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ESA: la sonda Rosetta deja de enviar la señal y concluye la misión

La Agencia Espacial Europea (ESA) informó hoy desde su centro de control de operaciones de que la sonda Rosetta ha dejado de mandar la señal y que ha concluido la misión con éxito.

Por ALEMANIA/EFE

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Equipo que coordinó el descenso de la sonda en el centro de operaciones de la Agencia Espacial Europea. (Foto Prensa Libre: AFP)
Equipo que coordinó el descenso de la sonda en el centro de operaciones de la Agencia Espacial Europea. (Foto Prensa Libre: AFP)

Previamente Rosetta tocó la superficie del cometa 67P Churyumov-Gerasimenko a las 4.39 horas de Guatemala, a una velocidad de 3.2 kilómetros por hora y mandó datos durante 40 minutos más.

Los científicos creen que antes de apagarse habrá rebotado en la superficie del cometa como hizo el módulo Philae pero ahora no será posible saber dónde se encuentra porque las comunicaciones ya se han interrumpido.

Rosetta debería haber impactado en una región de fosas activas en la "cabeza" del cometa 67P, una mole de hielo, piedra y polvo de 10 mil millones de toneladas y un volumen de 25 kilómetros cúbicos.

Es el final de la misión Rosetta, que comenzó el 2 de marzo de 2004, y recorrió 6 mil 400 millones de kilómetros hasta llegar al cometa en agosto de 2014.

La sonda Rosetta no fue diseñada para ser desconectada y por ello ha sido un reto para el equipo de control de vuelo forzarla a entrar en un modo especial que se usó en las pruebas en la Tierra hace más de una década, según la ESA.

Finalmente fue posible mediante un software que se cargó ayer y que ha permitido que cuando Rosetta tocó la superficie del cometa se desconectase y dejase de enviar la señal.

Logros de Rossetta

Hizo historia al haber captado, a través de sus instrumentos de alta tecnología, información geológica que contribuirá a entender mejor el universo.

Orbitó en torno a la Tierra tres veces  (el 2005, el 2007 y el 2009) y una vez en la de Marte para poder tener impulsos gravitatorio. En febrero del 2007, registró una crítica operación, precisamente en la órbita de Marte, pues pasó casi media hora bajo su sombra.

A Rosetta, que no estaba programada para estar sin luz, hubo que reprogramarla para evitar catastróficas reacciones.

La sonda se cruzó después con dos asteroides: el pequeño Steins, en septiembre del 2008, y el enorme Lutetia, en julio de el 2010. En el primer caso, se llevó a cabo una peligrosa maniobra para poder captar información de Steins.

En el caso de Lutetia, la sonda europea tuvo que cortar su comunicación con la Tierra durante 40 minutos para poder centrarse en captar información de este gran asteroide de unos 130 kilómetros de diámetro.

Rosetta entró a continuación en un periodo de hibernación durante dos años, siete meses y 12 días.

La sonda, que funciona con paneles solares, se vio forzado a ello por estar a unos 800 millones de kilómetros de distancia del calor del sol, cerca de la órbita de Júpiter.  Todo el equipo se apagó, excepto el ordenador a bordo y algunos dispositivos de calentamiento internos.

El 20 de enero del 2014 fue la fecha escogida para “despertar”  a Rosetta, que, para entonces, estaría más cerca del Sol, a unos 673 millones de kilómetros.

Después de unos tensos 18 minutos de espera, se registró vida en la sonda, que, propulsada de nuevo por el calor solar, ponía definitivamente rumbo hacia Churyumov-Gerasimenko. 



En agosto del 2014, Rosetta se preparó para aproximarse al cometa. La maniobra final de aterrizaje resultó más compleja de lo inicialmente previsto debido a la inesperada forma del Churyumov-Gerasimenko. En vez de forma de patata, tenía una apariencia de doble lóbulo.

La sonda comenzó entonces a buscar un lugar para que su módulo Philae aterrizase en seguridad. Una tarea muy complicada debido a la encrespada orografía del cometa, repleto de cráteres, grietas y rocas.

El 12 noviembre de ese año, Rosetta puso la rampa de aterrizaje para que Philae se instalase en la superficie de “Chury” , pero no sucedió como estaba previsto: en vez de posarse, Philae rebotó y acabó finalmente por quedarse en una grieta de la superficie helada del cometa.

Se le perdió el rastro desde entonces hasta que una foto tomada por la cámara OSIRIS de Rosetta halló el módulo el 2 de septiembre del 2016.

A pesar del accidente, la ESA aseguró que Philae pudo completar “en torno al 80 %”  de las actividades para las que estaba diseñado, como tomar imágenes del cometa durante el descenso y desde la superficie, encontrar restos orgánicos en su anfitrión y perfilar las condiciones del cometa. 



Y eso que tuvo que hibernar, por falta de luz solar, cerca de siete meses, entre noviembre del 2015 y junio del 2015.

Con un presupuesto de mil millones de euros, la misión Rosetta está considerada como una de las más importantes en la historia de la industria aeroespacial europea y la exploración del Sistema Solar y fue reconocida en el 2014 por la revista científica “Science”  como uno de los diez descubrimientos del año.