Internacional

Juez ordena liberación de exministro de Finanzas de Lula y Rousseff

El juez responsable por la investigación del escándalo de Petrobras revocó la orden de detención que había dictado contra el exministro de Finanzas Guido Mantega, arrestado por la Policía, debido a la delicada situación personal del acusado.

Por Río de Janeiro/AFP

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Brasil
uido Mantega (2-d) es escoltado por la Policía luego de ser detenido en Sao Paulo, Brasil.(AFP).
uido Mantega (2-d) es escoltado por la Policía luego de ser detenido en Sao Paulo, Brasil.(AFP).

El juez federal Sergio Moro determinó la liberación del exministro para que pueda acompañar a su esposa, que fue sometida el jueves a una operación contra un cáncer en un hospital de Sao Paulo, y dijo que la Policía Federal desconocía tal circunstancia.

El magistrado agregó que la liberación del exministro no perjudica la recolección de pruebas que había sido determinada y que tomó la decisión de “urgencia”  y de “oficio” , sin consultar a la Policía ni a la Fiscalía, por considerar que no hay riesgos para la investigación.

El juez dijo haber tomado la decisión “considerando que los registros en las residencias de los investigados ya se iniciaron y que el exministro acompañaba a su esposa en el hospital y que, liberado, seguirá acompañándola” .

“Eliminados los riesgos de interferencia en la recolección de pruebas, determino de oficio, por su urgencia pero consciente de que esta también sería probablemente la posición de la Fiscalía y de la Policía, la revocación de la prisión provisional dictada contra Guido Mantega”, agregó el juez.

Agregó que, “eliminados los riesgos de interferencia en la recolección de pruebas, determino de oficio, por su urgencia pero consciente de que esta también sería probablemente la posición de la Fiscalía y de la Policía, la revocación de la prisión provisional dictada contra Guido Mantega” .

La decisión del juez se produjo luego de que el Partido de los Trabajadores  (PT) manifestara su “indignación”  por la detención “inhumana y arbitraria”  de quien fuera ministro de Hacienda tanto de Luiz Inácio Lula da Silva como de su sucesora y ahijada política, Dilma Rousseff.

“El repudio a esta operación de la Policía Federal es aún mayor debido a las condiciones inhumanas, arbitraria y, nuevamente, mediáticas en que fue realizada, ya que el exministro fue detenido por agentes del Estado en un hospital mientras acompañaba a su esposa en una cirugía a que se sometería para el tratamiento de un cáncer” , según el comunicado de la bancada del PT en el Senado.

El comisario responsable por la operación dijo que tal circunstancia fue una “coincidencia desafortunada” .

“La violación de las reglas más básicas de dignidad humana y del Estado democrático de Derecho extrapola el límite de las ” tristes coincidencias“con que integrantes del equipo de Lava Jato (grupo que investiga la corrupción en Petrobras) intentan excusar su odioso abuso” , agrega la nota de los senadores del PT.

Mantega, el poderoso ministro de Hacienda entre 2006 y 2015, fue acusado de solicitar donaciones ilegales para el PT a empresarios favorecidos irregularmente con contratos de Petrobras.

Además de correligionario de Lula y Rousseff en el PT, Mantega fue durante muchos años uno de los principales ideólogos económicos del mayor partido brasileño de izquierda.

La Fiscalía dijo sospechar que el exministro negoció financiación ilegal para la campaña electoral de 2010 que llevó a la Presidencia a Rousseff y a la Vicepresidencia al actual mandatario, Michel Temer.

Los fondos fueron supuestamente pagados por empresas que se adjudicaron contratos con Petrobras de forma fraudulenta, la constructora Mendes Júnior, OSX, empresa del magnate Eike Batista, y la ingeniería española Tecna Isolux.

La principal prueba que llevó al arresto del exministro es el testimonio de Eike Batista, quien levantó un imperio de empresas del sector de construcción y energía y acusó a Mantega de pedirle en 2012 que pagara “deudas”  de una campaña electoral.

Cerebro del ascenso y caída de la economía de Brasil

Guido Mantega pasó nueve años al frente del poderoso Ministerio de Hacienda de Brasil, se ganó el respeto internacional por situar a su país entre las grandes economías del mundo, luego fue denostado con el descalabro de las cuentas públicas y hoy acabó arrestado por sospechas de corrupción.

“El repudio a esta operación de la Policía Federal es aún mayor debido a las condiciones inhumanas, arbitraria y, nuevamente, mediáticas en que fue realizada, ya que el exministro fue detenido por agentes del Estado en un hospital mientras acompañaba a su esposa en una cirugía a que se sometería para el tratamiento de un cáncer”, según el PT.

El economista de origen italiano, ahora con 67 años, ha estado más de dos décadas vinculado al Partido de los Trabajadores  (PT) , fue un estrecho asesor de Luiz Inácio Lula da Silva cuando aspiraba a la Presidencia de Brasil y fue el hombre fuerte de la economía del país entre 2006 y 2015, convirtiéndose en uno de los ministros de Economía que más tiempo ha ocupado el cargo en la historia de Brasil.

En su gestión, en primer lugar Mantega terminó de aplicar las medidas ortodoxas que enderezaron las cuentas públicas en el primer mandato de Lula, lo que permitió a Brasil aprovechar los años de bonanza de las materias primas y situó al país entre las siete mayores economías del mundo.

Después se ganó el reconocimiento internacional al capear la crisis desatada en 2008, con una serie de incentivos al consumo y a los sectores industriales más amenazados por el desempleo.

Sin embargo, la prolongación de ese tipo de medidas para calentar el consumo y la demora en acometer fórmulas de ajuste necesarias para equilibrar las cuentas acabaron por alimentar los desequilibrios que han conducido a Brasil a su peor recesión en siete décadas.

El entonces ministro también tuvo parte de responsabilidad por las maniobras poco transparentes que sirvieron para cuadrar las cuentas en los últimos años por las que acabó siendo juzgada y destituida Dilma Rousseff el pasado agosto.

Los mercados y las publicaciones extranjeras que encumbraron a Mantega como una de las personas más influyentes del globo pasaron a pedir su cabeza con el mismo ahínco, mientras que Rousseff, que lo había mantenido en su gabinete, lo confirmaba una y otra vez en su cartera.

Mantega acabó apartado al comienzo del segundo mandato de Rousseff para dar espacio al ministro Joaquim Levy, que sí era más proclive a tomar las medidas de austeridad a las que tanto se oponía el PT de Rousseff y del ministro saliente.

Nacido en Génova  (Italia) en 1949 y residente en Brasil desde los tres años de edad, Mantega siempre tuvo aires de economista serio, con trajes anticuados y una dialéctica barroca, que servía de contrapunto y ayudó a suavizar ante los mercados la imagen de Lula, un beligerante sindicalista sin formación académica.

El economista estuvo vinculado al PT desde los años 90, fue el artífice del programa económico de Lula durante tres campañas presidenciales  (1994, 1998 y 2002) y ayudó a elaborar el programa económico del Gobierno del PT.

En los primeros años en el Gobierno, ocupó el Ministerio de Planificación y la Presidencia del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social  (BNDES) .

En 2006 asumió la cartera de Hacienda cuando su predecesor, Antonio Palocci, se vio forzado a dimitir presionado por un escándalo de corrupción.

Como ministro de Hacienda, Mantega también asumió la Presidencia del Consejo de Administración de Petrobras, por lo que por sus manos pasaron las cuentas y los planes de inversiones de la petrolera estatal, en los años que fueron desviados de sus arcas miles de millones de dólares, un escándalo por el que ha sido arrestado este jueves.

Mantega también es investigado por sospechas de que pudo haber incurrido en maniobras ilegales en otro escándalo de corrupción, que se refiere al órgano encargado de investigar las evasiones de impuestos de las grandes empresas.

A finales del año pasado, un tribunal ordenó investigar las cuentas de Mantega para averiguar si el ministro influyó en el nombramiento de diez directores del Consejo Administrativo de Recursos Fiscales  (CARF) , adscrito al Ministerio de Hacienda, que son sospechosos de haber amparado esos fraudes.