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Barack Obama abraza a sobreviviente de Hiroshima

El presidente Barack Obama enfrentó de manera directa el legado de Hiroshima al abrazar el viernes a un hombre que sobrevivió al devastador estallido de la bomba atómica.

Por Hiroshima/AP

El presidente de EE. UU., Barack Obama, abraza al sobreviviente de Hiroshima, Shigeaki Mori. (Foto Prensa Libre: AP).
El presidente de EE. UU., Barack Obama, abraza al sobreviviente de Hiroshima, Shigeaki Mori. (Foto Prensa Libre: AP).

Luego de su discurso en el Monumento de la Paz de Hiroshima, el mandatario habló brevemente con dos de los sobrevivientes que acudieron al acto: Sunao Tsuboi, de 91 años y líder de un grupo de sobrevivientes, y Shigeaki Mori, de 79 años e historiador que tenía apenas 8 años cuando la bomba estalló el 6 de agosto de 1945.       

Obama habló primero con Tsuboi. En un momento de la charla, ambos rieron y el mandatario echó su cabeza atrás con una amplia sonrisa, pero sobre todas las cosas, Obama escuchó, sujetando las manos del anciano entre las suyas y con un intérprete a su lado.

Tsuboi golpeó enfáticamente su bastón contra el suelo mientras hablaba.AFP_B7848.jpg

“Sostuvo mis manos hasta el final”, dijo Tsuboi. “Estuve a punto de pedirle que me soltara las manos, pero no dejaba de hacerlo. “Creo que es una persona muy sincera o tiene el corazón para ser solidario con los demás. Estuve encantado de hablar con él, cada vez me apretaba las manos más fuerte”.       

Mencionó que le dijo a Obama que será recordado como alguien que escuchó la voz de los pocos sobrevivientes y le pidió que regresara para un nuevo encuentro. “Eso fue lo que realmente le dije, muy, muy rápido”, afirmó.       

Luego, Obama fue con Mori y le estrechó la mano. Agachó la cabeza brevemente y asintió mientras el hombre hablaba.

Le dio una palmada en la espalda y lo abrazó mientras el sobreviviente soltó algunas lágrimas.       

La interacción del mandatario con los sobrevivientes era esperada por muchos antes de que se realizara la visita histórica.

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Obama no se disculpó por la decisión del gobierno estadounidense de bombardear la ciudad japonesa, pero rindió tributo a las víctimas y denunció los horrores de la guerra.       

Posteriormente, Obama y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, caminaron por un sendero hacia la llama eterna, a través de un río que corre junto al emblemático edificio con cúpula, al que muchas personas relacionan con Hiroshima.