Internacional

Condenan a madre alemana por muerte de ocho bebés

Una mujer alemana de 45 años fue declarada culpable de homicidio en la muerte de cuatro de sus bebés recién nacidos, cuyos cuerpos aparecieron en su apartamento en una localidad de Baviera.

Por Baviera/AP/EFE

Alemana se cubre el rostro al escuchar la condena por la muerte de ocho bebés.(DPA).
Alemana se cubre el rostro al escuchar la condena por la muerte de ocho bebés.(DPA).

En el 2015 se encontraron un total de ocho cuerpos de bebés en el apartamento de la mujer en Wallenfels, aunque la fiscalía se centró en demostrar la participación de ella en la muerte de cuatro de ellos.

La corte estatal de Coburgo condenó el miércoles a la mujer, identificada como Andrea G, a 14 años de prisión tras declararla culpable, según la agencia de noticias dpa.

El padre de los bebés, que fue acusado de complicidad, fue absuelto.   

La Fiscalía había pedido para la mujer cadena perpetua, con el argumento de que ésta había asesinado a sus bebés sin ninguna presión o emergencia que se pueda considerar atenuante, mientras que para el padre solicitó cuatro años de cárcel.

“En un caso como éstos son muchos los que creen saber lo que es correcto y consideran que corresponde encerrar de por vida a una madre horrible como ésta”, apuntó el juez, en la lectura de la sentencia.

Sin embargo, corresponde a la Justicia “no tratar de justificar” , sino de “establecer unos hechos” , desde una perspectiva jurídica, y en ese caso lo que se corresponde, a su parecer, es una condena por homicidio en los cuatro casos probados.

Las muertes de los recién nacidos se produjeron a partir del 2003, pero los cadáveres de los pequeños fueron hallados de manera fortuita en noviembre del año pasado, en una vivienda de la localidad bávara de Wallenfels donde había vivido la pareja.

Una persona alertó entonces a la policía del macabro hallazgo, tras encontrar restos humanos envueltos en toallas y bolsas de plástico en esa casa.

Por entonces la pareja ya se había separado y la madre fue localizada en una pensión de otra población bávara, acompañada de otro hombre.

La Fiscalía pedía cadena perpetua, con la solicitud expresa de que la mujer pasara en prisión al menos 20 años -el tiempo máximo de permanencia en la cárcel en Alemania, a la práctica, para casos considerados especialmente graves.

“En un caso como éstos son muchos los que creen saber lo que es correcto y consideran que corresponde encerrar de por vida a una madre horrible como ésta”, apuntó el juez.

La defensa no presentó una petición concreta, pero consideró que no se trataba de asesinato, sino de homicidio y que su defendida actuó movida por el pánico a tener más hijos.

El juicio contra lAndrea G. se había abierto con una amplia confesión de ésta, a través de su abogado, en la que admitía haber matado a varios de los bebés, pero sin poder precisar a cuántos.

Su abogado explicó que tras cada parto envolvía la cabeza del bebé en una toalla y apretaba si notaba señales de vida, pero que no sabía en cuántos casos ocurrió exactamente; pudieron ser dos, tres o cuatro, señaló.

El abogado de Andrea G. explicó que la pareja -que tenía ya tres hijos en común más otros dos cada uno de relaciones anteriores- no deseaba más hijos y que el hombre le habían presionado para que se sometieran a una esterilización, algo a lo que ella se negó.

Según su relato, al quedarse de nuevo embarazada en el 2003 se lo contó a su pareja, que se enfadó y le instó a abortar, por lo que a partir de entonces evitó cualquier pensamiento sobre la gestación.

Un informe forense determinó que Andrea G. era responsable de sus actos, pese a sufrir transtornos psíquicos y alcoholismo.

El hombre, de 55 años, tuvo que ser consciente tanto de los ocho embarazados como de la muerte de los bebés, según la Fiscalía, mientras que para la defensa éste no fue consciente siquiera de que su mujer volvía a estar embarazada y menos aún de los nacimientos.

El caso de Wallenfels hizo recordar otros sucesos similares ocurridos en el país en los últimos año, el más grave el protagonizado por Sabine H. en el estado de Brandeburgo  (este) .

En el 2005 se descubrió que la mujer había asesinado en 1990 a nueve de sus 13 hijos al nacer y ocultado sus cadáveres en distintos maceteros.    

Wallenfels tiene casi tres mil habitantes y se encuentra en una zona rural del nordeste de Baviera.