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INT 170415 HS AFGANISTAN ATENTAD

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) se atribuyó la autoría del atentado suicida que mató este sábado a 33 personas en Afganistán, dijo el presidente afgano Ashraf Ghani, en lo que sería el primero de envergadura de dicho grupo en ese país.

Por Jalalabad/AFP

Un atacante suicida mató a 33 personas en un ataque en la ciudad oriental afgana de Jalalabad, (Foto Prensa Libre:AFP)
Un atacante suicida mató a 33 personas en un ataque en la ciudad oriental afgana de Jalalabad, (Foto Prensa Libre:AFP)

Al menos 33 personas murieron y más de cien resultaron heridas este sábado en un atentado suicida frente a un banco en Jalalabad, en el este de Afganistán, cerca de la frontera paquistaní, anunciaron las autoridades locales.

El atacante suicida se hizo estallar frente a una sucursal del Kabul Bank, la principal banca privada del país, donde los funcionarios se disponían a cobrar sus sueldos.

“Treinta y tres cuerpos y más de cien heridos fueron llevados al hospital“, afirmó a la AFP el doctor Najeebulá Kamawal, jefe del centro hospitalario provincial.

Después del atentado, un periodista de la AFP vio piernas, cabezas y charcos de sangre en el suelo.

Los talibanes afganos del mulá Omar, que no suelen reivindicar los atentados con víctimas civiles, niegan tener nada que ver con este ataque.

- ¿El Estado Islámico? -

En una llamada telefónica a la AFP, Shahidulá Shahid, un antiguo portavoz de los talibanes paquistaníes del TTP destituido por haber jurado lealtad al EI, reivindicó el atentado. No se ha podido confirmar sus supuestos vínculos con la organización.

“¿Quién ha reivindicado este atentado espantoso en Nangarhar hoy? Los talibanes no han reivindicado este atentado, Daesh ha reivindicado el atentado”, declaró posteriormente el presidente afgano, usando el acrónimo árabe del EI, que ha proclamado un “califato” en parte de Siria y de Irak.

En los últimos meses las autoridades afganas expresaron el temor de que un número creciente de yihadistas locales integren el EI, ahora que se abre un periodo de incertidumbre con el final de la misión de combate de la Otán en Afganistán.

Pero los observadores sospechan que las autoridades quieren abultar la importancia del EI en ese país para tener acceso a más ayudas de los países occidentales y atraer la atención de la comunidad internacional sobre Afganistán en momentos en que la Otán reduce su presencia.

“Quién ha asumido el mortífero atentado de hoy en Nangarhar? Los talibanes no lo han hecho. El Daesh (el acrónimo en árabe del EI) lo ha asumido” , aseguró Gani.

“La presencia aquí del EI nunca ha sido confirmada realmente y debemos ser prudentes con la reivindicaciones hechas en su nombre“, declaró a la AFP Haroon Mir, un analista afgano especializado en temas de seguridad.

En un vídeo difundido en enero en los foros yihadistas, una decena de exdirigentes talibanes paquistaníes y afganos juraron lealtad al EI y a su jefe, Abu Bakr al Bagdadi.

El portavoz de los talibanes paquistaníes que reivindicó el atentado del sábado no figura entre ellos, aunque se le considera un allegado a Abdul Rauf Khadim, un comandante sospechoso de haberse unido al EI y muerto en febrero en un ataque de dron estadounidense.

- Temporada de combates -

Si el EI es realmente el artífice del atentado en Jalalabad, “Afganistán deberá prepararse para un verano sangriento, quizá el más sangriento de los últimos 14 años“, advirtió Mir.

El atentado de Jalalabad fue cometido en la llamada “temporada de los combates“, que coincide con la llegada de las temperaturas primaverales.

“Esta mañana dos bombas han golpeado a civiles frente a un templo y un banco en Jalalabad. Los condenamos y negamos nuestra participación en ambos”, anunció Mujahid.

Este año las fuerzas afganas se encuentran por primera vez en “la línea del frente” en este periodo, dado que la misión de la Otán en ese país (ISAF) puso fin a sus operaciones en diciembre pasado.

La Otán mantiene sin embargo una fuerza de 12 mil 500 soldados, entre ellos 9 mil 800 estadounidenses, encargados sobre todo de la formación de las tropas afganas.

Entre tanto, el presidente afgano, Ashraf Ghani, intenta convencer a los talibanes del mulá Omar de que participen en un proceso de paz con el objetivo de estabilizar un país enlutado por más de 35 años de conflictos.

Pero, por el momento, los insurgentes se niegan a involucrarse en las negociaciones. Exigen la retirada previa de las fuerzas extranjeras desplegadas en el país y cuyo mandato expira a finales del 2016.