Internacional

Renuncia arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega

 El cardenal Jaime Ortega, quien guió a la Iglesia hacia a una etapa de mejores relaciones con el gobierno comunista y desempeñó un papel importante en la reanudación de vínculos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos, ha renunciado, informó el martes el Vaticano. 

Por La Habana/AP

<span>Jaime</span> <span>Ortega</span> <span>ofrece</span> <span>una misa</span> <span>en la catedral</span> <span>de La Habana</span><span>,</span> <span>Cuba. (EFE).</span>
Jaime Ortega ofrece una misa en la catedral de La Habana, Cuba. (EFE).

Será reemplazado como arzobispo de La Habana por Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de la ciudad oriental de Camagüey. El comunicado no especificó si también será designado cardenal.      

La Iglesia dijo que el papa Francisco aceptó la renuncia de Ortega, que fue formulada en el 2011 acatando una norma de que los arzobispos deben ofrecer la renuncia cuando cumplen 75 años.      

Ortega fue nombrado arzobispo de La Habana en 1981 y supervisó tres visitas papales a la isla.

El gobierno cubano le tenía tanta confianza que fue usado como emisario entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama durante las negociaciones para la reapertura de relaciones.  

Los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, quienes vinieron a la isla durante su gestión, apoyaron incondicionalmente a su cardenal, al punto que el último tardó cinco años en aceptar su renuncia.       

Su figura se fue acrecentando con los años y alcanzó la notoriedad cuando en el 2010 y el 2011 emprendió gestiones y logró un acuerdo entre la Iglesia católica y el presidente Raúl Castro para la liberación de un grupo de disidentes presos desde el 2003.       

Su sucesor, el monseñor García de 67 años, es oriundo de Camag ey donde nació el 11 de julio de 1948. Su padre fue trabajador ferroviario y su madre ama de casa.       

García fue ordenado sacerdote en 1972, precisamente en momentos en que la Iglesia católica y el estado cubano pasaban su peor momento de tensiones posterior al cierre de templos y expulsión de religiosos del país.       

“Para mí la iglesia se está adelantando al Partido (comunista) en el proceso de cambio” , dijo a The Associated Press, Enrique López Oliva, profesor de historia de las religiones de la Universidad de La Habana. “La iglesia inicia un proceso de renovación para adaptarse al nuevo momento e histórico que vive el país” .       

Las relaciones entre gobierno e iglesia comenzaron a mejorar de manera progresiva a partir de la década de los 90 cuando se admitió que miembros del Partido Comunista fueran religiosos y se eliminó el ateísmo de las normas oficiales para que Cuba fuera un estado laico: que no beneficia a ninguna denominación religiosa pero permite su funcionamiento.       

Aunque por su tradición española Cuba es cercana a la Iglesia católica como institución, la feligresía cubana católica es relativamente poco numerosa en un país donde las mayorías practican la santería, una religión sincrética de origen afrodescendiente.