Internacional

La ONU pide "medidas urgentes para calmar las tensiones"

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pidió este martes que se tomen “medidas urgentes para calmar las tensiones” tras el incidente en el que un avión militar ruso fue derribado por Turquía, indicó su portavoz, Stephane Dujarric.

Por Nueva York/AFP

Ban Ki-moon, secretario general de la ONU. (Foto Prensa Libre: AP).
Ban Ki-moon, secretario general de la ONU. (Foto Prensa Libre: AP).

Ban “espera que una investigación creíble y completa de este incidente permita clarificar los acontecimientos y evitar que se repitan”, agregó.

El secretario general está “muy preocupado”  y “pide encarecidamente a todas las partes involucradas que tomen medidas urgentes para reducir las tensiones”.

Ban reafirma también que “todos los que se involucraron en actividades militares en Siria, y en particular en las incursiones aéreas”, deben esforzarse en evitar incidentes de este tipo y “las pérdidas de civiles”.

El incidente ruso-turco recuerda “la urgencia de llegar a un acuerdo sobre una solución a los trágicos acontecimientos en Siria”, añadió el portavoz.

La delegación turca ante la ONU envió este martes una carta al Consejo de Seguridad en la que detalla las circunstancias de “la violación del espacio aéreo turco”, aunque no menciona a Rusia ni pide una acción precisa de la ONU.

Misterio

En tanto, la tensión crece luego de que Turquía derribó el martes un avión militar ruso en su frontera con Siria, uno de cuyos pilotos habría muerto presuntamente a manos de rebeldes sirios, aunque hay versiones encontradas al respecto, en un incidente considerado “muy grave” por Moscú.

Uno de los dos pilotos murió por disparos de los rebeldes cuando llegó a tierra tras eyectarse del avión, y el otro está desaparecido, según fuentes rebeldes y de la oposición siria.





Varios videos, no autentificados, mostraron el cadáver de un hombre con uniforme, supuestamente el piloto, rodeado de rebeldes.

Según Ankara, el aparato violó el espacio aéreo turco. Rusia admitió el derribo, pero aseguró que el aparato, un cazabombardero de tipo Sukhoi Su-24, volaba dentro del espacio aéreo sirio.

Posteriormente, un responsable turco, que pidió el anonimato, afirmó en Ankara que “Turquía dispone de informaciones según las cuales los dos pilotos están vivos e intenta recuperarlos”.

Sin embargo, el estado mayor ruso señaló que uno de los pilotos fue muerto cuando descendía en paracaídas tras eyectarse, lo que confirmaría lo adelantado por los rebeldes.

“El punto de caída del avión se encuentra en territorio sirio, a 4 kilómetros de la frontera (con Turquía). Los (dos) tripulantes se eyectaron. Según informaciones preliminares, uno de los pilotos murió al ser tiroteado desde el suelo”, precisó el general Serguei Rudskoi, en declaraciones retransmitidas por la televisión rusa.

Rudskoi también señaló que un soldado ruso murió durante una operación de rescate fallida de los dos pilotos, cuando uno de sus dos helicópteros Mi-8 fue blanco de disparos y obligado a descender.

El incidente ocurrió al noroeste del territorio sirio, al norte de Latakia, escenario desde hace varios días de violentos combates entre el ejército fiel el presidente Bashar Al Asad, apoyado por la aviación rusa, y los rebeldes.

Las cadenas de televisión turcas mostraron imágenes del avión ruso ardiendo durante el vuelo y luego su caída en las montañas cercanas a la frontera turca, frente a la provincia de Hatay  (sur de Turquía) .

“Un avión ruso Su-24 fue derribado de acuerdo con las reglas de combate después de haber violado el espacio aéreo turco, pese a las advertencias”, informaron fuentes de la presidencia turca, país miembro de la Otán.

El Estado mayor turco confirmó que el cazabombardero ruso fue advertido “diez veces en el espacio de cinco minutos”.

“Hacia las 9.20 hora local, un avión violó el espacio aéreo turco, pese a numerosas advertencias. Dos de nuestros aviones F-16 que patrullaban en la zona intervinieron”, precisó el ejército.

Reacciones

El primer ministro turco Ahmet Davutoglu justificó la decisión de derribar al avión ruso por el “deber”  de defender las fronteras de Turquía.

Después, el presidente Recep Tayyip Erdogan señaló que todos “deben respetar el derecho de Turquía a proteger sus fronteras”.

Estas palabras fueron apoyadas desde Washington por el presidente estadounidense Barack Obama, para quien Turquía tiene el derecho “como cualquier otro país de defender su territorio y su espacio aéreo”, haciendo un llamado a la contención.

Más temprano, el presidente ruso Vladimir Putin, dijo que que habrá “consecuencias serias”.





“La pérdida de hoy es una puñalada por la espalda asestada por los cómplices de los terroristas”, declaró Putin en conferencia de prensa en presencia del rey de Jordania, Abdalá II.

De visita en Washington, el presidente francés Francois Hollande manifestó su deseo de “evitar cualquier escalada”  tras este incidente.

Además, el secretario general de la Otán, Jens Stoltenberg, llamó este martes a “la calma y la desescalada”, tras una reunión extraordinaria de los 28 paíse miembros de la alianza atlántica en Bruselas.

Tensión  

Rusia había reaccionado rápidamente después del derribo. “Es un incidente muy grave”, había declarado Peskov, en tanto el ministerio de Defensa negó categóricamente las acusaciones sobre la violación de su espacio aéreo.

El aparato “se hallaba exclusivamente en el espacio aéreo sirio”  y volaba a una altura de seis mil metros cuando fue derribado, según el ministerio.

Desde el inicio de la intervención militar rusa para apoyar al régimen de Bachar Al Asad, a fines de septiembre, los incidentes fronterizos se han multiplicado entre Ankara y Moscú.

Cazas turcos interceptaron en dos ocasiones aviones militares rusos. En uno de estos incidentes, el 3 de octubre, Moscú se justificó por las “malas condiciones meteorológicas”.

Turquía también derribó el 16 de octubre un dron de fabricación rusa que entró en cielo turco.

La tensión entre los dos países se incrementó en los últimos días tras una serie de bombardeos rusos que según Ankara, afectaron a localidades de la minoría turcófona de Siria.

Turquía convocó el viernes al embajador ruso para advertirle de las “graves consecuencias” de esta operación.

Ankara y Moscú están enfrentados en el conflicto sirio, que ha dejado más de 250 mil muertos desde el 2011.

Rusia, con Irán, constituye el último apoyo al régimen de Asad. En cambio el islamo-conservador Erdogan exige que el presidente sirio deje el poder.

El ministro ruso de Exteriores Serguei Lavrov, quien tenía prevista una visita el miércoles a Ankara, para entrevistarse con responsables turcos, la anuló ante “la creciente amenaza terrorista” en Turquía.