Internacional

Maduro vincula ataque desde helicóptero con la CIA 

El gobierno venezolano busca helicóptero que atacó dependencia y lo asocia con la CIA; Maduro amenaza con tomar las armas tras "intervención". 

Por AFP y EFE / Venezuela

El diario El Confidencial publicó foto del helicóptero y atacante. (Foto del sitio: elconfidencial.com)
El diario El Confidencial publicó foto del helicóptero y atacante. (Foto del sitio: elconfidencial.com)

El gobierno de Venezuela informó que un agente de la policía científica de ese país hurtó un helicóptero con el que sobrevoló y abrió fuego contra las sedes del Ministerio de Interior y del Tribunal Supremo  (TSJ) en Caracas y asoció a este hombre con la CIA (inteligencia estadounidense). 

“Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia y fuera destruida la revolución bolivariana, nosotros iríamos al combate, nosotros jamás nos rendiríamos, y lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas”. Nicolás Maduro, presidente venezolano. 

El ministro de Comunicación venezolano, Ernesto Villegas, dijo que la aeronave fue sustraída de la base aérea militar de La Carlota, en Caracas, y que el responsable es Óscar Pérez, inspector adscrito a la división de transporte aéreo de la policía científica  (CICPC).

En tanto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, amenazó con recurrir a las armas tras lo que considera un “ataque terrorista” con granadas desde la aeronave, en una nueva escalada de violencia en el país sudamericano.

Según las autoridades, el helicóptero disparó 15 veces contra Ministerio del Interior y lanzó cuatro granadas al Tribunal Supremo.  

Maduro pidió “al mundo”  escuchar esta advertencia y enfatizó en que su Gobierno es “la única opción de paz”  que tiene la nación caribeña.

La amenaza de Maduro fue catalogada por el jefe del Parlamento, el opositor Julio Borges, como una “aceptación”  de que Venezuela vive una dictadura “violenta”  y señaló que el presidente es “quien está buscando que Venezuela vaya al caos”, además de buscar su “permanencia en el poder”.

Por este discurso los opositores también responsabilizaron a Maduro de que grupos civiles armados atacaran la sede del Legislativo, luego de que se produjera un choque entre algunos diputados y miembros de la Guardia Nacional  (GNB, policía militarizada) dentro de la institución.

Estos grupos lanzaron cohetes pirotécnicos y otro tipo de artefactos hacia el interior del Parlamento, según algunos vídeos publicados en las redes sociales.

Los parlamentarios y trabajadores permanecieron encerrados dentro del edificio unas cuatro horas hasta que estas personas se retiraron.

Posteriormente, un grupo a bordo de un helicóptero de la policía científica de Venezuela  (CICPC), liderado por el inspector Óscar Pérez, sobrevoló la sede del Tribunal Supremo en Caracas con un mensaje por la “libertad”  del país y luego el mismo agente pidió a través de un vídeo la renuncia de Maduro.



#Video Momento en que helicoptero dispara a sede del tsj - #regrann

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En la grabación, difundida en la cuenta en Instagram de Pérez, este lee un escrito y da la cara, acompañado de otros cuatro uniformados encapuchados, y pide a los venezolanos ir “a cada base militar”  del país.

Asimismo, dijo que este martes se está realizando un “despliegue aéreo y terrestre”  para “devolver el poder al pueblo democrático”  y así “hacer cumplir las leyes para restablecer el orden constitucional”.

El agente de la policía científica también fue fotografiado junto a los otros uniformados a bordo de la aeronave con una pequeña pancarta en la que se leía “libertad”  en alusión al artículo de la Constitución que llama a desconocer “cualquier régimen”  que contraríe las garantías democráticas.

Maduro aseguró que “esta persona lanzó unas granadas”  y señaló que ya fueron desplegadas “fuerzas especiales”  para dar con “el helicóptero y a los que han hecho este ataque terrorista”  contra las instituciones del país.

El presidente culpó al partido opositor Primero Justicia  (PJ) de tomar “un rumbo de violencia”  y dijo que sus principales líderes “están al frente de todos los hechos violentos”  que se han conocido.

El sobrevuelo y el ataque a la sede del Parlamento tienen lugar en el marco de una ola de protestas a favor y en contra del Gobierno que se inició el pasado 1 de abril, algunas de las cuales se han tornado violentas y han dejado 76 muertos y más de mil heridos, según la Fiscalía.

En el momento del asedio al Legislativo, los parlamentarios discutían un proyecto en rechazo al uso de armas de fuego y sustancias tóxicas para el control de estas protestas públicas y, además, para pedir a la Fiscalía que investigue estas actuaciones que “atentan contra los derechos humanos”.

El acuerdo de proyecto presentado ante la plenaria exige “el cese inmediato”  de estos mecanismos de contención por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, pero no fue votado debido al ataque del grupo de civiles armados.

En esta jornada, además, las autoridades detuvieron a 216 personas por los saqueos a 68 comercios y por otros actos vandálicos ocurridos durante la noche del lunes en el céntrico estado Aragua, donde además falleció un militar después de haber recibido un disparo en la pierna durante la ola de saqueos.

¿Trama oficialista?

La declaración sobre la defensa armada de la revolución fue condenada por los opositores, a quienes el presidente exigió condenar el “ataque terrorista”  realizado por el helicóptero.

La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática  (MUD) examinará la denuncia este miércoles, sin descartar que todo pueda tratarse de una trama del gobierno.

“Vamos a analizar todo lo que pasó (...). Hay gente que dice que es un peine (trampa), hay gente que dice que es una cuestión real, hay gente que dice que son efectivos policiales que realmente están hartos. Sea lo que sea es gravísimo. Todo apunta al mismo lugar: la situación es insostenible en Venezuela”, dijo este miércoles a la prensa Julio Borges, presidente del Parlamento de mayoría opositora.

Borges denunció el martes un asedio de militantes chavistas contra el Legislativo, lo que obligó a varios diputados a permanecer hasta tarde en el hemiciclo.

Anteriormente se había producido una refriega entre militares y legisladores, que exigieron a los uniformados poder revisar unas cajas que ingresaron a la cámara con supuestos documentos electorales.