Internacional

Quien deje heces de perro en Madrid puede terminar limpiando calles

  Los dueños de perros en Madrid que no recojan los excrementos de sus mascotas podrán ser castigados a limpiar las calles de la ciudad, según “un plan de choque”  anunciado el lunes por el ayuntamiento de la capital española.

Por Madrid/AFP

El ayuntamiento de la capital española sancionará a dueños de perros.
El ayuntamiento de la capital española sancionará a dueños de perros.

La Policía municipal pondrá a prueba el nuevo sistema de sanciones en los dos distritos donde se encontró una mayor concentración de heces de perro, informó la alcaldía en un comunicado.

Los dueños de mascotas con conductas incívicas, como incumplir la obligación de recogida y limpieza inmediata de las deyecciones de perros u otros animales, podrán ser multados con hasta mil 500 euros  (mil 700 dólares) .

Medida extrema

  • Durante un breve periodo en el 2013, voluntarios en Brunete, cerca de Madrid, devolvieron los excrementos recogidos en las calles a sus legítimos propietarios en una cajita marcada: objetos perdidos.

Pero también contemplan un protocolo de medidas alternativas que permitan sustituir las multas impuestas por trabajos en beneficio de la comunidad, explica la misma fuente.

Así, equipado con guantes, chaleco y botas, además de (...) carro, escoba, recogedor y bolsa, el infractor se rehabilitará limpiando la suciedad dejada por otros.

Varias ciudades españolas han ideado en los últimos años métodos creativos para luchar contra los excrementos en la calle.

El año pasado, el ayuntamiento de Tarragona, en el noreste, anunció que utilizaría análisis de ADN de las defecaciones caninas para localizar a los amos que no las recogieran.

Durante un breve periodo en el 2013, voluntarios en Brunete, cerca de Madrid, devolvieron los excrementos recogidos en las calles a sus legítimos propietarios en una cajita marcada: objetos perdidos.

Para ello, entablaban primero conversaciones con los dueños hasta conocer el nombre del animal y su raza, lo que les permitía encontrar después en los registros la dirección de sus amos.

Estos, sorprendidos, debían firmar la recepción del paquete, entregado en mano, antes de descubrir su excatológico contenido.