hace algo diferente para ganarse la vida, sin pretenderlo, se convierte en alguien ejemplar.


Herramientas

Videos

multimedia

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.