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“En la Unión Soviética no tenemos sexo”: la insólita confesión de una mujer rusa la primera vez que habló con Estados Unidos
Redacción

Era el año 1986 y la Unión Soviética (URSS), bajo el mando de Mijaíl Gorbachov (1988-1991), había comenzado su proceso de "Perestroika" (reestructuración) y "Glasnost" (apertura).

Por BBC Mundo

Fue en ese contexto que se organizó, en junio de ese año, uno de los primeros intentos de conectar a ciudadanos soviéticos con sus históricos rivales, los estadounidenses.

La novedosa propuesta fue unir vía una conexión satelital a un grupo de mujeres en Leningrado (hoy San Petersburgo) con otro en Boston.

El encuentro fue televisado y se transmitió en ambos países.

Seguramente sean pocos los que hoy recuerdan ese evento.

Sin embargo, son muchos los rusos que, sin saber su origen, conocen la frase más famosa que se dijo ese día: "En la Unión Soviética no tenemos sexo".

Y es que, a más de 30 años de los hechos, sigue siendo usado como un ejemplo de los límites extremos que alcanzó la propaganda soviética.

Sin embargo, los protagonistas de la controversia aseguran que la frase fue sacada de contexto.

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Diferencias culturales

El programa de radio de la BBC Witness (Testigo), que revive eventos históricos famosos a partir de los recuentos de quienes los vivieron, reconstruyó lo que pasó ese día.

Se trataba de un evento sin precedentes y, si bien el objetivo supuestamente era establecer un diálogo ameno entre mujeres de países muy diferentes, la experiencia para las soviéticas fue tensa.

La mayoría de las 200 mujeres reunidas en el estudio de televisión de Leningrado jamás había viajado al exterior ni conocido a un extranjero.

Ahora debían responder a preguntas de sus pares estadounidenses, con ayuda de un traductor, mientras eran filmadas.

La grabación duró cuatro horas.

A medida que avanzaba el programa se fueron haciendo más obvias las diferencias culturales.

De pronto, una estadounidense sorprendió con una pregunta inesperada.

"Muchos comerciales de televisión en nuestro país contienen sexo, ¿ustedes tienen este problema?", consultó a las soviéticas.

Quien recogió el guante fue Ludmilla Ivanova, activista del Partido Comunista, empleada de la empresa de turismo estatal y miembro del Comité de Mujeres Soviéticas.

"No tenemos sexo y estamos muy en contra del sexo", se la escucha decir en la grabación del programa, lo que genera fuertes risas entre sus colegas.

En seguida una mujer a su lado la corrige: "Sí tenemos sexo pero no tenemos comerciales en televisión".

"Esto es un error", dice rápidamente el presentador de televisión soviético que moderaba el programa, Vladimir Posner, y se cambió de tema.

No obstante, ni la aclaración ni la distracción sirvieron.

La frase de Ivanova quedó cementada en el inconsciente colectivo.

Sexo no, amor

"Ninguna de nosotras había usado esa palabra antes y sólo podíamos adivinar lo que querían decir cuando hablaban de sexo", le explicó a BBC Witness Ivanova, quien hoy reside en Berlín.

"Nosotras entendíamos que el 'sexo' era algo sucio, algo inmoral".

"Cuando me dieron el micrófono dije:'Nosotros no tenemos sexo, solo tenemos amor'. Pero la palabra 'amor' fue quitada de la grabación", aseguró.

Ivanova también recuerda las risas estruendosas que generó su comentario.

"No pude ni oír lo que yo misma decía después de eso", aseguró.

Miedo

Aunque en el momento causó gracia, Ivanova supo en ese instante que lo que había dicho había sido un error.

"Estaba aterrorizada. Me di cuenta de que había dicho algo equivocado y que habría consecuencias", contó.

Y las hubo: tanto el Partido Comunista, como su jefe, como el Comité de Mujeres Soviéticas la reprendieron por usar la palabra "sexo".

"Me dijeron: '¿Cómo puedes tú, una mujer respetable, casada, y alguien que trabaja duro, espetar esa palabra vergonzosa?'".

"Hay que entender el contexto, era a mediados de los años '80, aún existía la URSS y era gobernada por el Partido Comunista", afirmó el reconocido periodista Vladimir Posner, quien también fue entrevistado por BBC Witness.

"Podías ir a la cárcel incluso por contar un chiste político", explicó.

Posner también cree que las palabras de Ivanova fueron sacadas de contexto.

Según él, lo que ella dijo fue: "No tenemos sexo en la televisión".

"Era verdad"

Ivanova aún defiende lo que afirmó aquel día.

"Lo único que dije fue que no tenemos sexo y ¡era cierto! Oficialmente nadie jamás hablaba de sexo", señaló.

A pesar de que se rehusó a hablar del tema por diez años, con la caída de la URSS aprovechó su famosa frase para su beneficio personal.

Abrió su propio club de mujeres y usó su legendaria "no tenemos sexo en la URSS" para promocionar su emprendimiento.