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Los niños de Alepo que queman llantas para frenar a los aviones que bombardean la ciudad siria

Es un mecanismo de defensa no convencional, pero está funcionando. Los niños de Alepo queman ruedas de automóviles en un intento de crear una suerte de zona de exclusión aérea sobre la sitiada ciudad siria.

Por BBC Mundo

Quemar ruedas es la forma en la que los niños de los rebeldes contribuyen a la defensa de la ciudad. REUTERS
Quemar ruedas es la forma en la que los niños de los rebeldes contribuyen a la defensa de la ciudad. REUTERS

Crean así una suerte de cortina de humo que busca dificultar la visibilidad de los pilotos que han estado bombardeando la zona este de la ciudad, controlada desde el 2012 por los grupos que se oponen al gobierno del presidente Bachar al Asad.

Rami Jarrah, un periodista que está cubriendo la guerra de Siria, asegura que la quema de las ruedas de los vehículos es eficaz.

"Está causando confusión en los pilotos de los aviones y es una distracción de la ofensiva que sobre el terreno realizan los rebeldes para poder acceder a las rutas de abastecimiento", dijo.

Durante las últimas semanas, esas partes de Alepo han sido fuertemente golpeadas por las fuerzas progubernamentales, que cuentan con el apoyo aéreo de Rusia, un aliado clave del gobierno de Al Asad.

El mes pasado, las fuerzas leales al mandatario lograron cortar todas las vías de abastecimiento para los rebeldes, quienes ahora han lanzado una ofensiva para intentar romper el bloqueo.









Y un elemento crucial de esa ofensiva es frenar a la aviación de Al Asad. Lo insólito es que quemar llantas parece que funciona.

"Todo el mundo lo está haciendo, pero en el contexto de la resistencia, esta es realmente la única cosa que pueden hacer los niños", añadió.

Para intentar impactar en la opinión pública, los rebeldes están promoviendo el uso de una serie de hashtags en Twitter como #RabiaPorAlepo o #AlepoBajoAsedio.









Las organizaciones humanitarias calculan que aún hay unos 250 mil civiles viviendo en las zonas de Alepo controladas por la oposición armada.

La ONU estima que las reservas de alimentos para esa población podrían agotarse a mediados de agosto, por lo que está preocupada por la posibilidad de que ocurra una hambruna.

El fin de semana pasado, Rusia y las fuerzas gubernamentales establecieron un corredor humanitario para permitir que los civiles que lo desearon salieran de Alepo, así como para que se entreguen aquellos rebeldes que quieran rendirse y a los que Al Asad les ha prometido una amnistía.

Los rebeldes cuestionaron el corredor humanitario y dijeron que no estaba creado para permitir que entrara comida o medicinas, sino para sacar a la población de allí bajo la amenaza de que si no se iban correrían el riesgo de morir de hambre.





Estados Unidos, por su parte, que esperaba que el corredor humanitario cumpliera sus funciones y no fuera una estrategia para intentar tomar Alepo, pues pondría en riesgo la colaboración establecida entre ambos gobiernos para buscar una solución al conflicto.

En los últimos días ha habido intensos combates en torno a Alepo. Con el apoyo de los bombardeos de Rusia, las fuerzas leales a Asad han respondido de forma vigorosa a la ofensiva de los rebeldes para intentar romper el sitio de la ciudad.

Este martes, Moscú rechazó las críticas formulada por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien había pedido a Rusia que se abstuviera de lanzar operaciones ofensivas sobre la zona controlada por los rebeldes.

El viceministro de Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov, dijo a la agencia estatal Ria-Novosti que se trata de una exigencia inaceptable en un momento en el que las fuerzas gubernamentales están avanzando, con el apoyo ruso, en su combate contra los "terroristas".

En esos enfrentamientos se juega el futuro la sitiada Alepo.