Internacional

Francisco parte hacia La Habana

El papa Francisco salió este sábado por la mañana del aeropuerto de Roma-Fiumicino con destino a La Habana, primera etapa de su décimo viaje al extranjero, que lo lleva asimismo a Estados Unidos.

Por Roma/AP/AFP

El Papa se despide a su salida del aeropuerto Fiumicino, en roma, hacia Cuba. (Foto Prensa Libre: EFE).
El Papa se despide a su salida del aeropuerto Fiumicino, en roma, hacia Cuba. (Foto Prensa Libre: EFE).

En este viaje, el más largo de su  pontificado, el Pontífice se reunirá durante tres días con el pueblo cubano y con las autoridades de la isla en La Habana, antes de volar el martes por la tarde a Washington.

Durante su etapa en Estados Unidos, Francisco tendrá importantes citas en el Congreso, la Casa Blanca y ante Naciones Unidas. Terminará su viaje con un encuentro mundial de familias en Filadelfia.

Algunos grupos comenzaban a reunirse en puntos de La Habana para planear el lugar a donde irán para ver pasar a Francisco, que tiene en Cuba a varios seguidores.             

“Esta visita del Papa creo que es un aire de esperanza que sopla sobre Cuba, sobre todo por el papel que jugó el papa en el restablecimiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos”, dijo Diego Carrera, un jubilado de 71 años.          

Francisco es el tercer papa en visita Cuba en las últimas dos décadas: Juan Pablo II estuvo en 1998 y Benedicto XVI en 2012.

Visita relevante

La visita tendrá varias efemérides para el primer papa latinoamericano de la historia: Francisco se convertirá en el primer pontífice en hablar ante el Congreso de Estados Unidos y el primero en proclamar al primer santo en suelo estadounidense cuando canonice al controvertido misionero español Junípero Serra.

“Esta visita del Papa creo que es un aire de esperanza que sopla sobre Cuba". Diego carrera, jubilado cubano.

Francisco también seguirá los pasos de sus predecesores, convirtiéndose en el tercer papa en visitar Cuba en los últimos 17 años: un récord notable para cualquier país y mucho más para uno que tiene una comunidad de fieles católicos muy pequeña. Y, al igual que tres de sus predecesores, hablará ante las Naciones Unidas para impulsar su agenda sobre migración, medio ambiente y la persecución religiosa mientras lo escuchan más de un centenar de líderes mundiales.

El papa, un jesuita argentino de 78 años, navegará en aguas desconocidas en gran medida para él, pues no ha visitado ninguno de los dos países y confesó que Estados Unidos le era tan desconocido que iba a pasar el verano leyendo sobre él.

Sus índices de popularidad en esa nación son altos, pero también se ha ganado detractores, en especial entre los conservadores por sus críticas a los excesos del capitalismo.